Las epidemias y las pandemias

Qué hace que una enfermedad se vuelva epidemia, qué es el número reproductivo, la peste, la gripe de 1918, la viruela vencida y lo que explica de la covid.

4 min
Editar

Una epidemia es una enfermedad que aparece en una población con muchos más casos de lo normal y se extiende de persona a persona; una pandemia es una epidemia que ha cruzado los continentes. Las han sufrido todas las civilizaciones desde que hubo ciudades, y las han hecho: la peste de Justiniano, la peste negra que mató a un tercio de Europa en el siglo XIV, la viruela y el sarampión que vaciaron América tras 1492, el cólera del siglo XIX, la gripe de 1918, el sida, la covid. William McNeill argumentó en 1976 que la historia humana no se entiende sin ellas, y la biología explica por qué ocurren y cómo se paran.

Casi todas vienen de los animales. El sarampión salió del ganado, la gripe de las aves y los cerdos, el sida de los chimpancés, el ébola y probablemente la covid de los murciélagos, la peste de las ratas y sus pulgas. Un microbio que lleva milenios adaptado a una especie salta a otra cuando el contacto se hace estrecho, con la domesticación, la caza, los mercados de animales vivos o la tala de la selva, y en la especie nueva, que no lo conoce ni tiene defensas, hace estragos. Tres de cada cuatro enfermedades infecciosas nuevas de los últimos cincuenta años han venido así, y David Morens y Anthony Fauci escribieron en 2020 que la covid no era una sorpresa sino la consecuencia previsible de cómo vivimos.

Que un microbio se extienda o se apague depende de un número. El número reproductivo básico, R0, es a cuántas personas contagia de media un enfermo en una población sin defensas. Si es menor que uno, cada caso produce menos de un caso nuevo y la enfermedad se extingue sola; si es mayor, crece de forma exponencial hasta que se acaban las personas susceptibles. La gripe estacional está en torno a uno y medio, la covid original en tres, la viruela en cinco y el sarampión entre doce y dieciocho, el más contagioso conocido. El número depende del microbio, de cuánto dura el contagio, de cómo se transmite y de cómo vive la gente: la misma enfermedad tiene un R0 distinto en una ciudad hacinada y en una aldea.

De ahí sale lo que se puede hacer. Para parar una epidemia hay que bajar ese número por debajo de uno, y eso se consigue quitando susceptibles o cortando contactos. La inmunidad de grupo es lo primero: cuando bastante gente es inmune, por haber pasado la enfermedad o por vacuna, el microbio no encuentra a quién saltar, y la proporción necesaria se calcula a partir del R0, un 95 por ciento para el sarampión y menos de la mitad para la gripe. Lo segundo son las medidas de siempre: la cuarentena, inventada en Venecia en el siglo XIV con cuarenta días de espera para los barcos, el aislamiento de los enfermos, el agua limpia, las mascarillas, la distancia. Y lo tercero es saber por dónde va: John Snow dibujó en 1854 en un mapa de Londres cada muerte por cólera, vio que se agrupaban alrededor de una fuente de Broad Street, hizo quitar la manivela y el brote cesó. Fue el nacimiento de la epidemiología, treinta años antes de que se supiera que el cólera era una bacteria.

Los microbios cambian mientras tanto. Un virus de ARN como el de la gripe o el coronavirus se equivoca al copiarse, y las variantes que contagian más o esquivan mejor a los anticuerpos se imponen en semanas, en una selección natural a la vista de todos. La gripe cambia tanto que la vacuna se rehace cada año, y de vez en cuando dos gripes se mezclan en un cerdo y sale una nueva contra la que nadie tiene defensas: así fue la de 1918, que mató a unos cincuenta millones de personas, más que la guerra que acababa de terminar. También los huéspedes cambian: la peste negra dejó en los europeos variantes genéticas del sistema inmunitario que hoy protegen contra la peste y aumentan las enfermedades autoinmunes.

Solo una enfermedad humana se ha erradicado. La viruela, que mataba a trescientos millones de personas en el siglo XX, no tenía reservorio animal, se veía con facilidad y tenía una vacuna estable, y una campaña mundial que vacunó en anillo alrededor de cada caso la declaró extinguida en 1980. La polio está a punto. El resto conviven con nosotros, y la próxima pandemia no es una hipótesis: es una fecha que no se conoce, y la biología dice de dónde vendrá.

Los virus – Las vacunas – Pasteur y la teoría de los gérmenes – Las bacterias – La resistencia a los antibióticos

§

Fuentes

  1. John SnowOn the Mode of Communication of CholeraJohn Churchill, Londres, 2.ª edición1855
  2. David M. Morens y Anthony S. FauciEmerging Pandemic Diseases: How We Got to COVID-19Cell 182 (5)2020enlace
  3. William H. McNeillPlagues and PeoplesAnchor Press, Nueva York1976
Laura I Telleria (2024). "Las epidemias y las pandemias". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/las-epidemias-y-las-pandemias/

Una errata, un dato desfasado, un párrafo que falta: edítalo y la redacción revisa tu propuesta.

Sugerir una mejora →