Un reflejo es una respuesta automática e involuntaria a un estímulo, que el cuerpo da sin que haga falta decidirla y a menudo antes de que el cerebro se haya enterado. La mano que se aparta de la plancha antes de sentir el dolor, la pierna que salta cuando el médico golpea bajo la rodilla, la pupila que se cierra con la luz, el estornudo, el parpadeo cuando algo se acerca al ojo, el bebé que agarra el dedo que le ponen en la palma. Son la forma más simple de comportamiento, y la primera que la ciencia consiguió explicar pieza a pieza.
La pieza básica es el arco reflejo. Un receptor detecta el estímulo, el calor, el estiramiento, la luz; una neurona sensitiva lleva la señal a la médula espinal o al tronco del cerebro; allí, directamente o a través de una neurona intermedia, la señal pasa a una neurona motora; y esta ordena al músculo que se contraiga o a la glándula que segregue. El camino es corto, de ahí la velocidad: retirar la mano de un objeto caliente tarda unas pocas décimas de segundo, y la información llega al cerebro después, cuando la mano ya está fuera. El cerebro se entera de lo que el cuerpo ha hecho y añade el grito.
El reflejo del martillo es el más sencillo de todos, porque tiene una sola sinapsis. El golpe bajo la rodilla estira de golpe el tendón y con él el músculo del muslo; unos receptores dentro del músculo notan el estiramiento y avisan a la médula; en la médula, la neurona sensitiva conecta directamente con la motora, que manda al mismo músculo contraerse, y la pierna se extiende. Es el mismo circuito que mantiene la postura sin pensar: si el cuerpo se inclina, los músculos que se estiran se contraen solos y lo enderezan. El médico lo explora porque dice mucho con poco: si falta, algo falla en el nervio o la médula a esa altura; si es exagerado, el problema está más arriba, en el cerebro, que normalmente lo frena.
Charles Sherrington dedicó a los reflejos cuarenta años y el libro que fundó la neurofisiología moderna, en 1906. Demostró que la médula no es un simple cable: cuando un músculo se contrae por reflejo, el músculo opuesto se relaja a la vez, porque la misma señal lo inhibe; que los reflejos se combinan, de modo que pisar un clavo hace flexionar esa pierna y extender la otra para que el cuerpo no caiga; y que cada uno se puede reforzar o suprimir desde arriba. Acuñó la palabra sinapsis para la conexión entre neuronas y recibió el Nobel en 1932. La médula espinal, mostró, tiene su propia inteligencia: un gato al que se le desconecta la médula del cerebro sigue andando sobre una cinta si se le sostiene el peso.
Hay reflejos en todo el cuerpo y para todo. Los de la digestión, que mueven el intestino y vacían el estómago sin que nadie lo mande. Los del corazón y los vasos, que ajustan la presión cuando uno se levanta de golpe, y cuando fallan hay mareo. Los de la pupila y el enfoque del ojo. El de la tos, el vómito, la deglución. Y los del recién nacido, que un pediatra comprueba uno a uno: agarrar, succionar, girar la cabeza hacia la mejilla que se toca, abrir los brazos ante un sobresalto. Muchos desaparecen a los pocos meses, cuando el cerebro madura y toma el control, y si vuelven en un adulto son señal de que algo lo ha dañado.
Descartes dibujó en el siglo XVII a un niño que aparta el pie del fuego, con un hilo que iba del pie a la cabeza y volvía, y lo llamó reflejo porque la señal se reflejaba como la luz en un espejo. Pensaba que los animales eran solo eso, máquinas de reflejos, y las personas algo más. Pavlov demostró en 1900 que un reflejo se puede aprender, que un perro saliva con una campana si la campana ha ido muchas veces antes que la comida, y de ahí salió una psicología entera. Hoy se sabe que la frontera entre reflejo y conducta es gradual: incluso el del martillo se puede modular pensando en otra cosa, y muchas habilidades, conducir, teclear, tocar un instrumento, consisten en convertir en casi reflejo lo que empezó siendo decisión.
El sistema nervioso – La neurona – Los músculos – El cerebro – El ojo y la visión
Fuentes
- Charles S. SherringtonThe Integrative Action of the Nervous SystemYale University Press, New Haven1906
- Eric R. Kandel y otros (editores)Principles of Neural ScienceMcGraw-Hill, Nueva York, 6.ª edición2021
- René DescartesTraité de l'hommeCharles Angot, París (póstumo)1664