La teoría del etiquetado

Qué es la teoría del etiquetado: la desviación como reacción social, la desviación primaria y secundaria de Lemert, Becker y lo que dicen los datos.

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La teoría del etiquetado (en inglés, labeling theory) es un enfoque de la sociología de la desviación que se pregunta no por qué algunas personas rompen las normas, sino por qué algunas conductas y algunas personas acaban siendo definidas como desviadas, y qué consecuencias tiene esa definición. Su tesis central es que la desviación no es una cualidad del acto, sino el resultado de una reacción social: un mismo comportamiento puede pasar inadvertido o convertirse en delito, enfermedad o vicio según quién lo cometa, dónde y ante quién. Y, una vez que alguien ha recibido la etiqueta de delincuente, loco o drogadicto, esa etiqueta puede empujarle a comportarse de acuerdo con ella.

La idea tiene un antecedente en el historiador y criminólogo Frank Tannenbaum, que en 1938 describió lo que llamó la dramatización del mal. Muchos adolescentes cometen travesuras y pequeños delitos que para ellos no son más que diversión o aventura; cuando la comunidad los señala, la policía los detiene y el juzgado los procesa, el foco se desplaza del acto a la persona, que pasa de haber hecho algo malo a ser mala. Tannenbaum concluía que el proceso de marcar al joven como delincuente formaba parte del problema, y que cuanto menos se dramatizara, mejor.

En 1951, el sociólogo Edwin Lemert dio a la intuición una forma más precisa con su distinción entre dos tipos de desviación, que el diagrama resume.

La secuencia de Lemert: de la desviación primaria a la secundaria

La desviación primaria es la infracción inicial, que puede deberse a causas muy variadas, de la necesidad a la curiosidad o la presión de los amigos, y que casi todo el mundo comete en algún momento sin que afecte a su identidad. La desviación secundaria aparece cuando la persona, tras repetidas reacciones de los demás, empieza a verse a sí misma como desviada y a organizar su vida alrededor de ese papel. Lemert sostenía que en muchos casos es la reacción social la que convierte una conducta ocasional en una carrera desviada.

El libro que dio a la teoría su forma más conocida fue Outsiders (1963), de Howard Becker. Becker había sido pianista de jazz en los clubes de Chicago mientras estudiaba sociología, y sus primeros trabajos se basaron en esa experiencia: en 1951 publicó un estudio sobre los músicos de baile profesionales, que despreciaban a su público y se sentían al margen de la sociedad respetable, y en 1953 otro sobre cómo se aprende a fumar marihuana. En Outsiders formuló la frase que resume el enfoque: los grupos sociales crean la desviación al establecer las reglas cuya infracción la constituye, y al aplicar esas reglas a personas concretas, a las que etiquetan como marginales. El desviado, escribió, es aquel a quien se le ha aplicado con éxito esa etiqueta.

Fotografía en blanco y negro de un hombre joven con gafas, camisa de cuadros y corbata, sentado ante un piano mientras lee una partitura
Fig. 1 El pianista y compositor Billy Strayhorn en Nueva York hacia 1947, fotografiado por William P. Gottlieb. Howard Becker tocaba el piano en los clubes de Chicago en esos mismos años, y su estudio sobre los músicos de baile fue el primer paso hacia Outsiders.William P. Gottlieb · 1946 · Dominio público · Wikimedia Commons

Becker introdujo además la figura de los emprendedores morales, las personas o grupos que se dedican a crear nuevas normas y a conseguir que se apliquen, convencidos de estar combatiendo un mal. Su ejemplo principal era la campaña que llevó a la prohibición federal de la marihuana en Estados Unidos en 1937, impulsada por la Oficina Federal de Narcóticos y su director, Harry Anslinger, con una intensa campaña de prensa sobre los supuestos efectos de la droga. La desviación, por tanto, no solo depende de quién comete un acto, sino de que alguien haya tenido antes el interés y el poder de convertir ese acto en una infracción. Es la misma lógica que la sociología aplica a los pánicos morales.

El enfoque tuvo una gran influencia en los años sesenta y setenta, en paralelo con el interaccionismo simbólico, del que procedía. John Kitsuse estudió en 1962 cómo los estudiantes decidían que un conocido era homosexual a partir de indicios muy débiles y cambiaban después su trato con él; Thomas Scheff aplicó la teoría a la enfermedad mental, y el experimento de Rosenhan, con sus falsos pacientes internados en hospitales psiquiátricos, se leyó como una demostración de que, una vez puesta la etiqueta diagnóstica, todo lo que el paciente hacía se interpretaba a través de ella. La teoría inspiró reformas concretas, como los programas que derivan a los menores fuera del sistema judicial, llamados en inglés diversion, las medidas alternativas a la prisión o la limpieza de antecedentes penales.

Las críticas llegaron pronto. Se le reprochó que no explicaba la desviación primaria, es decir, por qué alguien comete el primer acto, y que parecía tratar a los etiquetados como víctimas pasivas de la sociedad. Otros señalaron que muchos delitos graves, como el asesinato o la violación, son considerados desviados en casi todas las culturas con independencia de quién los cometa, y que los estudios empíricos de los años setenta encontraron efectos del etiquetado menores de lo esperado. Becker respondió que su propuesta era una perspectiva para mirar la desviación como una interacción entre quienes hacen las reglas y quienes las rompen, más que una teoría causal completa.

La investigación posterior ha dado la razón a una versión matizada de la teoría. En 2006, Jón Gunnar Bernburg, Marvin Krohn y Craig Rivera siguieron durante años a adolescentes de Rochester, en Nueva York, y encontraron que la intervención de la justicia juvenil aumentaba la probabilidad de que un joven se integrara después en bandas y amigos delincuentes y siguiera delinquiendo, incluso comparándolo con otros que habían cometido infracciones parecidas. En Australia, el criminólogo John Braithwaite propuso en 1989 distinguir entre la vergüenza estigmatizadora, que rechaza a la persona, y la vergüenza reintegradora, que censura el acto pero ofrece un camino de vuelta a la comunidad, una idea que está en la base de la justicia restaurativa. La lección que sobrevive es sencilla: la forma en que una sociedad responde a quien se equivoca puede ayudar a que no vuelva a hacerlo, o empujarle a convertirse en lo que se le acusa de ser.

Estigma social – Interaccionismo simbólico – Conducta delictiva – Control social – Profecía autocumplida – Las bandas juveniles

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Fuentes

  1. Frank TannenbaumCrime and the CommunityGinn and Company, Boston1938
  2. Edwin M. LemertSocial Pathology: A Systematic Approach to the Theory of Sociopathic BehaviorMcGraw-Hill, Nueva York1951
  3. Howard S. BeckerThe Professional Dance Musician and His AudienceAmerican Journal of Sociology 57 (2), 136-1441951enlace
  4. John I. KitsuseSocietal Reaction to Deviant Behavior: Problems of Theory and MethodSocial Problems 9 (3), 247-2561962enlace
  5. Howard S. BeckerOutsiders: Studies in the Sociology of DevianceFree Press, Nueva York1963
  6. John BraithwaiteCrime, Shame and ReintegrationCambridge University Press, Cambridge1989
  7. Jón Gunnar Bernburg, Marvin D. Krohn y Craig J. RiveraOfficial Labeling, Criminal Embeddedness, and Subsequent Delinquency: A Longitudinal Test of Labeling TheoryJournal of Research in Crime and Delinquency 43 (1), 67-882006enlace
Sarasola, Josemari (2026). "La teoría del etiquetado". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/teoria-del-etiquetado/

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