Los borrados de Stalin

Yezhov junto a Stalin en 1937 y, años después, solo agua. Cómo la URSS retocaba sus fotos para borrar a los purgados y cómo se reconstruyó.

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En abril de 1937 alguien fotografió a cuatro hombres paseando junto al canal Moscú-Volga, que estaba a punto de inaugurarse: Kliment Voroshílov, Viacheslav Mólotov, Iósif Stalin y, a la derecha de la imagen, un hombre bajito con gorra y capote militar, Nikolái Yezhov, jefe de la policía política. Unos años después la misma foto volvió a circular. Stalin seguía allí, Mólotov y Voroshílov también, pero donde estaba Yezhov había agua. El retocador lo había hecho desaparecer con tanto cuidado que el pretil y el agua seguían, sin un corte, por donde antes estaba él. Es el ejemplo más famoso de una práctica que la Unión Soviética convirtió en rutina: si una persona caía en desgracia, también tenía que caer de las fotografías.

Para entender el caso de Yezhov hay que saber quién era. Entre 1936 y 1938 dirigió el NKVD durante el periodo más sangriento de la Gran Purga, tanto que en ruso esos años se conocen como la yezhovschina. Cientos de miles de personas fueron fusiladas con su firma. En 1938 Stalin empezó a apartarlo: lo nombró comisario del pueblo de Transporte Fluvial, un cargo menor, y en noviembre lo sustituyó al frente de la policía por Lavrenti Beria. En abril de 1939 lo detuvieron, y en febrero de 1940 lo fusilaron. Que en la foto lo sustituyera el agua de un canal, cuando su último cargo había sido el de comisario de transporte fluvial, es una coincidencia muy comentada; nadie ha demostrado que fuera intencionada.

Fotografía en blanco y negro de cuatro hombres con abrigo y gorra junto al pretil de un canal; el de la derecha, más bajo, lleva uniforme militar
Fig. 1 La fotografía original de abril de 1937 junto al canal Moscú-Volga. De izquierda a derecha, Voroshílov, Mólotov, Stalin y Nikolái Yezhov, entonces jefe del NKVD y responsable directo de la fase más dura de la Gran Purga.Autor desconocido · 1937 · Dominio público · Wikimedia Commons
La misma fotografía, con solo tres hombres; donde estaba el cuarto se ve el agua del canal y el pretil
Fig. 2 La misma imagen tal como se publicó después de la caída de Yezhov. El retocador prolongó el agua y el pretil sobre el hueco.Autor desconocido · 1937 · Dominio público · Wikimedia Commons

La técnica no tenía nada de misteriosa. Los retocadores trabajaban sobre la copia en papel o sobre el negativo con aerógrafo, pinceles finos, guache y bisturí. Se tapaba la figura, se pintaba encima lo que debería haber detrás, un trozo de pared, un árbol, más multitud, y se volvía a fotografiar el conjunto para obtener un negativo limpio del que sacar copias nuevas. A veces el trabajo era fino, como en el canal. Otras era torpe, y quedaban cabezas sin cuerpo, sombras sin dueño o manos que se apoyaban en el aire. Pero la finura no era lo importante. Lo importante era que el nuevo original sustituía al viejo en los archivos, los periódicos y los libros de texto.

El otro gran ejemplo es anterior y más político todavía. El 5 de mayo de 1920 Lenin habló en la plaza Sverdlov de Moscú a las tropas que salían hacia el frente polaco, subido a una tribuna de madera. El fotógrafo Grigori Goldstein hizo varias placas. En la más conocida se ve, en los escalones de la derecha de la tribuna, a León Trotski, el organizador del Ejército Rojo, y a Lev Kámenev. Cuando Stalin se deshizo de los dos, Trotski expulsado del país en 1929 y asesinado en México en 1940, Kámenev fusilado en 1936 tras el primer proceso de Moscú, esa foto empezó a publicarse con los escalones vacíos. Donde estaban ellos había peldaños de madera pintados a mano.

