Henri Cartier-Bresson

Henri Cartier-Bresson (1908-2004): del surrealismo y la Leica a Magnum, el instante decisivo, la India de Gandhi y el regreso final al dibujo.

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Henri Cartier-Bresson, con gafas y abrigo oscuro, sonríe con una pequeña cámara Leica entre las manos en una calle de París; al fondo se ve la cúpula del Panteón
Fig. 1 Cartier-Bresson en París en 1954, cerca del Panteón, retratado por el fotógrafo japonés Kimura Ihei. Es una de las pocas imágenes en que aparece con la Leica en la mano: él evitaba que lo fotografiaran.Kimura Ihei · 1954 · Dominio público · Wikimedia Commons

Henri Cartier-Bresson (Chanteloup-en-Brie, 1908 - Montjustin, 2004) fue un fotógrafo, pintor y dibujante francés, una de las figuras más influyentes de la fotografía del siglo XX. Su nombre va unido a la idea del instante decisivo, a la fotografía callejera entendida como arte y a la fundación de la agencia Magnum Photos. Durante cuatro décadas recorrió el mundo con una cámara de bolsillo y un objetivo de 50 milímetros, y después la abandonó para volver al lápiz, que había sido su primer oficio.

Una familia de hilo y un taller cubista. Nació el 22 de agosto de 1908 en Chanteloup-en-Brie, al este de París, en una familia de la burguesía industrial: los Cartier-Bresson fabricaban el hilo de coser que llevaba su apellido en las mercerías de toda Francia. Se esperaba de él que heredara el negocio. Le interesaba otra cosa. Un tío suyo, Louis, pintor muerto en la Primera Guerra Mundial, le había enseñado a pintar al óleo de niño, y en el liceo Condorcet leía a Rimbaud y a Lautréamont a escondidas. Suspendió el bachillerato tres veces.

En 1927 entró en la academia del pintor cubista André Lhote, donde aprendió a mirar un cuadro como una construcción geométrica: diagonales, proporciones, la sección áurea. Aquella disciplina lo acompañó siempre. Cuando, años después, le preguntaban por su método, hablaba de geometría antes que de acontecimientos. En 1928 pasó un curso en Cambridge escuchando clases de literatura y arte, y al volver a París empezó a frecuentar a los surrealistas en el café Cyrano. No llegó a militar en el grupo de André Breton, pero tomó de él dos ideas que no abandonaría: el valor del azar y la calle como lugar donde lo maravilloso sale al encuentro de quien sabe esperarlo.

África y la Leica. En 1930, después del servicio militar, se marchó a Costa de Marfil. Vivió de la caza durante casi un año, contrajo la fiebre hemoglobinúrica y estuvo a punto de morir; llegó a dejar por escrito instrucciones para su entierro. De vuelta en Francia vio una fotografía de Martin Munkácsi, tres muchachos que corren hacia el agua en el lago Tanganica, y contó más tarde que entonces entendió que la fotografía podía fijar la eternidad en un instante. En 1932 compró su primera Leica, una cámara pequeña, silenciosa y de película de 35 milímetros que le permitía desaparecer entre la gente. Cubrió con cinta negra las partes cromadas para que no brillaran.

Andén de la estación de Saint-Lazare hacia 1930, con viajeros con sombrero, un gran reloj sobre el cartel de la vía 26 y una locomotora de vapor al fondo; la placa de cristal tiene las esquinas rotas
Fig. 2 La estación de Saint-Lazare hacia 1930, en una placa de Noël Le Boyer. Detrás de esta estación hizo Cartier-Bresson en 1932 su imagen más reproducida, la del hombre que salta sobre un charco.Noël Le Boyer · 1930 · Dominio público · Wikimedia Commons

Los años siguientes fueron los de su obra más libre. Recorrió Italia, España, Polonia, Alemania y Hungría, y en 1932, detrás de la estación de Saint-Lazare, fotografió a un hombre suspendido en el aire sobre un charco, con su reflejo debajo y un cartel de bailarina al fondo que repite el salto. Expuso en Nueva York en 1933, en la galería de Julien Levy, el mismo año en que el Ateneo de Madrid le dedicó una muestra. En 1934 viajó a México con una expedición etnográfica que se disolvió al llegar; se quedó un año, compartió casa con el poeta Langston Hughes y expuso con Manuel Álvarez Bravo en el Palacio de Bellas Artes. En Nueva York, en 1935, Paul Strand lo inició en el cine documental.

Cine, compromiso y guerra. De regreso en Francia fue ayudante de dirección de Jean Renoir en La vida es nuestra (1936), Una partida de campo (1936) y La regla del juego (1939), donde además hizo un pequeño papel. En 1937 se casó con la bailarina javanesa Ratna Mohini y rodó Victoire de la vie, un documental sobre los hospitales de la República durante la Guerra Civil española. Trabajaba entonces para Ce Soir, el diario comunista dirigido por Louis Aragon, junto a dos amigos que serían decisivos en su vida: Robert Capa, autor de la fotografía del miliciano, y David Seymour, Chim. Ese año cubrió en Londres la coronación de Jorge VI sin fotografiar al rey: sus imágenes muestran a la multitud que mira.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial se alistó en la unidad de cine y fotografía del ejército. Antes de caer prisionero en los Vosgos, en junio de 1940, enterró su Leica en una granja. Pasó casi tres años en campos de prisioneros en Alemania, trabajando en fábricas y en el campo, y al tercer intento, en febrero de 1943, logró escapar y volver a Francia. Recuperó la cámara, se unió a una red de la Resistencia que ayudaba a prisioneros evadidos y fotografió la liberación de París en agosto de 1944. Al año siguiente dirigió Le Retour, un documental sobre el regreso de los deportados y los prisioneros.

