El tallo es la parte de la planta que sostiene las hojas y las flores y las conecta con la raíz. Por dentro lleva dos sistemas de tubos: uno que sube el agua y las sales desde la raíz, el xilema, y otro que reparte el azúcar fabricado en las hojas a donde haga falta, el floema. En una hierba el tallo es blando y verde y dura una temporada; en un árbol se vuelve madera y dura siglos. La madera es xilema viejo, endurecido con lignina, y es a la vez la tubería y el esqueleto del árbol.
El agua sube sin bomba. Un árbol no tiene corazón, y sin embargo una secuoya de cien metros lleva a la copa cientos de litros al día. Lo hace tirando desde arriba: al evaporarse el agua por los estomas de las hojas, cada molécula que se va tira de la siguiente, y como las moléculas de agua se agarran entre sí, toda la columna sube como una cuerda de la que se tira por un extremo. Los tubos del xilema son células muertas y vacías, puestas una sobre otra como cañerías, con las paredes reforzadas para no aplastarse bajo semejante tensión. El límite de altura de los árboles, unos 120 metros, es el límite de lo que esa cuerda de agua aguanta sin romperse.
El floema va al revés y con células vivas. El azúcar se carga en los tubos junto a la hoja, el agua entra por ósmosis a diluirlo y la presión empuja el jarabe hacia donde el azúcar se descarga, a la raíz, a un fruto, a una yema que crece. La savia que sale al herir un árbol, el jarabe de arce, el látex del caucho, es en gran parte floema. Los pulgones lo saben, clavan su pico en un tubo del floema y dejan que la presión los alimente; los científicos han usado pulgones cortados por la mitad como grifos para estudiar la savia.
El árbol engorda por una capa fina de células que hay justo bajo la corteza, el cámbium, que se divide todo el año hacia dentro y hacia fuera. Hacia dentro fabrica madera nueva; hacia fuera, floema nuevo y corteza. Todo lo que hay más adentro del cámbium está muerto o se va a morir, y por eso se puede ahuecar un árbol y que siga vivo, mientras que basta con cortar un anillo de corteza alrededor para matarlo: se le corta el floema. La madera de dentro, el duramen, oscura y llena de resinas, es solo estructura; la de fuera, la albura, clara, es la que conduce.
En los climas con estaciones, el cámbium hace en primavera células grandes y de pared fina, y en verano células pequeñas y densas, y luego se para. Cada año deja así un anillo claro y uno oscuro, y contar los anillos es contar los años. Andrew Douglass, un astrónomo que buscaba los ciclos del sol en los árboles de Arizona, vio hacia 1910 que los anillos anchos coincidían con los años de lluvia y los estrechos con las sequías, y que la secuencia era la misma en todos los árboles de una región, de modo que se podían encajar los anillos de un árbol vivo con los de una viga antigua y estos con los de un tronco fósil. Esa cadena, la dendrocronología, llega hoy a doce mil años atrás y ha fechado las ruinas de los pueblos indios, los violines de Stradivarius y el frío que siguió a las grandes erupciones volcánicas.
El árbol más viejo que se conoce por sus anillos es un pino de Nevada de casi cinco mil años, y el ser vivo más grande, una secuoya de dos mil toneladas, casi toda madera muerta que la parte viva de la corteza sostiene y alimenta. La madera es también lo que hizo posible el mundo humano: fue el combustible, la herramienta, la casa y el barco durante toda la historia hasta hace dos siglos, y todavía es el material de construcción que más se usa en el planeta. Un tallo no es más que el sistema de una planta para poner sus hojas por encima de las demás; convertido en madera, es el que hizo posibles los bosques.
Las partes de una planta – La transpiración y el transporte en las plantas – La hoja – La raíz – La pared celular
Fuentes
- Peter H. Raven, Ray F. Evert y Susan E. EichhornBiology of PlantsW. H. Freeman, Nueva York, 8.ª edición2013
- Andrew E. DouglassClimatic Cycles and Tree-Growth: A Study of the Annual Rings of Trees in Relation to Climate and Solar ActivityCarnegie Institution of Washington, Washington1919
- Peter ThomasTrees: Their Natural HistoryCambridge University Press, Cambridge, 2.ª edición2014