Fotografía de 1920 de Lenin hablando desde una tribuna de madera ante una multitud de soldados con gorras, frente a un gran edificio; en los escalones de la derecha hay varios hombres de pie
Fig. 3 Lenin en la plaza Sverdlov de Moscú, el 5 de mayo de 1920, fotografiado por Grigori Goldstein. En los escalones de la derecha de la tribuna están Trotski y Kámenev. En la versión que se difundió durante el estalinismo, esos escalones aparecen vacíos.Grigori Goldstein · 1920 · Dominio público · Wikimedia Commons

¿Cómo se sabe todo esto, si la gracia del sistema era que el original desapareciera? En buena parte gracias a un coleccionista obstinado. David King, un diseñador gráfico británico que trabajaba para la prensa, viajó a Moscú en 1970 buscando fotografías de Trotski para un reportaje y se encontró con que no había ninguna. A partir de ahí dedicó treinta años a comprar en librerías de viejo, mercadillos y archivos cualquier imagen soviética que pudiera encontrar, y a buscar sistemáticamente parejas: la versión original y la retocada del mismo negativo. Reunió unas doscientas cincuenta mil piezas. En 1997 publicó The Commissar Vanishes, que se ha convertido en el libro de referencia sobre el tema y que dio nombre a la práctica. Su colección está hoy en la Tate de Londres.

La parte más escalofriante de ese libro no son los retoques oficiales, sino los caseros. King encontró muchos ejemplares de libros y álbumes en los que los propios lectores habían tachado con tinta las caras de los dirigentes que iban cayendo. No lo hacían porque se lo mandaran, sino por miedo: tener en casa un retrato elogioso de un enemigo del pueblo podía costar muy caro. Uno de los casos más conocidos es el de Diez años de Uzbekistán, un álbum conmemorativo que diseñó en 1934 el fotógrafo Aleksandr Ródchenko: su propio ejemplar acabó lleno de rostros tapados con manchas negras, a medida que los dirigentes retratados en él iban siendo detenidos. El borrado no era solo un trabajo de oficina: se había metido en las casas.

Lo que enseñan los borrados de Stalin va más allá de la fotografía. La censura soviética no se conformaba con impedir que se dijeran ciertas cosas; quería que ciertas personas no hubieran existido, y entendió que la fotografía, precisamente porque se tenía por un registro fiel, era el lugar perfecto para hacerlo. Una foto retocada no solo quita a alguien: fabrica una prueba de que nunca estuvo. Por eso los historiadores insisten tanto en buscar el negativo original, la primera publicación, la copia del archivo privado. Y por eso el mejor antídoto fue siempre el mismo que usó King: juntar las versiones y ponerlas una al lado de la otra.

Lincoln con el cuerpo de Calhoun – La nueva visión – Censura – Depuración política – Órgano de propaganda – Muerte de un miliciano: dónde se hizo la foto de Capa

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Fuentes

  1. David KingThe Commissar Vanishes: The Falsification of Photographs and Art in Stalin's RussiaMetropolitan Books, Nueva York1997
  2. Alain JaubertLe Commissariat aux archives: les photos qui falsifient l'histoireBernard Barrault, París1986
  3. Hany FaridPhoto ForensicsMIT Press, Cambridge (Massachusetts)2016enlace
  4. The Metropolitan Museum of Art[Kliment Voroshilov, Vyacheslav Molotov, Joseph Stalin, and Nikolay Yezhov on Moscow-Volga Canal, Moscow]Colección del Met, fotografía de 19371937enlace
  5. Marc Jansen y Nikita PetrovStalin's Loyal Executioner: People's Commissar Nikolai Ezhov, 1895-1940Hoover Institution Press, Stanford2002
Sarasola, Josemari (2026). "Los borrados de Stalin". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/los-borrados-de-stalin/

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