Magnum. En 1946 supo que el Museo de Arte Moderno de Nueva York preparaba una exposición póstuma suya: lo daban por muerto en la guerra. Viajó a Nueva York, colaboró en la preparación y la muestra se inauguró en 1947 con el autor vivo. Ese mismo año fundó con Capa, Seymour, George Rodger y William Vandivert la agencia Magnum Photos. Era una cooperativa de fotógrafos: los socios conservaban los derechos de sus negativos y elegían sus temas, algo insólito en un mercado en que las revistas compraban la imagen y se quedaban con todo. Capa le dio entonces un consejo que cambió su carrera: que no se dejara encasillar como fotógrafo surrealista y se presentara como reportero, porque con esa etiqueta podría seguir haciendo lo que quisiera.

Magnum se repartió el mundo y a él le tocó Asia. En la India fotografió a Gandhi el 30 de enero de 1948, unas horas antes de su asesinato, y después el funeral, con la multitud desbordando las orillas del Yamuna. A finales de ese año llegó a China y vivió los últimos días del Kuomintang en Pekín y, meses después, la caída de Shanghái ante el ejército comunista. Siguió con la independencia de Indonesia en 1949 y con la Birmania y el Pakistán recién nacidos. Esos reportajes, publicados en Life y en Paris Match, consolidaron su nombre y la idea de que una sola imagen podía resumir una situación histórica sin necesidad de pie.

El instante decisivo. En 1952 el editor Tériade publicó Images à la sauvette, con portada de Henri Matisse y 126 fotografías. La edición estadounidense se tituló The Decisive Moment, a partir del epígrafe que abre el libro, una frase del cardenal de Retz: «No hay nada en este mundo que no tenga un momento decisivo». El prólogo es el texto teórico más citado de la fotografía del siglo XX. Definía la fotografía como el reconocimiento simultáneo, en una fracción de segundo, del sentido de un hecho y de la organización rigurosa de las formas que lo expresan. No era solo cuestión de reflejos: había que poner en la misma línea de mira la cabeza, el ojo y el corazón. De ahí sus reglas. No recortaba las copias, porque el encuadre debía resolverse en el momento de disparar; rechazaba el flash, que le parecía una descortesía, y nunca reveló sus propios carretes. Las bases de esa geometría se explican en composición fotográfica y regla de los tercios.

En 1954 fue el primer fotógrafo occidental admitido en la Unión Soviética tras la muerte de Stalin, y en 1955 el Pavillon de Marsan, en el palacio del Louvre, le dedicó una retrospectiva: era la primera vez que el Louvre acogía la obra de un fotógrafo. Volvió a China en 1958, en pleno Gran Salto Adelante, y estuvo en Cuba en 1963. Retrató a Sartre, Giacometti, Matisse, Camus y Faulkner con la misma paciencia con que fotografiaba una calle; de un retrato decía querer captar el silencio interior de la persona.

El regreso al dibujo. En 1966 dejó de ser socio activo de Magnum, aunque la agencia siguió distribuyendo su archivo. Al año siguiente se separó de Ratna, y en 1970 se casó con la fotógrafa belga Martine Franck, también de Magnum, con quien tuvo una hija, Mélanie, en 1972. A mediados de los setenta abandonó casi por completo la cámara y volvió a dibujar y a pintar: retratos, paisajes, desnudos, el jardín de las Tullerías visto desde su ventana. Decía que la fotografía era una acción inmediata y el dibujo una meditación. Sus textos sobre el oficio se reunieron en 1996 en L’Imaginaire d’après nature.

En 2003 creó en París, con Martine Franck y Mélanie, la Fundación Henri Cartier-Bresson, que conserva su obra y la de Franck y expone a otros autores. Murió el 3 de agosto de 2004 en Provenza, a los noventa y cinco años, y está enterrado en el pequeño cementerio de Montjustin, en los Alpes de Alta Provenza.

Lápida redondeada de piedra con la inscripción Henri Cartier-Bresson 1908-2004, a los pies de un olivo joven, con piedrecitas dejadas por visitantes sobre la losa
Fig. 3 La tumba de Cartier-Bresson en Montjustin, en 2020: una piedra sencilla bajo un olivo, con las piedrecitas que dejan los visitantes.CorbelleEYG · 2020 · Dominio público · Wikimedia Commons

Legado. Cartier-Bresson demostró que la calle podía ser un taller tan exigente como cualquier academia y que un fotógrafo de prensa podía tener una obra de autor, reconocible en una sola imagen. Magnum sigue funcionando como cooperativa casi ochenta años después de su fundación. Su teoría del instante decisivo domina todavía la enseñanza de la fotografía, aunque también ha recibido críticas desde dentro del oficio: buena parte de la fotografía documental posterior, de Robert Frank en adelante, buscó justo lo contrario, el momento no decisivo, el tiempo muerto, la imagen que no se cierra sobre sí misma. Que tanta fotografía se haya definido contra él da la medida de su peso. Para el contexto de ese giro, véase la fotografía social.

Instante decisivo – Composición fotográfica – Regla de los tercios – Muerte de un miliciano

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Fuentes

  1. Pierre AssoulineHenri Cartier-Bresson. L'œil du sièclePlon1999
  2. Clément ChérouxHenri Cartier-Bresson. Le tir photographiqueGallimard, colección Découvertes2008
  3. Peter GalassiHenri Cartier-Bresson: The Early WorkThe Museum of Modern Art, Nueva York1987
  4. Henri Cartier-BressonImages à la sauvetteÉditions Verve1952
  5. Fondation Henri Cartier-BressonHenri Cartier-Bresson, biographieenlace
Sarasola, Eneko (2026). "Henri Cartier-Bresson". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/henri-cartier-bresson/

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