La respiración celular es el proceso por el que las células sacan la energía de los alimentos. No es lo mismo que respirar con los pulmones, aunque está relacionado: los pulmones traen el oxígeno y se llevan el dióxido de carbono, pero quien usa ese oxígeno es cada célula, una por una, para quemar despacio la glucosa y guardar la energía en una molécula que puede gastar cuando quiera, el ATP. Una persona fabrica y consume cada día una cantidad de ATP parecida a su propio peso.
La reacción total es sencilla: glucosa más oxígeno da dióxido de carbono, agua y energía. Es la misma que ocurre al quemar azúcar en una llama. La diferencia es que la célula lo hace en muchos pasos pequeños, a 37 grados, y captura la energía poco a poco en lugar de perderla en luz y calor. Lavoisier ya lo intuyó en 1789: midió el oxígeno que consumía un cobaya y el calor que producía, y concluyó que la respiración era una combustión lenta.

Hay tres etapas. La primera, la glucólisis, ocurre en el citoplasma y no necesita oxígeno: la glucosa, que tiene seis carbonos, se parte en dos moléculas de tres, y se ganan dos ATP. La segunda, el ciclo de Krebs, ocurre dentro de las mitocondrias: esas moléculas de tres carbonos se desmontan del todo, el carbono sale como dióxido de carbono y los electrones de alta energía que se liberan se cargan en unas moléculas transportadoras. La tercera es la cadena de transporte de electrones, en la membrana interna de la mitocondria: los electrones pasan por una serie de proteínas, como el agua por una escalera de saltos, y al final se juntan con el oxígeno para formar agua.
Ese último paso es donde se gana casi todo. Peter Mitchell propuso en 1961 cómo: la energía de los electrones se usa para bombear protones a un lado de la membrana, y luego esos protones vuelven a través de una proteína que gira como una turbina y fabrica ATP. Le costó veinte años que le creyeran y le dieron el Nobel. En total, de una molécula de glucosa salen unos treinta ATP, y la mayoría de esa turbina.

Sin oxígeno, la cadena se para y solo queda la glucólisis, con sus dos ATP. Para que la glucólisis pueda seguir, la célula tiene que deshacerse de las moléculas de tres carbonos, y lo hace convirtiéndolas en otra cosa: en las levaduras, en alcohol y dióxido de carbono; en nuestros músculos cuando se les acaba el oxígeno, en ácido láctico. Eso es la fermentación, y es la razón de que un esfuerzo muy intenso no se pueda mantener mucho rato.
La respiración celular y la fotosíntesis son la misma reacción en sentidos opuestos. La planta usa luz para juntar dióxido de carbono y agua en glucosa y suelta oxígeno; la célula que respira desmonta la glucosa con oxígeno y devuelve dióxido de carbono y agua. Entre las dos mueven el carbono de todo el planeta.
Las mitocondrias – La fermentación – La fotosíntesis – El sistema respiratorio – El ciclo del carbono
Fuentes
- Antoine-Laurent Lavoisier y Armand SéguinPremier mémoire sur la respiration des animauxMémoires de l'Académie des Sciences, París1789
- Peter MitchellCoupling of Phosphorylation to Electron and Hydrogen Transfer by a Chemi-Osmotic Type of MechanismNature 191 (4784)1961enlace
- David L. Nelson y Michael M. CoxLehninger Principles of BiochemistryW. H. Freeman, Nueva York, 8.ª edición2021