Los insectos son el grupo de animales con más especies del planeta: se han descrito más de un millón, más de la mitad de todos los animales conocidos, y se calcula que quedan varios millones por describir. Hay unos diez trillones vivos en cualquier momento, más de mil millones por cada persona. Están en todas partes menos en el mar abierto, y llevan cuatrocientos millones de años en tierra, más que cualquier vertebrado.
El cuerpo de un insecto tiene siempre el mismo plan, y eso es lo que permite reconocerlos: tres partes, cabeza, tórax y abdomen; seis patas, todas en el tórax; y casi siempre dos pares de alas, también en el tórax. En la cabeza llevan dos antenas, que huelen y tocan, dos ojos compuestos, hechos de cientos o miles de facetas cada uno con su lente, y una boca que cambia según lo que comen: mandíbulas para masticar en el escarabajo, una trompa enrollable para chupar néctar en la mariposa, un estilete para pinchar en el mosquito.

Todo el cuerpo va dentro de un esqueleto externo, una armadura de quitina que es ligera, fuerte e impermeable, y que tiene un problema: no crece. Para hacerse más grande, el insecto tiene que mudar, es decir, romper la armadura vieja, salir, hincharse y esperar a que la nueva endurezca. Y no respiran con pulmones: el aire entra por agujeros en los lados del cuerpo y llega a cada célula por una red de tubos finísimos. Ese sistema funciona muy bien en pequeño y muy mal en grande, y es la razón principal de que no haya insectos del tamaño de un perro; los más grandes que han existido, unas libélulas de setenta centímetros de envergadura, vivieron cuando el aire tenía mucho más oxígeno que ahora.

Casi todos cambian de forma al crecer. Muchos, como las mariposas, los escarabajos, las moscas y las abejas, pasan por una metamorfosis completa: la larva no se parece en nada al adulto, come y crece, se encierra en una crisálida y sale transformada. Otros, como los saltamontes y las chinches, nacen ya parecidos al adulto y solo les faltan las alas. Maria Sibylla Merian, que pintaba insectos en el siglo XVII, fue de las primeras en dibujar juntas todas las fases de un mismo animal, cuando aún se creía que las orugas nacían del barro.

Los insectos hacen funcionar el mundo. Polinizan tres cuartas partes de los cultivos y la mayoría de las plantas silvestres. Descomponen la madera, las hojas y el estiércol, y sin los escarabajos peloteros los pastos se ahogarían en excrementos. Son la comida de casi todas las aves, los anfibios, los lagartos y muchos peces y mamíferos. Y unos pocos son enemigos: el mosquito, que transmite la malaria, el dengue y la fiebre amarilla, ha matado a más personas que cualquier otro animal, y las langostas y los pulgones arruinan cosechas.
Y están desapareciendo. Los estudios que han pesado los insectos que caen en trampas durante décadas encuentran caídas de tres cuartas partes en algunas zonas de Europa en treinta años, por los insecticidas, la pérdida de flores y de setos y el cambio del clima. Es una de las noticias más preocupantes de la biología reciente, porque todo lo demás depende de ellos.
Los invertebrados – La metamorfosis – La flor y la polinización – Las mutaciones – Biodiversidad
Fuentes
- Maria Sibylla MerianMetamorphosis insectorum SurinamensiumGerard Valck, Ámsterdam1705
- Richard C. Brusca, Wendy Moore y Stephen M. ShusterInvertebratesSinauer Associates, Sunderland, 3.ª edición2016
- Caspar A. Hallmann y otrosMore than 75 Percent Decline over 27 Years in Total Flying Insect Biomass in Protected AreasPLOS ONE 12 (10)2017enlace