El hígado

El hígado almacena azúcar, fabrica proteínas y bilis, destruye tóxicos y se regenera. Cómo está hecho, qué le hace el alcohol y por qué se trasplanta tanto.

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El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo, un kilo y medio de tejido rojo oscuro bajo las costillas del lado derecho, y la fábrica química de la que dependen todos los demás. Se le atribuyen unas quinientas funciones distintas. Es a la vez almacén, refinería, planta de reciclaje, depuradora y fábrica de piezas, y no se puede vivir sin él más que unas horas. A diferencia del corazón, que hace una sola cosa muy bien, el hígado hace de todo, y por eso es difícil de sustituir con una máquina.

Su posición lo explica. Toda la sangre que sale del intestino, cargada con lo que se acaba de comer, pasa primero por el hígado antes de llegar al resto del cuerpo, por una vena propia, la porta. El hígado es la aduana: decide qué pasa, qué se guarda y qué se destruye. Recibe además sangre con oxígeno de una arteria, y en total le atraviesa un litro y medio por minuto, una cuarta parte de lo que bombea el corazón. Dentro, la sangre circula por millones de pequeños canales tapizados de hepatocitos, las células del hígado, que la tocan casi una a una.

Con el azúcar hace de banco. Después de comer, retira la glucosa de la sangre y la guarda como glucógeno, unos cien gramos; entre comidas la va soltando para que el nivel en sangre no baje, y cuando el glucógeno se acaba fabrica glucosa nueva a partir de aminoácidos y de grasa, para que el cerebro, que solo come glucosa, no se quede sin ella. Las órdenes se las da el páncreas con la insulina y el glucagón. Con las grasas hace otro tanto: fabrica colesterol, lo empaqueta en las partículas que se miden en los análisis, y lo convierte en bilis.

La bilis es su producto más antiguo conocido, el humor de la ira y la melancolía de los griegos. Es un líquido verde amargo hecho de sales derivadas del colesterol y de los restos de la hemoglobina de los glóbulos rojos viejos, que da su color a las heces. Se guarda en la vesícula y se vierte al intestino con las comidas para emulsionar la grasa, romperla en gotitas que las enzimas puedan atacar. Sin bilis, la grasa y las vitaminas que van en ella pasan sin absorberse.

Fabrica casi todas las proteínas de la sangre: la albúmina, que retiene el agua en los vasos, y los factores de la coagulación, por lo que un hígado enfermo sangra y se hincha. Y destruye. Convierte el amoniaco que sale de quemar proteínas, un veneno, en urea, que los riñones eliminan. Desmonta las hormonas usadas. Y transforma los medicamentos, el alcohol y los tóxicos en sustancias que se pueden orinar, con un arsenal de enzimas que se multiplica cuando hace falta; quien toma un fármaco a diario acaba destruyéndolo más deprisa. El alcohol lo procesa a un ritmo fijo, unos diez gramos por hora, lo que lleva una copa, y no hay manera de acelerarlo.

Y se regenera. Si se le quita quirúrgicamente el 70 por ciento, en unas semanas ha recuperado su tamaño, no rehaciendo la forma sino agrandando lo que queda; los hepatocitos, que normalmente no se dividen, se ponen todos a dividirse y paran cuando el peso es el correcto, sin que nadie sepa del todo cómo lo miden. Los griegos lo intuyeron con Prometeo, a quien un águila le comía el hígado cada día. Gracias a ello se puede trasplantar medio hígado de un donante vivo, y a los dos les vuelve a crecer entero.

Lo que lo destruye es la repetición. El alcohol crónico, los virus de la hepatitis B y C y, cada vez más, la grasa acumulada por la obesidad inflaman el hígado durante años, y cada ciclo de daño y reparación deja cicatriz. Cuando la cicatriz sustituye al tejido es la cirrosis, que ya no se regenera, y de ahí al cáncer de hígado hay un paso. El hígado no duele, tiene tanta reserva que aguanta décadas de castigo sin dar señales, y se nota cuando ya está mal; es a la vez su virtud y su trampa.

El sistema digestivo – El páncreas y la insulina – La sangre – Los lípidos – La regeneración

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Fuentes

  1. John E. Hall y Michael E. HallGuyton and Hall Textbook of Medical PhysiologyElsevier, Filadelfia, 14.ª edición2021
  2. Elijah Trefts, Maureen Gannon y David H. WassermanThe liverCurrent Biology 27 (21)2017enlace
  3. George K. Michalopoulos y Bharat BhushanLiver regeneration: biological and pathological mechanisms and implicationsNature Reviews Gastroenterology & Hepatology 182021enlace
Laura I Telleria (2026). "El hígado". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/el-higado/

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