La evolución convergente

La evolución convergente es cuando especies sin parentesco llegan a la misma solución: alas, ojos, aletas. Qué dice sobre lo previsible que es la evolución.

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La evolución convergente es cuando dos especies sin parentesco cercano llegan por separado a la misma solución. El delfín y el tiburón tienen la misma forma de torpedo, la misma aleta dorsal y la misma cola, y uno es un mamífero que desciende de un animal parecido a un lobo y el otro un pez que lleva cuatrocientos millones de años en el mar. No lo heredaron de un antepasado común; lo inventaron cada uno por su lado, porque el agua es la misma para los dos y solo hay una manera buena de cortarla deprisa. Cuando el parecido viene de la herencia se llama homología; cuando viene de la convergencia, analogía, y distinguir uno de otro es una de las tareas más delicadas de quien clasifica a los seres vivos.

Los ejemplos están por todas partes. Las alas han aparecido al menos cuatro veces, en los insectos, en los reptiles voladores, en las aves y en los murciélagos, cada vez con un material distinto: una membrana de quitina, una piel tensada sobre un dedo largo, plumas sobre un brazo entero, una piel sobre cuatro dedos. Los ojos con cristalino se han inventado por separado varias decenas de veces, y el del pulpo es casi indistinguible del humano por fuera aunque el pulpo sea un molusco: la misma cámara oscura, el mismo iris, la misma lente, pero con la retina montada del lado correcto, cosa que el nuestro no tiene. Los cactus de América y las euforbias de África son plantas de familias distintas que en el desierto se han vuelto igual de gordas, igual de verdes y con las mismas espinas.

El caso más famoso es el de los marsupiales de Australia. Aislados durante decenas de millones de años, evolucionaron por su cuenta un lobo marsupial, un topo marsupial, un ratón marsupial, una ardilla planeadora marsupial y un oso hormiguero marsupial, cada uno con el aspecto y las costumbres de su equivalente del resto del mundo, y todos más emparentados con el canguro que con el animal al que se parecen. El lobo marsupial, el tilacino, se extinguió en 1936, y un cráneo suyo puesto junto al de un lobo engaña a cualquiera que no sea especialista.

También hay convergencia a pequeña escala, en las moléculas. La anticongelante de los peces del Ártico y la de los del Antártico son proteínas distintas que hacen lo mismo. El gen que permite a los colibríes saborear el azúcar es el mismo que en el resto de las aves saborea los aminoácidos, cambiado; los murciélagos que se alimentan de néctar han hecho lo mismo con otro gen. Y la ecolocalización de los murciélagos y la de los delfines han cambiado, de manera independiente, las mismas letras del mismo gen del oído.

Lo que la convergencia enseña es que la evolución no es puro azar. Si ante el mismo problema aparece una y otra vez la misma respuesta, es que la física y la química dejan pocas soluciones buenas, y la selección las encuentra. Simon Conway Morris ha llevado la idea al extremo: en cualquier planeta con vida, dice, acabarían apareciendo ojos, alas, inteligencia. Stephen Jay Gould pensaba lo contrario, que si se rebobinara la historia de la vida y se volviera a reproducir saldría algo irreconocible. Los experimentos de Richard Lenski, que lleva desde 1988 criando doce poblaciones de una misma bacteria en condiciones idénticas, dan un poco de razón a los dos: las doce han mejorado de manera parecida, pero solo una aprendió a comer citrato, tras treinta mil generaciones, y las demás no.

Hay que tener cuidado con lo que se llama convergencia. A veces dos animales parecen haber inventado lo mismo y en realidad los dos han reactivado un gen dormido que ya tenía su antepasado común, como los lagartos que recuperan las patas. Y la convergencia complica la reconstrucción del árbol de la vida: durante un siglo se agrupó a los animales por su forma, y la forma engaña. El ADN engaña menos, y por eso los árboles actuales se dibujan con él.

La adaptación – La selección natural – El árbol de la vida – La clasificación de los seres vivos – Los mamíferos

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Fuentes

  1. Simon Conway MorrisLife's Solution: Inevitable Humans in a Lonely UniverseCambridge University Press, Cambridge2003
  2. George R. McGheeConvergent Evolution: Limited Forms Most BeautifulMIT Press, Cambridge2011
  3. Jonathan B. LososImprobable Destinies: Fate, Chance, and the Future of EvolutionRiverhead Books, Nueva York2017
Laura I Telleria (2025). "La evolución convergente". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/la-evolucion-convergente/

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