La flor es el órgano con el que se reproducen la mayoría de las plantas. Su trabajo es conseguir que el polen, que lleva las células masculinas, llegue a los óvulos, que están escondidos en el centro de otra flor, y para eso las plantas, que no pueden moverse, han desarrollado todo tipo de trucos: colores, olores, néctar y formas que encajan con el cuerpo de un insecto. Lo que llamamos belleza de una flor es un anuncio dirigido a un animal.
Una flor típica tiene cuatro círculos de piezas. Por fuera, los sépalos, verdes, que protegían el capullo. Luego los pétalos, de color, que atraen. Dentro, los estambres, unos filamentos con una bolsa en la punta llena de polen. Y en el centro, el pistilo, con una parte pegajosa arriba, el estigma, un tubo, y abajo el ovario, con los óvulos dentro. Muchas flores tienen las dos partes, masculina y femenina, pero casi todas evitan fecundarse a sí mismas, porque cruzarse con otra planta da hijos más variados.

La polinización es el viaje del polen de un estambre a un estigma. Hay plantas que lo confían al viento: los pinos, las encinas, las gramíneas, el maíz. Sus flores son pequeñas y sin color, porque no tienen que atraer a nadie, y producen cantidades enormes de polen fino, que es el que provoca las alergias de primavera. Es un método que gasta mucho: casi todo el polen se pierde.

Las otras usan animales. Insectos sobre todo, abejas, moscas, mariposas, escarabajos, pero también colibríes y murciélagos. La flor les paga con néctar, un jarabe de azúcar, y con el propio polen, y a cambio el animal se lleva sin querer granos pegados al cuerpo y los deja en la siguiente flor de la misma especie. Cada flor está hecha para su visitante: las que polinizan las abejas son azules o amarillas y con aterrizaje; las de los colibríes, rojas, tubulares y sin olor; las de los murciélagos y las polillas se abren de noche, son blancas y huelen mucho. Darwin, viendo una orquídea de Madagascar con un tubo de treinta centímetros, predijo que tenía que existir una polilla con una lengua de ese largo; se encontró cuarenta años después.

Cuando un grano de polen cae en el estigma correcto, germina: le crece un tubo que baja por el pistilo hasta un óvulo y lleva por él las células masculinas. Es la fecundación. El óvulo se convierte en semilla, y el ovario que lo rodea crece y se convierte en fruto. Una manzana, un tomate, una cereza y una vaina de guisantes son ovarios maduros. El fruto es otro truco: es dulce y de color para que un animal se lo coma y deje las semillas en otro sitio, con abono.
De la polinización por animales dependen tres cuartas partes de los cultivos del mundo, desde las almendras hasta el café, y por eso preocupa tanto que las abejas y los demás polinizadores estén desapareciendo por los insecticidas, la pérdida de flores silvestres y las enfermedades.
Las partes de una planta – La semilla y la germinación – Los insectos – Las relaciones entre especies – La clasificación de las plantas
Fuentes
- Charles DarwinOn the Various Contrivances by Which British and Foreign Orchids Are Fertilised by InsectsJohn Murray, Londres1862
- Peter H. Raven, Ray F. Evert y Susan E. EichhornBiology of PlantsW. H. Freeman, Nueva York, 8.ª edición2013
- Simon G. Potts y otrosSafeguarding Pollinators and Their Values to Human Well-BeingNature 540 (7632)2016enlace