El sueño

Pasamos un tercio de la vida dormidos sin saber del todo por qué. Las fases del sueño, el REM, la limpieza del cerebro, la memoria y qué pasa cuando falta.

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El sueño es el estado en el que pasamos un tercio de la vida sin hacer nada, indefensos, y que ningún animal con sistema nervioso ha conseguido suprimir. Duermen los mamíferos, las aves, los reptiles, los peces, las moscas, los gusanos e incluso las medusas, que no tienen cerebro. Si una conducta que cuesta tanto no se ha perdido en seiscientos millones de años de evolución, es que hace algo indispensable, y sin embargo la pregunta de qué hace exactamente el sueño no tiene aún una respuesta completa. Lo que sí se sabe es que sin él se muere: una rata privada de sueño muere en dos o tres semanas, antes que de hambre.

Dormir no es apagarse. Eugene Aserinsky, un estudiante que vigilaba a su hijo dormido con electrodos en 1953, descubrió que cada hora y media los ojos se movían deprisa bajo los párpados y el cerebro se ponía tan activo como despierto. Era el sueño REM, y en él se sueña. El resto es sueño no REM, en fases cada vez más profundas en las que el cerebro se sincroniza en ondas lentas y grandes, el cuerpo se afloja, la temperatura y el pulso bajan, y de él cuesta despertar. La noche es una escalera que se repite cuatro o cinco veces: bajar al sueño profundo, subir al REM, y otra vez, con más sueño profundo al principio y más REM hacia la mañana. En el REM los músculos están paralizados a propósito, para que no actuemos lo que soñamos; cuando esa parálisis falla, la persona se levanta y pelea con el sueño.

Lo regulan dos fuerzas. Una es el reloj biológico, que abre la puerta del sueño a una hora fija con la oscuridad y la melatonina. La otra es la presión: cuanto más tiempo se lleva despierto, más se acumula en el cerebro una sustancia, la adenosina, que da sueño, y dormir la elimina. La cafeína funciona tapando los receptores de la adenosina; no quita el cansancio, lo esconde. Las dos fuerzas se suman, y por eso una noche en blanco es peor a las cuatro de la madrugada, cuando la presión es alta y el reloj dice que es hora de dormir, que a las nueve de la mañana siguiente.

Para qué sirve tiene varias respuestas parciales, y probablemente todas son ciertas. La primera es la memoria: durante el sueño profundo el hipocampo repite lo aprendido en el día y lo pasa a la corteza para almacenarlo, y quien duerme después de estudiar recuerda más que quien no; el REM parece encargarse de lo emocional y de las conexiones entre ideas, y de ahí que las soluciones lleguen por la mañana. La segunda es la limpieza. Lulu Xie y Maiken Nedergaard descubrieron en 2013 que durante el sueño las células del cerebro se encogen, el espacio entre ellas se ensancha y el líquido que lo baña circula con más fuerza, arrastrando los desechos del día, entre ellos la proteína que se acumula en el alzhéimer. La tercera es el ajuste de las sinapsis: el día las refuerza y las multiplica, la noche las poda y baja el volumen para que quede sitio al día siguiente. Y hay quien sostiene que el sueño es, sencillamente, la manera de que un animal no gaste energía ni se exponga en las horas en que no puede hacer nada útil.

Cuánto se necesita varía con la especie y la edad. Un bebé duerme dieciséis horas y un adulto entre siete y nueve; los adolescentes necesitan más y tienen el reloj retrasado, por lo que madrugar les cuesta de verdad. Un elefante duerme dos horas y un murciélago veinte. Los delfines y las aves migratorias duermen con medio cerebro a la vez, y los patos que duermen en el borde del grupo mantienen abierto el ojo de fuera.

Dormir poco de manera crónica sube el riesgo de diabetes, obesidad, infarto, infecciones, depresión y accidentes, y en los años ochenta la sociedad empezó a tratarlo como una pérdida de tiempo. Se estima que un adulto de hoy duerme una hora menos que hace un siglo. El sueño no es la ausencia de vida, sino una parte de ella que se hace con los ojos cerrados, y el cerebro trabaja en ella tanto como de día, en otras cosas.

El reloj biológico – El cerebro – La memoria – El sistema nervioso – La homeostasis

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Fuentes

  1. Eugene Aserinsky y Nathaniel KleitmanRegularly Occurring Periods of Eye Motility, and Concomitant Phenomena, During SleepScience 118 (3062)1953enlace
  2. Lulu Xie y otrosSleep Drives Metabolite Clearance from the Adult BrainScience 342 (6156)2013enlace
  3. Matthew WalkerWhy We Sleep: The New Science of Sleep and DreamsScribner, Nueva York2017
Laura I Telleria (2024). "El sueño". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/el-sueno/

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