El sistema linfático es la segunda red de vasos del cuerpo, la que casi nadie conoce, y hace tres trabajos: recoge el líquido que se escapa de la sangre y lo devuelve, absorbe la grasa que se come, y es la red de carreteras y cuarteles del sistema inmunitario. Se compone de vasos parecidos a las venas, de cientos de ganglios repartidos en racimos por el cuello, las axilas, las ingles y el abdomen, y de unos órganos, el bazo, el timo, las amígdalas, la médula ósea. Cuando a alguien se le hinchan los ganglios del cuello con una infección de garganta está viendo el sistema linfático trabajando.
El primer trabajo es de fontanería. La sangre circula a presión por los capilares y sus paredes son porosas, así que cada día salen de ellos al tejido unos veinte litros de plasma, agua con proteínas y nutrientes que bañan las células. La mayor parte vuelve a los capilares, pero unos tres litros al día se quedan fuera, y si nadie los recogiera el cuerpo se hincharía en horas. Los recogen los capilares linfáticos, unos tubos ciegos de paredes finísimas que están en todos los tejidos, con solapas que se abren cuando hay presión fuera. Ese líquido, ya dentro, se llama linfa, y es transparente o ligeramente amarilla. Los vasos se van juntando, tienen válvulas para que la linfa no retroceda, y como no hay un corazón que la bombee la mueven los músculos al contraerse y la respiración; por eso estar de pie sin moverse hincha los tobillos. Al final desembocan en dos conductos que se unen a las grandes venas del cuello, y la linfa vuelve a ser sangre.
El segundo trabajo es la grasa. En la pared del intestino, los vasos linfáticos, que allí se llaman quilíferos, absorben las grasas de la comida, que son demasiado grandes para entrar en los capilares sanguíneos, y las llevan empaquetadas por la linfa hasta la sangre. Después de una comida grasa la linfa del intestino es blanca como la leche, y ese aspecto es lo que la hizo descubrir: Gaspare Aselli vio en 1622, abriendo un perro que acababa de comer, unos vasos blancos que nadie había descrito.
El tercero es la defensa. La linfa que vuelve de un tejido pasa por uno o varios ganglios, unos filtros del tamaño de una lenteja llenos de linfocitos y de macrófagos. Todo lo que la linfa arrastra, bacterias, virus, restos, células de un cáncer, pasa por ellos, y allí las células presentadoras enseñan lo que han encontrado a los linfocitos, que si reconocen un enemigo se multiplican a millones en unos días. Eso es el ganglio hinchado y doloroso: una fábrica de anticuerpos a pleno rendimiento. Los linfocitos viajan sin parar entre la sangre y la linfa, patrullando, y el bazo hace de ganglio para la sangre entera, además de retirar los glóbulos rojos viejos. El timo, detrás del esternón, es donde los linfocitos T aprenden de niños a no atacar al propio cuerpo, y se encoge tras la pubertad.
La medicina lo tiene presente por dos motivos. Cuando un tumor se extiende, las primeras células que se desprenden suelen viajar por la linfa y pararse en el ganglio más cercano, y por eso al operar un cáncer de mama o de piel se analiza el ganglio centinela, el primero al que drena el tumor: si está limpio, el resto probablemente también, y se puede evitar quitar la cadena entera. Y cuando se quitan ganglios, o un parásito los tapona, como en la elefantiasis, la linfa no drena y el brazo o la pierna se hinchan de forma permanente, el linfedema. Los linfomas son cánceres de los propios linfocitos, en los ganglios.
Durante siglos se enseñó que el cerebro no tenía vasos linfáticos, y en 2015 Antoine Louveau y Jonathan Kipnis los encontraron en las meninges del ratón, y luego en personas. Drenan el líquido del cerebro hacia los ganglios del cuello, y se investiga si su fallo con la edad tiene que ver con la acumulación de proteínas del alzhéimer. El sistema que se creía el mejor conocido de la anatomía sigue dando sorpresas.
La sangre – El sistema inmunitario – Los anticuerpos – El sistema circulatorio – El cáncer
Fuentes
- Guillermo Oliver, Jonathan Kipnis, Gwendalyn J. Randolph y Natasha L. HarveyThe Lymphatic Vasculature in the 21st Century: Novel Functional Roles in Homeostasis and DiseaseCell 182 (2)2020enlace
- Keith L. Moore, Arthur F. Dalley y Anne M. R. AgurClinically Oriented AnatomyWolters Kluwer, Filadelfia, 8.ª edición2018
- Antoine Louveau y otrosStructural and functional features of central nervous system lymphatic vesselsNature 5232015enlace