La microbiota intestinal es el conjunto de microbios que viven en el intestino de una persona: unos 38 billones de bacterias, más o menos tantas como células tiene el cuerpo entero, de varios cientos de especies, más hongos, arqueas y una enorme cantidad de virus que infectan a las bacterias. Pesan en total unos doscientos gramos, casi todos en el colon, y llevan juntos unos dos millones de genes, cien veces más que los nuestros. Durante siglos se los consideró pasajeros, o basura; en los últimos veinte años se ha descubierto que son un órgano más, y de los que más trabajo hacen.
No se nace con ellos. El feto es estéril, y los primeros microbios llegan en el parto, de la vagina y la piel de la madre, y después con la leche, que lleva azúcares que el bebé no digiere y que están ahí para alimentar a una bacteria concreta. Un niño nacido por cesárea empieza con los microbios de la piel y del hospital, y tarda meses en igualar. Hacia los tres años la comunidad se estabiliza en algo parecido a lo que será de adulto, y cada persona tiene la suya, tan característica como una huella, que depende de lo que come, de dónde vive, de con quién vive y de qué antibióticos ha tomado. Los perros de la casa la comparten.
Lo primero que hacen es digerir lo que nosotros no podemos. La fibra de las verduras, las legumbres y los cereales integrales, las cadenas de azúcar de las paredes vegetales, pasa intacta por el estómago y el intestino delgado, y en el colon las bacterias la fermentan y producen unos ácidos grasos cortos que alimentan a las células de la pared intestinal, calman la inflamación y llegan a la sangre. Se calcula que una dieta rica en fibra da así un diez por ciento de las calorías. Fabrican además la vitamina K y varias del grupo B, transforman los ácidos de la bilis y desmontan muchos fármacos; el mismo medicamento funciona distinto según qué bacterias tenga quien lo toma.
Lo segundo es educar al sistema inmunitario. Dos tercios de las células inmunitarias del cuerpo están en la pared del intestino, aprendiendo a distinguir lo que hay que tolerar de lo que hay que atacar, y los microbios son sus maestros. Los ratones criados sin bacterias tienen un sistema inmunitario raquítico y mal calibrado; los niños que crecen con menos microbios tienen más alergias y enfermedades autoinmunes. Y los microbios ocupan el sitio: una comunidad densa y variada no deja hueco a los patógenos. Cuando un antibiótico la arrasa, una bacteria oportunista, Clostridioides difficile, puede tomar el intestino, y la cura más eficaz que se conoce, en más del 90 por ciento de los casos, es trasplantar heces de una persona sana.
Lo tercero es lo que sorprendió. Peter Turnbaugh y Jeffrey Gordon demostraron en 2006 que los ratones obesos tenían una microbiota distinta de los delgados, y que trasplantándola a ratones sin microbios estos engordaban comiendo lo mismo. Las bacterias influyen en cuánta energía se saca de la comida, en el apetito y en la inflamación. Y hablan con el cerebro: fabrican precursores de la serotonina y otros mensajeros, activan el nervio vago, y en ratones cambian la ansiedad y la conducta social según qué bacterias lleven. La relación con la depresión, el autismo y el párkinson en las personas está en estudio, con más titulares que pruebas.
La microbiota de los cazadores recolectores actuales tiene el doble de especies que la de un europeo, y la de un europeo de hoy menos que la de uno de hace un siglo: la dieta pobre en fibra, los antibióticos y la vida sin tierra ni animales la han empobrecido, y hay quien ve en esa pérdida una causa de las enfermedades modernas. Lo que se sabe hacer, por ahora, es lo de siempre: comer plantas variadas, que son su alimento, y no tomar antibióticos sin necesidad. Los probióticos del supermercado tienen efectos modestos y los trasplantes fecales, prometedores fuera de la infección, están por demostrar. Ed Yong lo resumió en un título: contenemos multitudes, y acabamos de empezar a conocerlas.
Las bacterias – El sistema digestivo – El sistema inmunitario – Las alergias – Los antibióticos
Fuentes
- Ron Sender, Shai Fuchs y Ron MiloRevised Estimates for the Number of Human and Bacteria Cells in the BodyPLoS Biology 14 (8)2016enlace
- Peter J. Turnbaugh y otrosAn obesity-associated gut microbiome with increased capacity for energy harvestNature 4442006enlace
- Ed YongI Contain Multitudes: The Microbes Within Us and a Grander View of LifeEcco, Nueva York2016