El suelo es la capa que cubre la roca en la superficie de los continentes, y es probablemente el ecosistema más denso en vida que existe. Un gramo de tierra de un prado tiene alrededor de mil millones de bacterias de miles de especies, cien metros de hilos de hongos, decenas de miles de protozoos, cientos de nematodos y ácaros, y en un metro cuadrado hay cientos de lombrices y miles de insectos, arañas, ciempiés y cochinillas. Una cuarta parte de todas las especies conocidas vive en el suelo, y la mayor parte de las que quedan por conocer también. Y todo eso está a menos de un metro bajo los pies, en una capa que en muchos sitios no llega a un palmo.
El suelo no es roca molida. Es roca molida mezclada con vida muerta y viva, y la mezcla es lo que lo hace fértil. La roca se rompe por el hielo, el agua y las raíces, y da los minerales; las plantas y los animales que mueren dan el humus, la materia oscura y esponjosa que retiene el agua y los nutrientes; y los seres vivos del suelo lo mezclan, lo airean y lo transforman sin parar. Un suelo tarda entre cien y mil años en formar un centímetro, y las lluvias de una sola tormenta se lo pueden llevar si no hay raíces que lo sujeten. Casi todas las civilizaciones que desaparecieron se llevaron su suelo por delante antes.
Darwin dedicó su último libro, en 1881, a las lombrices, y calculó que en un prado inglés hacían pasar por su tubo digestivo diez toneladas de tierra por hectárea al año. Se comen la hojarasca y la tierra, la digieren, la expulsan en forma de gránulos mezclados y abonados, y en el proceso excavan galerías por las que entran el aire y el agua. Darwin comprobó que enterraban las piedras de un campo un centímetro cada cuatro años, y que los restos romanos de Inglaterra estaban bajo tierra gracias a ellas. Sin lombrices, la hojarasca se acumula y el suelo se compacta; los bosques de Norteamérica, que no tenían lombrices desde la glaciación, están cambiando con las europeas que llegaron en las macetas.
Los hongos son la otra mitad de la historia. Casi todas las plantas del mundo tienen sus raíces envueltas en hongos que llegan donde la raíz no llega, a metros de distancia, y le traen agua y fósforo a cambio de azúcar; es la micorriza, una sociedad de cuatrocientos millones de años sin la cual las plantas probablemente nunca habrían salido del agua. Los hilos de hongo unen además unas plantas con otras, y por ellos pasan nutrientes y señales de un árbol a su vecino. Y son los hongos, con las bacterias, los descomponedores que devuelven al suelo lo que la planta tomó de él, en el ciclo que hace que un bosque no se agote.
Las bacterias hacen lo que nadie más puede. Las del género Rhizobium viven en nódulos en las raíces de las legumbres y fijan el nitrógeno del aire, y es la razón de que los agricultores alternen trigo con habas desde hace milenios. Otras convierten el amoniaco en nitrato, o el nitrato de vuelta en gas, o rompen el pesticida que acaba de caer. Y de las bacterias del suelo salieron la estreptomicina, la tetraciclina y la mayor parte de los antibióticos: son las armas químicas con las que los microbios del suelo pelean entre sí.
El suelo guarda más carbono que la atmósfera y todas las plantas juntas, unas dos veces y media más, y lo pierde cuando se ara, se drena o se deforesta, porque el aire entra y los microbios queman el humus. Un tercio de los suelos del mundo están degradados, por erosión, salinización, compactación y agotamiento, y se pierden veinticuatro mil millones de toneladas al año. Es un recurso que se renueva, pero a una escala de siglos, y lo que come el mundo sale de esos treinta centímetros. La agricultura que lo cuida, sin arar, con cubierta vegetal siempre y con rotaciones, se está redescubriendo a la vez que la ciencia descubre cuánta vida había ahí debajo.
Los productores y los descomponedores – Los hongos – El ciclo del nitrógeno – La raíz – Los invertebrados
Fuentes
- Charles DarwinThe Formation of Vegetable Mould through the Action of Worms, with Observations on their HabitsJohn Murray, Londres1881
- Richard D. Bardgett y Wim H. van der PuttenBelowground biodiversity and ecosystem functioningNature 5152014enlace
- David R. MontgomeryDirt: The Erosion of CivilizationsUniversity of California Press, Berkeley2007