Una semilla es una planta en miniatura, dormida, metida en una caja con provisiones. Dentro lleva un embrión, con una raíz, un tallo y una o dos hojas ya formadas aunque diminutas; una reserva de comida, almidón, aceite o proteína, para los primeros días; y una cubierta dura que lo protege de la sequedad, el frío y los golpes. Es la manera que tienen las plantas de viajar y de esperar. Un grano de trigo, una lenteja, una almendra o una pipa de girasol son semillas, y son también buena parte de lo que come la humanidad, precisamente por las provisiones.
La comida está de dos maneras. En las judías, los guisantes y los cacahuetes, la guarda el propio embrión en dos hojas gordas, los cotiledones, que son las dos mitades en que se parte una lenteja. En el trigo, el maíz y el arroz, está en un tejido aparte, el endospermo, y el embrión es un punto pequeño en un lado del grano: la harina blanca es endospermo molido, y el germen de trigo es el embrión.

Para germinar hace falta agua, aire y una temperatura adecuada. Lo primero que pasa es que la semilla absorbe agua y se hincha, a veces hasta el doble, y la cubierta se rompe. El agua despierta las enzimas, que empiezan a convertir el almidón en azúcar para alimentar al embrión, y el embrión empieza a crecer. Sale primero la raíz, que se hunde en la tierra buscando agua y anclaje. Luego el tallo, que empuja hacia arriba, muchas veces doblado como un gancho para no dañar la punta al atravesar la tierra. Cuando llega a la luz se endereza, abre las primeras hojas, se pone verde y empieza a hacer fotosíntesis. A partir de ahí ya no depende de las reservas.

La semilla sabe hacia dónde ir aunque esté enterrada a oscuras y del revés. La raíz crece siempre hacia abajo y el tallo hacia arriba, guiados por la gravedad: unas células de la punta llevan granos pesados de almidón que caen hacia el lado de abajo y le dicen a la planta dónde está el suelo. Es el gravitropismo, y Darwin fue uno de los primeros en estudiarlo.
Muchas semillas no germinan en cuanto tienen agua, y eso es una ventaja. Si todas brotaran con la primera lluvia de otoño, una helada las mataría. Algunas necesitan pasar frío durante semanas, y así saben que el invierno ya ha pasado. Otras necesitan luz, o que el fuego rompa su cubierta, o que un animal se las coma y les disuelva la cubierta en el estómago. Y muchas pueden esperar años. Las de algunas malas hierbas aguantan décadas enterradas, y en 2005 germinó en Israel una semilla de palmera datilera de dos mil años encontrada en las ruinas de Masada; la palmera sigue viva.
La semilla es también la base de la agricultura: guardar semillas para plantar al año siguiente es lo que hizo posible quedarse en un sitio. Hoy los bancos de semillas, como el que hay bajo el hielo en Svalbard, guardan copias de casi todas las variedades de cultivo del mundo por si alguna se pierde.
La flor y la polinización – Las partes de una planta – El fototropismo y las hormonas vegetales – La revolución neolítica – Las enzimas
Fuentes
- J. Derek Bewley, Kent J. Bradford, Henk W. M. Hilhorst y Hiro NonogakiSeeds: Physiology of Development, Germination and DormancySpringer, Nueva York, 3.ª edición2013
- Peter H. Raven, Ray F. Evert y Susan E. EichhornBiology of PlantsW. H. Freeman, Nueva York, 8.ª edición2013
- Sarah Sallon y otrosGermination, Genetics, and Growth of an Ancient Date SeedScience 320 (5882)2008enlace