El camuflaje es la manera que tienen los animales de no ser vistos, y el mimetismo, la de hacerse pasar por otro. Los dos son respuestas al mismo problema, que casi todo el mundo es la comida de alguien, y los dos son el resultado de la selección natural más directa que existe: el que se ve, muere antes de reproducirse, y el que no se ve deja hijos que tampoco se ven. Ninguna otra parte de la biología muestra tan a la vista lo que la selección es capaz de hacer.
La forma más simple es parecerse al fondo. La liebre ártica es blanca en invierno y pardusca en verano; el lenguado toma el color y el dibujo de la arena sobre la que está; la polilla del abedul es del gris de la corteza, y en las ciudades inglesas del siglo XIX, con los troncos negros de hollín, la variedad negra pasó de rara a mayoritaria en cincuenta años, y volvió a bajar cuando el aire se limpió. Es el ejemplo más citado de evolución observada. Muchos animales añaden la coloración disruptiva, manchas y rayas de mucho contraste que rompen el contorno del cuerpo, de modo que el ojo del depredador no encuentra dónde empieza y acaba el animal: es lo que hacen las rayas de la cebra en un rebaño y las manchas del leopardo entre las hojas, y lo que copiaron los pintores de los buques de la Primera Guerra Mundial.
Otros animales no se parecen al fondo sino a un objeto. Hay insectos que son una hoja, con nervios, manchas de moho y un mordisco; otros son una rama, y se balancean como una rama al viento; una araña que es una caca de pájaro; una oruga que es una serpiente, con ojos falsos que hincha cuando la tocan; un pez que es una hoja muerta a la deriva. Hugh Cott, zoólogo y camuflador militar, reunió todo esto en 1940 en el libro que sigue siendo la referencia, y señaló que el disfraz solo funciona si va con la conducta: el insecto hoja tiene que quedarse quieto de día y moverse de noche.
El camuflaje activo es el de los que cambian. El camaleón cambia de color, pero no tanto para esconderse como para hablar con otros camaleones y regular el calor. Los maestros son el pulpo y la sepia, que en una fracción de segundo cambian de color, de dibujo y de textura de la piel, y pueden imitar una roca cubierta de algas, un trozo de arena o un lenguado venenoso, con millones de células de pigmento controladas directamente por los nervios. Lo hacen sin ver el color, porque son daltónicos; cómo, sigue sin estar claro.
El mimetismo es lo contrario de esconderse: es hacerse ver, pero como otro. Henry Bates, en el Amazonas, encontró en 1862 mariposas comestibles que eran copias exactas de otras mariposas venenosas de colores vivos, y comprendió que el parecido las protegía: un pájaro que ha probado la venenosa no vuelve a tocar nada que se le parezca. Es el mimetismo batesiano, y lo hacen la mosca que parece avispa, la serpiente inofensiva que lleva los anillos de la coral y el pez limpiador falso que se acerca como el verdadero y arranca un bocado. Fritz Müller vio en 1878 la otra versión: varias especies venenosas que se parecen entre sí, de modo que el depredador aprende una sola lección para todas y cada una paga menos. Las mariposas Heliconius de América lo hacen a lo grande, con decenas de especies en cada región vestidas con el mismo patrón.
Hay mimetismo agresivo, el del depredador que parece inofensivo, como la mantis que es una orquídea o el pez rana que menea un cebo con forma de gusano; y mimetismo de plantas, como la orquídea que imita a una abeja hembra para que el macho intente aparearse y se lleve el polen. Todo esto tiene un límite, que es la vista de quien mira: un camuflaje se mide con los ojos del depredador, no con los nuestros, y mucho de lo que hoy se investiga es cómo ven las aves y los peces, que ven el ultravioleta y otras cosas que nosotros no. Lo que a nosotros nos parece un disfraz perfecto puede no serlo, y al revés.
La selección natural – La adaptación – Las relaciones entre especies – Los insectos – Los moluscos
Fuentes
- Hugh B. CottAdaptive Coloration in AnimalsMethuen, Londres1940
- Martin Stevens y Sami MerilaitaAnimal camouflage: current issues and new perspectivesPhilosophical Transactions of the Royal Society B 364 (1516)2009enlace
- Henry Walter BatesContributions to an Insect Fauna of the Amazon Valley. Lepidoptera: HeliconidaeTransactions of the Linnean Society of London 23 (3)1862