Los líquenes

Los líquenes son una sociedad entre un hongo y un alga, capaces de vivir sobre roca desnuda, en el Ártico y en el desierto. Qué son y cómo viven.

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Los líquenes son las manchas grises, verdes, naranjas o amarillas que crecen sobre las rocas, las cortezas de los árboles, las tapias viejas y las lápidas. Parecen una planta o un musgo, y no son ni una cosa ni otra: cada liquen es una sociedad entre dos seres de reinos distintos, un hongo y un alga o una cianobacteria, tan estrecha que forman un cuerpo con forma propia que ninguno de los dos tiene por separado. Se conocen unas veinte mil especies, cubren alrededor del ocho por ciento de la superficie terrestre y viven donde nada más vive.

Que fueran dos seres lo descubrió el suizo Simon Schwendener en 1867, mirando al microscopio, y la comunidad de botánicos lo recibió con indignación: parecía imposible que un organismo fuera en realidad dos, y quien lo propuso fue acusado de fantasear durante veinte años. El hongo forma la mayor parte del cuerpo, la corteza que protege y la red de hilos que sujeta; el alga vive dentro, en una capa bajo la superficie, y hace la fotosíntesis que alimenta a los dos. El hongo da casa, agua y protección del sol; el alga da azúcar. Ninguno de los dos, en el caso de la mayoría de los líquenes, puede vivir solo en la naturaleza, y en 2016 se descubrió que muchos llevan además un tercer socio, una levadura, en la corteza. Quién manda es cuestión debatida; hay quien ve en el liquen un hongo que cultiva algas como un campesino cultiva trigo.

La sociedad les permite lo que ni el hongo ni el alga podrían. Crecen sobre roca desnuda, sin suelo, porque no lo necesitan: cogen el agua de la lluvia y la niebla y los minerales del polvo y de la propia piedra, que disuelven lentamente con ácidos. Cuando no hay agua se secan del todo y se paran, y pueden pasar así meses o años; con la primera lluvia se rehidratan en minutos y vuelven a funcionar. Aguantan de menos cuarenta grados a más de sesenta, y han sobrevivido dos semanas fuera de la Estación Espacial Internacional. Hay líquenes en la Antártida, a unos cientos de kilómetros del polo, en las cumbres del Himalaya y en el desierto de Atacama.

El precio es la lentitud. Un liquen de roca crece medio milímetro al año, o menos, y una mancha del tamaño de un plato puede tener siglos; en el Ártico hay líquenes que se estiman en más de cuatro mil años. Esa lentitud se usa para fechar: midiendo el diámetro de los líquenes sobre las piedras de una morrena se sabe cuánto hace que el glaciar la dejó al descubierto. Son también los primeros colonizadores de cualquier superficie nueva, la lava de un volcán, una roca recién partida, y los que la van convirtiendo en suelo: disuelven la piedra, atrapan el polvo, mueren y se pudren, y detrás vienen los musgos y las plantas.

Sirven de comida y de aviso. Los renos del Ártico viven en invierno de los líquenes que rascan bajo la nieve, y en Laponia se cultivan para ellos. Los líquenes absorben todo lo que hay en el aire porque no tienen raíces ni cutícula, y por eso son el mejor indicador de la contaminación: en el centro de una ciudad con humo no hay ninguno, y su regreso a las cortezas de los árboles de Londres y Madrid en las últimas décadas es la medida más visible de que el aire está más limpio. Tras Chernóbil, la radiactividad pasó del aire a los líquenes, de los líquenes a los renos y de los renos a los pastores sami, y hubo que sacrificar rebaños enteros.

Se han usado durante siglos para teñir lana, la púrpura de la orchilla y el rojo de los tartanes escoceses, y de un liquen se saca el tornasol de las tiras de papel que miden la acidez. Pero su interés mayor es lo que enseñan: que la cooperación entre seres muy distintos puede ser tan estrecha que crea algo nuevo, y que buena parte de la vida en la Tierra, empezando por nuestras propias células con sus mitocondrias, está hecha así.

Los hongos – Los protozoos y las algas – Las relaciones entre especies – La sucesión ecológica – La coevolución

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Fuentes

  1. Simon SchwendenerDie Algentypen der FlechtengonidienUniversitätsbuchdruckerei Schultze, Basilea1869
  2. Toby Spribille y otrosBasidiomycete yeasts in the cortex of ascomycete macrolichensScience 353 (6298)2016enlace
  3. Thomas H. Nash III (editor)Lichen BiologyCambridge University Press, Cambridge, 2.ª edición2008
Laura I Telleria (2025). "Los líquenes". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/los-liquenes/

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