La regeneración

La salamandra rehace una pata, la planaria una cabeza, nosotros apenas la piel y el hígado. Cómo se regenera un órgano y por qué unos pueden y otros no.

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La regeneración es la capacidad de un ser vivo de rehacer una parte que ha perdido. Una salamandra a la que se le corta una pata fabrica otra completa en unas semanas, con huesos, músculos, nervios y dedos, y puede hacerlo tantas veces como haga falta; también le vuelve a crecer la cola, la mandíbula, el cristalino del ojo y parte del corazón. Una planaria, un gusano plano de un centímetro, cortada en cien trozos da cien gusanos, cada uno con su cabeza nueva. Una estrella de mar rehace un brazo y, en algunas especies, un brazo rehace la estrella. Nosotros cerramos heridas, reponemos la piel, la sangre y el intestino y regeneramos buena parte del hígado, pero un dedo perdido no vuelve.

Fue de lo primero que la biología estudió con experimentos. Abraham Trembley cortó hidras en 1740 y vio que cada trozo hacía una hidra entera, lo que causó sensación porque parecía cosa de plantas. Lazzaro Spallanzani cortó en 1768 patas y colas de salamandras, renacuajos, caracoles y lombrices, contó cuántas veces volvían a crecer y observó que las patas nuevas salían más deprisa en los animales jóvenes. Thomas Hunt Morgan, antes de dedicarse a la genética, escribió en 1901 el primer tratado moderno, y planteó las preguntas que aún se hacen: cómo sabe el muñón qué le falta, y por qué unos animales pueden y otros no.

Hay dos maneras de regenerar. La planaria lo hace con células madre que tiene repartidas por todo el cuerpo, una de cada cinco células, y que pueden convertirse en cualquier cosa; al cortarla, migran a la herida y construyen lo que falta. Peter Reddien demostró en 2011 que una sola de esas células, trasplantada a un gusano irradiado que ya no podía regenerar, bastaba para rehacerle el cuerpo entero. La salamandra lo hace al revés: no tiene una reserva de células madre, sino que las células del muñón, de músculo, de hueso, de piel, dan marcha atrás, se desdiferencian, se dividen y forman un bulto de células parecidas a las de un embrión, el blastema, que luego vuelve a construir la pata siguiendo las mismas reglas que la construyeron la primera vez. La pata nueva es, en cierto modo, un embrión de pata.

Lo que decide qué crece es la posición. Las células del muñón recuerdan dónde estaban, en el hombro o en la muñeca, y solo fabrican lo que va de ahí hacia la punta; un muñón de muñeca hace una mano, no un brazo entero. Si se trasplanta un blastema de hombro a una muñeca, crece un brazo entero saliendo de la muñeca. Los nervios son imprescindibles: una pata sin nervio no regenera, y un nervio desviado a un lugar equivocado del cuerpo hace crecer allí una pata de más. Ese sistema de coordenadas es el mismo que usa el embrión, y estudiar la regeneración es en buena parte estudiar el desarrollo por segunda vez.

Por qué nosotros no, es la pregunta con dinero detrás. Los mamíferos regeneramos algo: la punta de los dedos de los niños pequeños vuelve a crecer si el corte no pasa de la última falange, el hígado repone tres cuartos de su masa en semanas, los ciervos rehacen cada año un metro de asta, y los ratones espinosos africanos regeneran piel entera sin cicatriz. Pero ante una amputación, el cuerpo humano elige cerrar deprisa con una cicatriz de colágeno, y la cicatriz impide que se forme un blastema. Se sospecha que es un intercambio: la respuesta inflamatoria rápida que nos protege de infecciones y la que impide que las células se dividan sin control, contra el cáncer, son las que bloquean la regeneración. La salamandra casi no tiene cáncer, y tiene un sistema inmunitario más lento.

La medicina regenerativa intenta saltarse el bloqueo. Se cultivan piel, cartílago y vejigas sobre andamios, se prueban fármacos que en ratones hacen crecer de nuevo la punta del dedo, y se estudian las moléculas que en la salamandra dan la orden de empezar. El axolote, la salamandra mexicana que no se convierte nunca en adulto y regenera todo, tiene un genoma diez veces mayor que el nuestro, secuenciado en 2018, y está casi extinguido en su único lago; sobrevive en laboratorios y acuarios, enseñando cómo se rehace un cuerpo.

Las células madre – La diferenciación celular – Los anfibios y los reptiles – El hígado – Los tejidos

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Fuentes

  1. Lazzaro SpallanzaniProdromo di un'opera da imprimersi sopra le riproduzioni animaliGiovanni Montanari, Módena1768
  2. Elly M. Tanaka y Peter W. ReddienThe Cellular Basis for Animal RegenerationDevelopmental Cell 21 (1)2011enlace
  3. Thomas Hunt MorganRegenerationMacmillan, Nueva York1901
Laura I Telleria (2025). "La regeneración". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/la-regeneracion/

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