La selva tropical

La selva tropical ocupa el 6 por ciento de la tierra y alberga la mitad de las especies. Cómo se organiza en pisos, por qué es tan diversa y cuánto se pierde.

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La selva tropical es el bosque que crece donde hace calor todo el año y llueve casi todos los días, en una franja alrededor del ecuador: la Amazonia, la cuenca del Congo, el sureste de Asia y Nueva Guinea, y retazos en Centroamérica, Madagascar y Australia. Ocupa alrededor del seis por ciento de la superficie terrestre y contiene, según los cálculos, la mitad de todas las especies de animales y plantas del planeta. Una sola hectárea de Amazonia tiene más especies de árbol que toda Europa, y en un solo árbol de Panamá se han contado más de mil especies de escarabajo.

Lo que la hace posible es la ausencia de estaciones. No hay invierno que pare el crecimiento ni sequía que lo interrumpa, así que las plantas crecen sin descanso, y la temperatura constante de unos 25 grados permite a los insectos, los hongos y los microbios trabajar todo el año. La consecuencia menos intuitiva es que el suelo es pobre. Todo lo que cae al suelo se descompone en semanas y las raíces lo vuelven a coger enseguida; casi todos los nutrientes de la selva están en los seres vivos, no en la tierra. Por eso, cuando se tala y se quema para cultivar, el suelo da dos o tres cosechas y se agota, y la lluvia se lo lleva.

La selva se organiza en pisos, como un edificio. Arriba, a treinta o cuarenta metros, la bóveda: las copas de los árboles grandes forman un techo casi continuo que se queda con el 98 por ciento de la luz. Sobre ella asoman unos pocos gigantes emergentes de sesenta metros. En la bóveda vive la mayor parte de los animales, monos, perezosos, tucanes, miles de insectos, y crece sobre las ramas un jardín entero de plantas que nunca tocan el suelo, orquídeas, bromelias, helechos, que sacan el agua de la lluvia y los nutrientes de la hojarasca que se acumula en las horquillas. Debajo, en penumbra, el sotobosque de árboles jóvenes, palmas y arbustos que esperan a que un gigante caiga y abra un claro; y en el suelo, en una oscuridad verde y húmeda, sorprendentemente poca vegetación, porque no hay luz para ella.

Por qué hay tantas especies es una pregunta sin respuesta única. La estabilidad del clima durante millones de años ha dado tiempo. La energía abundante permite más individuos y más nichos. Y la propia riqueza se alimenta a sí misma: cada especie de árbol tiene sus insectos especializados, sus hongos y sus parásitos, y esos enemigos impiden que ningún árbol domine, porque cuanto más común es una especie más la atacan, así que el bosque se mantiene mezclado, con cada árbol lejos de los de su misma especie. Las relaciones entre especies son en la selva de una intimidad extrema: higueras que solo poliniza una avispa, hormigas que viven dentro de una planta y la defienden a mordiscos, orquídeas que imitan a la hembra de una abeja.

La selva importa fuera de sí misma. Almacena una cuarta parte del carbono de la vegetación terrestre y, al evaporar el agua de sus hojas, fabrica sus propias lluvias y las manda lejos: buena parte de la lluvia que riega los cultivos del sur de Brasil y Argentina viene de la Amazonia. De sus plantas salieron la quinina, la cortisona, los anticonceptivos, la aspirina y decenas de medicamentos, y una gran mayoría de sus especies no ha sido aún ni nombrada.

Se pierde deprisa. Desde 1990 ha desaparecido una superficie mayor que España y Francia juntas, para pastos de vacas, soja, aceite de palma y madera, y en el Amazonas los científicos temen que si la pérdida pasa de un cierto umbral el bosque deje de fabricar su propia lluvia y se convierta en sabana él solo. El ritmo actual, unos diez millones de hectáreas al año, es el de un campo de fútbol cada pocos segundos. Es la mayor causa actual de extinción de especies, muchas de ellas antes de que nadie las haya visto.

Los biomas – Biodiversidad – Las relaciones entre especies – La extinción de las especies – El ciclo del carbono

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Fuentes

  1. Paul W. RichardsThe Tropical Rain Forest: An Ecological StudyCambridge University Press, Cambridge1952
  2. Richard T. Corlett y Richard B. PrimackTropical Rain Forests: An Ecological and Biogeographical ComparisonWiley-Blackwell, Oxford, 2.ª edición2011
  3. Terry L. ErwinTropical Forests: Their Richness in Coleoptera and Other Arthropod SpeciesThe Coleopterists Bulletin 36 (1)1982
Laura I Telleria (2024). "La selva tropical". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/la-selva-tropical/

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