El ARN, ácido ribonucleico, es la molécula que hace de mensajero entre el ADN y las proteínas. El ADN guarda las instrucciones y no sale del núcleo; el ARN copia un fragmento, lo saca fuera y lo lleva hasta las máquinas que fabrican proteínas. Sin él, la información del ADN se quedaría guardada sin usarse, como un libro en una caja fuerte.
Se parece mucho al ADN, con tres diferencias. Su azúcar es la ribosa, en lugar de la desoxirribosa, y de ahí el nombre. En vez de la base timina, la T, usa una llamada uracilo, la U. Y casi siempre es una sola cadena, no dos: no forma una doble hélice, aunque a menudo se pliega sobre sí misma y forma horquillas y lazos. Esa forma plegada le permite hacer cosas que el ADN no hace.

Hay tres tipos principales. El ARN mensajero es la copia de un gen. Una enzima abre la doble hélice del ADN, lee una de las cadenas y fabrica una hebra de ARN que dice lo mismo; ese paso se llama transcripción. El ARN de transferencia es un adaptador: por un lado reconoce tres letras del mensajero y por el otro lleva el aminoácido que corresponde a esas tres letras. Y el ARN ribosómico forma, junto con unas proteínas, los ribosomas, que son las máquinas donde se lee el mensaje y se monta la proteína, aminoácido a aminoácido. Ese segundo paso es la traducción, y todo el camino, de ADN a ARN a proteína, es lo que Francis Crick llamó el dogma central de la biología.
En una célula humana, además, el mensajero se corrige antes de salir del núcleo: se le quitan tramos que no sirven, los intrones, y se pegan los que sí, los exones. A veces se pegan de formas distintas, y un mismo gen produce varias proteínas diferentes. Por eso nuestros veinte mil genes dan para muchas más proteínas.
El ARN también hace trabajos que no son de mensajería. Hay ARN pequeños que apagan genes, ARN que forman parte de las enzimas y ARN que funcionan ellos mismos como enzimas, las ribozimas. Ese último descubrimiento, de los años ochenta, llevó a una idea sobre el origen de la vida: antes de que existieran el ADN y las proteínas pudo haber un mundo de solo ARN, que guardaba información y a la vez hacía reacciones, y el ADN llegó después como un archivo más estable.
Muchos virus no tienen ADN sino ARN: el de la gripe, el del sida, el del covid. Y en 2020 el ARN se hizo famoso por otra razón. Las vacunas de ARN mensajero contienen la receta de una proteína del virus; nuestras células la leen, fabrican esa proteína durante unos días y el sistema inmunitario aprende a reconocerla. El ARN se destruye enseguida y no toca el ADN. La idea tenía treinta años de laboratorio; la pandemia la sacó a la calle.
El ADN – La síntesis de proteínas – Las proteínas – Los genes y los alelos – Los virus – Las vacunas
Fuentes
- Francis CrickCentral Dogma of Molecular BiologyNature 227 (5258)1970enlace
- Walter GilbertOrigin of Life: The RNA WorldNature 319 (6055)1986enlace
- James D. Watson, Tania A. Baker, Stephen P. Bell, Alexander Gann, Michael Levine y Richard LosickMolecular Biology of the GenePearson, Nueva York, 7.ª edición2014