La evolución humana es la historia de cómo, a partir de un antepasado que compartimos con los chimpancés y que vivió en África hace unos siete millones de años, apareció nuestra especie, Homo sapiens. No es una línea recta de un mono encorvado a un hombre erguido, como en el dibujo famoso, sino un arbusto con muchas ramas, casi todas extinguidas. Durante la mayor parte de ese tiempo hubo varias especies humanas viviendo a la vez; nosotros somos la única que queda.
La primera pista fue la anatomía. En 1863 Thomas Huxley, el gran defensor de Darwin, comparó los esqueletos de los simios con el humano y mostró que las diferencias entre un humano y un gorila son menores que las que hay entre un gorila y un mono pequeño. Darwin, en 1871, fue más allá y predijo que los antepasados humanos se encontrarían en África, porque allí viven nuestros parientes más cercanos. Acertó, aunque tardó medio siglo en comprobarse.

Lo primero que cambió fue el andar, no el cerebro. Los australopitecos, que vivieron en África entre hace cuatro y dos millones de años, caminaban sobre dos piernas, pero tenían un cerebro del tamaño del de un chimpancé y todavía trepaban a los árboles. El fósil más famoso es Lucy, una hembra de Australopithecus afarensis de hace 3,2 millones de años encontrada en Etiopía en 1974, de la que se conserva el 40 por ciento del esqueleto. Andar erguido dejaba las manos libres, y con las manos libres llegaron las herramientas.

Hace unos dos millones y medio de años aparece el género Homo, con un cerebro algo mayor y las primeras herramientas de piedra tallada. Homo erectus, hace unos 1,8 millones de años, ya tenía nuestras proporciones, controló el fuego y fue el primero que salió de África: sus fósiles están en Georgia, en China y en Java. Los neandertales, Homo neanderthalensis, evolucionaron en Europa a partir de una de esas ramas, tenían un cerebro tan grande como el nuestro, enterraban a sus muertos y vivieron hasta hace unos cuarenta mil años.

Nuestra especie apareció en África hace unos trescientos mil años y salió de allí hace unos sesenta mil. Se encontró con los neandertales en Europa y Asia y con otro grupo, los denisovanos, en Asia, y se cruzó con ellos: en 2010 la lectura del genoma neandertal mostró que las personas no africanas llevan entre un uno y un tres por ciento de ADN neandertal. Luego los demás desaparecieron, y no está claro por qué. Hace diez mil años, con la agricultura, la población humana empezó a crecer como no lo había hecho nunca.
De los fósiles y del ADN salen dos ideas que conviene tener claras. La primera: no venimos del chimpancé; el chimpancé y nosotros venimos de un antepasado común que no era ni una cosa ni la otra, y los chimpancés han cambiado tanto desde entonces como nosotros. La segunda: toda la humanidad actual es una sola especie muy joven y muy poco variada; hay más diferencia genética entre dos grupos de chimpancés de África central que entre dos personas cualesquiera del planeta.
La teoría de la evolución de Darwin – Los fósiles – El genoma humano – Los mamíferos – La revolución neolítica
Fuentes
- Thomas Henry HuxleyEvidence as to Man's Place in NatureWilliams & Norgate, Londres1863
- Richard E. Green y otrosA Draft Sequence of the Neandertal GenomeScience 328 (5979)2010enlace
- Bernard WoodHuman Evolution: A Very Short IntroductionOxford University Press, Oxford, 2.ª edición2019