El páncreas y la insulina

El páncreas fabrica jugos que digieren y hormonas que regulan el azúcar. Qué es la insulina, cómo se descubrió en 1921 y qué es la diabetes de tipo 1 y 2.

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El páncreas es una glándula alargada de unos quince centímetros, escondida detrás del estómago, que hace dos trabajos que no tienen nada que ver entre sí. El noventa y nueve por ciento de su tejido fabrica el jugo pancreático, un litro y medio al día de enzimas que se vierten al intestino y digieren las proteínas, las grasas y el almidón; sin él, la comida pasa sin aprovecharse. El uno por ciento restante son unos pequeños grupos de células, un millón de islotes repartidos como islas, que fabrican hormonas y las sueltan a la sangre. La más importante es la insulina, y de ella depende que el azúcar de la sangre se mantenga en su sitio.

El azúcar en sangre, la glucosa, tiene que estar entre unos setenta y cien miligramos por decilitro, unos cinco gramos en todo el cuerpo. Con menos, el cerebro, que vive de ella, se apaga: mareo, confusión, coma. Con más, de forma crónica, se dañan los vasos, los nervios, los riñones y la retina. Después de una comida entran en la sangre decenas de gramos de golpe, y hay que guardarlos; entre comidas y de noche hay que ir soltándolos. Eso lo hacen dos hormonas del páncreas que tiran en sentido contrario, en el ejemplo más claro de homeostasis del cuerpo.

La insulina baja el azúcar. Cuando la glucosa sube, las células beta de los islotes la detectan y sueltan insulina, y la insulina es la llave que abre las células del músculo y la grasa para que la glucosa entre y la quemen o la guarden, y la orden al hígado para que la almacene como glucógeno. Sin insulina, la glucosa se queda en la sangre aunque las células se mueran de hambre. El glucagón sube el azúcar: lo sueltan las células alfa cuando la glucosa baja, y le dice al hígado que libere el glucógeno y fabrique glucosa nueva. Entre las dos, el nivel se mueve poco a lo largo del día en una persona sana.

La diabetes es el fallo de este sistema, y hay dos. En la de tipo 1, el propio sistema inmunitario destruye las células beta, casi siempre en la infancia o la juventud, y el páncreas deja de fabricar insulina del todo. Hasta 1922 era una sentencia: los niños adelgazaban hasta el hueso comiendo sin parar, orinaban azúcar y morían en meses. En la de tipo 2, mucho más común, nueve de cada diez casos, el páncreas fabrica insulina pero las células han dejado de responder a ella, por el exceso de grasa, la falta de ejercicio y la herencia, y el páncreas se agota intentando compensar. Aparece en adultos, cada vez más jóvenes, y afecta hoy a más de 500 millones de personas.

El descubrimiento de la insulina es una de las historias más rápidas de la medicina. Se sabía desde 1889 que un perro sin páncreas se volvía diabético, y que en los islotes tenía que haber algo, pero al intentar extraerlo las enzimas digestivas lo destruían. Frederick Banting, un cirujano canadiense sin experiencia investigadora, tuvo la idea en 1920 de atar el conducto del páncreas para que la parte digestiva se atrofiara y quedara solo la de los islotes. Con el estudiante Charles Best y el laboratorio de John Macleod en Toronto, en el verano de 1921, consiguió un extracto que bajaba el azúcar de perros diabéticos, y el bioquímico James Collip lo purificó. En enero de 1922 se inyectó a Leonard Thompson, un niño de catorce años que pesaba treinta kilos, y se salvó. En un año se fabricaba a toneladas a partir de páncreas de vaca y cerdo, y Banting y Macleod recibieron el Nobel de 1923, que repartieron con Best y Collip. Vendieron la patente a la universidad por un dólar.

La insulina fue la primera proteína cuya secuencia de aminoácidos se leyó, por Frederick Sanger en 1955, y la primera medicina fabricada con bacterias transgénicas, en 1982. Hoy hay bombas que la inyectan según lo que mide un sensor bajo la piel, casi un páncreas artificial, y se trasplantan islotes. Y la diabetes de tipo 2 se previene en gran parte con lo mismo que la causa al revés: andar y comer menos. El páncreas, que casi nadie sabe dónde tiene, es el órgano cuyo fallo más se ha extendido en el último medio siglo.

El sistema endocrino – El hígado – La homeostasis – Los glúcidos – El sistema digestivo

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Fuentes

  1. Frederick G. Banting y Charles H. BestThe Internal Secretion of the PancreasThe Journal of Laboratory and Clinical Medicine 7 (5)1922
  2. Michael BlissThe Discovery of InsulinUniversity of Chicago Press, Chicago1982
  3. John E. Hall y Michael E. HallGuyton and Hall Textbook of Medical PhysiologyElsevier, Filadelfia, 14.ª edición2021
Laura I Telleria (2024). "El páncreas y la insulina". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/el-pancreas-y-la-insulina/

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