La pared celular

La pared celular es la cubierta rígida que rodea a las células de plantas, hongos y bacterias. De qué está hecha y por qué los animales no la tienen.

3 min
Editar

La pared celular es la cubierta rígida que rodea a las células de las plantas, los hongos y las bacterias por fuera de la membrana. La membrana la tienen todas las células y es blanda y fina, una película de grasa que deja pasar unas cosas y otras no. La pared es otra cosa: una capa gruesa y resistente, como una caja, que da forma a la célula, la protege y le permite aguantar presiones que a una célula animal la harían reventar. Los animales no la tienen, y por eso nuestras células son blandas y pueden moverse y cambiar de forma.

La primera célula que vio un ser humano fue, en realidad, una pared. Robert Hooke miró en 1665 una lámina de corcho al microscopio y vio celdillas vacías, como las de un panal; las llamó células, de la palabra latina para celda. Lo que veía eran las paredes de células muertas hace tiempo: el corcho es solo eso, paredes. La madera también. Casi todo lo que en una planta es duro, la madera, las cáscaras, las fibras del algodón y del lino, el papel, son paredes celulares.

En las plantas la pared está hecha sobre todo de celulosa, cadenas larguísimas de glucosa dispuestas en haces, como los cables de un puente colgante, y embebidas en una matriz de otros azúcares que las pegan. La celulosa es la molécula orgánica más abundante de la Tierra. La célula joven tiene una pared primaria fina y elástica, que puede estirarse mientras crece; cuando termina de crecer, muchas células añaden por dentro una pared secundaria, más gruesa, endurecida con lignina. La lignina es lo que hace que la madera sea madera, y lo que los hongos tardaron millones de años en aprender a digerir.

La pared no sella la célula. Tiene poros por los que pasan el agua y las moléculas pequeñas, y las células vecinas se comunican por unos canales finos que atraviesan las dos paredes, así que una planta es en cierto modo un solo citoplasma continuo. Y es la pared la que permite a la planta sostenerse sin huesos. La célula bombea agua a su interior por ósmosis, la vacuola se hincha, empuja contra la pared y la célula queda tensa como un neumático. Ese estado se llama turgencia, y su falta es lo que vemos cuando una lechuga se marchita: las células siguen vivas, pero han perdido presión.

Los hongos tienen pared, pero no de celulosa, sino de quitina, el mismo material del caparazón de los insectos. Las bacterias tienen una de peptidoglucano, una malla de azúcares y aminoácidos que las envuelve entera. Esa pared es el punto débil que aprovechó la penicilina: bloquea la enzima que teje la malla, la bacteria en crecimiento no puede cerrar su pared y estalla. Como nuestras células no tienen pared, el antibiótico no nos hace nada. La tinción de Gram, de 1884, separa las bacterias en dos grupos según lo gruesa que tengan la pared, y aún hoy es lo primero que se hace en un laboratorio para identificarlas.

Perder la pared fue una de las decisiones más importantes en la historia de nuestros antepasados. Sin ella, una célula puede envolver a otra y comérsela, arrastrarse, formar tejidos que se pliegan y se estiran. La célula animal pagó a cambio la fragilidad, y necesita el citoesqueleto por dentro y un esqueleto de colágeno por fuera para sostenerse.

La membrana celular – La célula vegetal y la célula animal – Las bacterias – Los hongos – Los glúcidos

§

Fuentes

  1. Daniel J. CosgroveGrowth of the plant cell wallNature Reviews Molecular Cell Biology 62005enlace
  2. Peter H. Raven, Ray F. Evert y Susan E. EichhornBiology of PlantsW. H. Freeman, Nueva York, 8.ª edición2013
  3. Michael T. Madigan y otrosBrock Biology of MicroorganismsPearson, Boston, 16.ª edición2021
Laura I Telleria (2026). "La pared celular". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/la-pared-celular/

Una errata, un dato desfasado, un párrafo que falta: edítalo y la redacción revisa tu propuesta.

Sugerir una mejora →