La conservación de las especies es el conjunto de cosas que se hacen para que una especie no desaparezca, y la ciencia que estudia cómo hacerlo. Michael Soulé la bautizó en 1985 como una disciplina de crisis, como la medicina de urgencias: hay que actuar antes de tener todos los datos, porque la extinción no espera. Se calcula que hoy desaparecen especies entre cien y mil veces más deprisa que en los últimos millones de años, casi todas por la mano humana, y que un millón están en riesgo. La conservación es lo que se interpone.
La primera herramienta es saber quién está en peligro. La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza clasifica desde 1964 cada especie evaluada en categorías, de preocupación menor a extinta, según cuántos individuos quedan, cuánto ha caído la población y cuánto territorio ocupa. Ha evaluado unas 160.000 especies y más de 45.000 están amenazadas: el 41 por ciento de los anfibios, el 37 de los tiburones y rayas, el 26 de los mamíferos. Es la lista que deciden las leyes, los tratados de comercio y a qué se dedica el dinero.
La segunda es el espacio. La mayor causa de extinción es la pérdida de hábitat, y la respuesta es protegerlo: los parques nacionales, desde Yellowstone en 1872, cubren hoy el 17 por ciento de la tierra y el 8 del mar, y en 2022 casi todos los países se comprometieron a llegar al 30 por ciento en 2030. La ecología de las islas, que empezó con Wallace, enseñó las reglas: una reserva grande guarda más especies que muchas pequeñas de la misma superficie total, una reserva aislada pierde especies con el tiempo como una isla, y conectar reservas con corredores permite a los animales moverse y a los genes mezclarse. Los jaguares de Centroamérica, los elefantes de África y los linces de España sobreviven en redes de reservas unidas por pasos.
La tercera es intervenir directamente sobre la especie. Cuando quedan muy pocos individuos, la genética de poblaciones manda: la deriva y la endogamia hacen que una población de menos de unas decenas pierda variedad y acumule defectos aunque se la proteja bien. La cría en cautividad, con un registro genealógico que cruce a los individuos menos emparentados, es la última red. El cóndor de California bajó a 22 individuos en 1987, todos capturados y criados en zoos; hoy vuelan más de 300. El lince ibérico, el felino más amenazado del mundo con menos de 100 en 2002, pasa hoy de 2.000 gracias a la cría, la reintroducción y la recuperación de los conejos que come. El bisonte europeo, el caballo de Przewalski, el oryx de Arabia, el hurón de patas negras, el tamarino león dorado, todos han vuelto de una docena de ejemplares.
También se aprende de los fracasos. La cría en cautividad no sirve si no hay hábitat al que devolver a los animales, y algunas especies no se reproducen en un zoo. Proteger a una sola especie carismática, el panda, el tigre, atrae dinero y a veces protege de paso todo su ecosistema, pero deja fuera a las miles de especies pequeñas y feas que son la mayoría. Y la conservación ha cargado con una historia colonial: parques que expulsaron a las poblaciones locales de sus tierras, y que fracasaron por eso. Hoy la regla es que la conservación que dura es la que beneficia a quien vive allí.
Funciona cuando se hace. Un estudio de 2024 sobre 186 evaluaciones encontró que en dos de cada tres casos las medidas de conservación mejoraron o frenaron el declive de la especie. Se estima que sin ellas la extinción de aves y mamíferos desde 1993 habría sido tres o cuatro veces mayor. Y la meta de la conservación no es un museo: es que las especies sigan haciendo su trabajo en el mundo, polinizar, dispersar semillas, controlar plagas, fijar carbono, en ecosistemas que sigan funcionando. Ese trabajo es lo que Edward Wilson llamaba el servicio silencioso de la biodiversidad, y la razón de que conservar no sea un lujo.
La extinción de las especies – Biodiversidad – La deriva genética – Las especies invasoras – El cambio climático y los seres vivos
Fuentes
- Michael E. SouléWhat Is Conservation Biology?BioScience 35 (11)1985enlace
- Edward O. WilsonThe Diversity of LifeHarvard University Press, Cambridge1992
- Richard B. PrimackEssentials of Conservation BiologySinauer, Sunderland, 6.ª edición2014