La explosión cámbrica

Hace 540 millones de años aparecieron casi todos los grupos de animales en un instante geológico. Qué fue la explosión cámbrica, sus fósiles y por qué ocurrió.

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La explosión cámbrica es el momento, hace unos 540 millones de años, en que los animales aparecen en el registro fósil casi de golpe. Durante los tres mil millones de años anteriores la vida había sido microbios y, al final, algunas criaturas blandas y difíciles de interpretar. Y en un intervalo de unos veinte millones de años, un parpadeo en la escala geológica, las rocas se llenan de animales con caparazón, patas, ojos, mandíbulas y tripas, y de casi todos los grandes grupos que existen hoy: los artrópodos, los moluscos, los cordados a los que pertenecemos. No aparece casi ninguno nuevo después. Fue el problema que más inquietó a Darwin, que veía en esa aparición súbita un argumento contra la lentitud que su teoría exigía.

Lo que se sabe se debe a unos pocos yacimientos excepcionales donde se conservaron también las partes blandas. El más famoso es el esquisto de Burgess, en las Rocosas canadienses, descubierto en 1909 por Charles Walcott; el más rico es Chengjiang, en el sur de China, desde 1984. En ellos hay animales reconocibles, gusanos, esponjas, artrópodos parecidos a trilobites, y otros que durante décadas no encajaban en nada. Opabinia tenía cinco ojos y una trompa con pinza. Hallucigenia se reconstruyó al revés, andando sobre sus espinas, hasta que se encontró la cabeza. Anomalocaris, el mayor depredador de su tiempo, con medio metro y dos apéndices en la boca, se describió primero como tres animales distintos a partir de sus trozos. Y Pikaia, un gusanillo con una varilla a lo largo del lomo, es de lo más cercano que hay a nuestro antepasado.

Stephen Jay Gould popularizó estos fósiles en 1989 con la tesis de que el Cámbrico había producido más diseños básicos de los que existen hoy, y que cuáles sobrevivieron fue en buena parte suerte. El trabajo posterior lo ha matizado: casi todas las rarezas han encontrado sitio en grupos conocidos, como parientes primitivos de los artrópodos o los moluscos. Pero sigue siendo cierto que la variedad de formas que se probaron en aquel tiempo no se ha vuelto a repetir.

Por qué entonces es la gran pregunta, y las respuestas no se excluyen. Una es el oxígeno: subió en el mar justo antes, y sin oxígeno abundante no se puede ser grande, ni moverse mucho, ni fabricar colágeno para sostener un cuerpo. Otra es la genética: los genes que dibujan el plano de un animal, los que dicen dónde va la cabeza y cuántos segmentos hay, ya existían en los antepasados blandos, y una vez montado el juego de herramientas, se podían probar muchas combinaciones. Otra es ecológica: en cuanto apareció el primer depredador con ojos y boca, tener caparazón, enterrarse, nadar deprisa o ver empezó a ser cuestión de vida o muerte, y cada innovación de unos forzaba las de otros en una carrera que se retroalimentaba. Y otra es que la propia aparición de esqueletos duros hizo que los animales empezaran a fosilizar; parte de la explosión es la explosión de lo que se conserva.

El reloj molecular, que fecha las separaciones de los grupos por las diferencias en su ADN, dice que los linajes de los animales se separaron bastante antes, quizá hace setecientos u ochocientos millones de años, cuando eran pequeños y blandos y no dejaban rastro. Lo que explotó en el Cámbrico no fue el nacimiento de los grupos, sino su tamaño, su complejidad y su éxito ecológico. Es la conclusión de Douglas Erwin y sus colegas en 2011, y disuelve en parte el problema de Darwin: el árbol tenía ya sus ramas, y en el Cámbrico echó hojas.

Los trilobites, el grupo más característico de aquella época, duraron trescientos millones de años y se extinguieron al final del Pérmico. Los artrópodos, los moluscos y los vertebrados que salieron entonces son todo lo que ha habido después, incluidos nosotros. En el Cámbrico se decidió, en buena medida, qué clase de animales iban a poblar la Tierra.

Los fósiles – El origen de la vida – Los invertebrados – Los vertebrados – La extinción de las especies

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Fuentes

  1. Douglas H. Erwin y otrosThe Cambrian Conundrum: Early Divergence and Later Ecological Success in the Early History of AnimalsScience 334 (6059)2011enlace
  2. Stephen Jay GouldWonderful Life: The Burgess Shale and the Nature of HistoryW. W. Norton, Nueva York1989
  3. Charles R. MarshallExplaining the Cambrian 'Explosion' of AnimalsAnnual Review of Earth and Planetary Sciences 342006enlace
Laura I Telleria (2024). "La explosión cámbrica". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/la-explosion-cambrica/

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