Los cloroplastos son los orgánulos de las células vegetales donde ocurre la fotosíntesis: el proceso por el que una planta fabrica azúcar a partir de agua, dióxido de carbono y luz. Son verdes, y son la razón de que las plantas sean verdes. Una célula de una hoja puede tener entre veinte y cien, y todos juntos, en todas las plantas y algas del planeta, son la fuente de casi todo el oxígeno que respiramos y de casi toda la comida que existe.
Por dentro, un cloroplasto tiene tres espacios. Lo envuelven dos membranas. Dentro hay un líquido, el estroma, con enzimas, ribosomas y un pequeño ADN propio. Y flotando en el estroma hay un sistema de sacos aplanados, los tilacoides, apilados en montones que se llaman grana, como pilas de monedas. En las membranas de los tilacoides está la clorofila.

La clorofila es una molécula que absorbe la luz roja y la azul y refleja la verde, y por eso vemos verde lo que la contiene. Cuando un rayo de luz llega a ella, la energía sirve para romper moléculas de agua. De esa ruptura sale el oxígeno, que la planta suelta, y unos electrones cargados de energía que se usan para fabricar ATP y otra molécula que guarda energía. Eso pasa en los tilacoides y se llama fase luminosa. Luego, en el estroma, esa energía se gasta en juntar dióxido de carbono del aire para formar azúcar. Esa segunda parte no necesita luz directamente y se conoce como ciclo de Calvin.
Los cloroplastos se parecen mucho a las mitocondrias en una cosa: tienen su propio ADN en forma de anillo y sus propios ribosomas, y se dividen por su cuenta dentro de la célula. La explicación es la misma: hace unos mil quinientos millones de años, una célula que ya tenía mitocondrias se tragó a una cianobacteria, un tipo de bacteria que ya sabía hacer fotosíntesis, y las dos se quedaron juntas para siempre. Las cianobacterias siguen existiendo y por dentro son casi iguales que un cloroplasto.

No todas las células de una planta tienen cloroplastos. Las de la raíz, que no ven la luz, no los tienen. Las de la hoja tienen muchos, y las de la piel de un tomate verde los tienen hasta que el fruto madura, cuando se transforman en otro tipo de orgánulo, el cromoplasto, que guarda pigmentos rojos y naranjas. Todos ellos son variantes de una misma familia, los plastos, que en una patata se llenan de almidón y son blancos.
Entender los cloroplastos es entender de dónde sale la energía de casi todo lo vivo. La hierba que come una vaca, el trigo del pan y el carbón y el petróleo, que son restos de plantas antiguas, son al final luz del sol atrapada en un cloroplasto.
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Fuentes
- Peter H. Raven, Ray F. Evert y Susan E. EichhornBiology of PlantsW. H. Freeman, Nueva York, 8.ª edición2013
- Lynn Sagan (Margulis)On the Origin of Mitosing CellsJournal of Theoretical Biology 14 (3)1967enlace
- Lincoln Taiz, Eduardo Zeiger, Ian Max Møller y Angus MurphyPlant Physiology and DevelopmentSinauer Associates, Sunderland, 6.ª edición2015