Durante casi un siglo, uno de los retratos más solemnes de Abraham Lincoln circuló por Estados Unidos, reproducido en estampas y libros, sin que nadie notara nada raro: el presidente de pie, con levita, junto a una mesa con papeles, un globo terráqueo a sus pies y una bandera al fondo. Es una imagen de estadista perfecta. Tiene un pequeño problema: el cuerpo no es de Lincoln. Es el de John C. Calhoun, senador de Carolina del Sur, el gran teórico de los derechos de los estados y uno de los defensores más tenaces de la esclavitud. Alguien le quitó la cabeza y le puso la de Lincoln.
La historia empieza con una carencia muy concreta. Lincoln fue el primer presidente de la era fotográfica en sentido pleno, y se le fotografió mucho, pero casi siempre sentado o de busto, en estudios estrechos y con posados rígidos. No había una imagen suya de cuerpo entero con la pompa que el público esperaba de un gran hombre. Cuando lo asesinaron en abril de 1865, la demanda de retratos se disparó de un día para otro. Los editores de estampas, que vivían de vender imágenes de héroes, necesitaban un Lincoln heroico y lo necesitaban ya.

La solución fue de taller. En 1852, dos años después de la muerte de Calhoun, el grabador Alexander Hay Ritchie había publicado un retrato suyo de cuerpo entero a partir de un cuadro del pintor Thomas Hicks: el senador de pie junto a una mesa, la mano en la cadera, papeles con lemas de su causa. Sobre esa composición, alguien sustituyó la cabeza de Calhoun por la de Lincoln, tomada de un retrato del estudio de Mathew Brady hecho en 1864, el mismo que acabaría en el billete de cinco dólares. La atribución del montaje no es del todo segura: la Biblioteca del Congreso lo cataloga sin autor, con la anotación «según T. Hicks», y varios estudios lo atribuyen al impresor neoyorquino William Pate.
Lo más revelador son los papeles de la mesa. En el grabado original de Calhoun se leen lemas como «estricta Constitución», «libre comercio» y «la soberanía de los estados», que resumían su programa político, el mismo que inspiró a los secesionistas. En la versión de Lincoln esas palabras se cambiaron por «Constitución», «Unión» y «Proclamación de la Libertad». El retocador no solo cambió la cara: invirtió el mensaje del cuadro. Es difícil imaginar una ironía histórica más completa que el cuerpo del ideólogo del Sur esclavista sosteniendo la proclamación que declaró libres a los esclavos de los estados rebeldes.

¿Cómo se descubrió? Por un lunar. En los años cincuenta el periodista gráfico Stefan Lorant, que había dirigido revistas ilustradas en Alemania y en Inglaterra antes de emigrar a Estados Unidos, preparaba un gran libro de imágenes sobre Lincoln. Revisando cientos de retratos se fijó en que en aquella estampa el famoso lunar de la mejilla derecha de Lincoln aparecía en el lado equivocado. La cabeza se había invertido para que casara con la orientación del cuerpo de Calhoun. A partir de ahí bastaba con buscar el grabado original y ponerlos uno al lado del otro. Hoy los dos se conservan en la Biblioteca del Congreso y cualquiera puede compararlos en su web.
Conviene ser justos con el procedimiento. Esto no es una fotografía trucada en sentido estricto sino una estampa, y los grabadores del siglo XIX reutilizaban planchas con toda naturalidad: cambiar una cabeza era más barato que grabar un cuerpo nuevo, y nadie lo consideraba un fraude, sino un oficio. Lo que lo hace inquietante es cómo se leía. El público de 1865 no distinguía bien entre un grabado basado en una foto y una foto, y la fotografía había dado a todas las imágenes de personas reales un prestigio de verdad que no todas merecían.

Lincoln no fue el único. En la Biblioteca del Congreso hay una fotografía titulada General Grant at City Point que muestra al general a caballo ante su campamento, en plena guerra, y que durante décadas se reprodujo como documento. En realidad es un montaje de tres fotos, registrado en 1902 por Levin C. Handy, sobrino de la mujer de Brady y heredero de su archivo: la cabeza de Grant salió de un retrato hecho en Cold Harbor, el caballo y el cuerpo son del general Alexander McCook y el fondo es una foto de prisioneros confederados. Nadie lo señaló hasta 2007, cuando un investigador escribió a la Biblioteca con tres observaciones: la cabeza encaja en el cuello con un ángulo raro; las hombreras llevan una sola estrella, cuando en 1864 Grant ya era teniente general y tenía que llevar tres; y alrededor de la cabeza y del caballo se ven, mirando de cerca, las rayitas del recorte. La Biblioteca localizó en su propio archivo las tres fotos de partida.
Estos casos se citan hoy en los manuales de análisis forense de imágenes, como el de Hany Farid, porque muestran que el montaje es tan viejo como la fotografía y que casi siempre se descubre igual: por una incoherencia pequeña que el falsificador no pensó que nadie fuera a mirar. Un lunar al revés, una luz que viene de dos sitios, una sombra que no corresponde. Y dejan una pregunta que sigue abierta: si el retrato más célebre de un presidente pudo ser un collage durante casi un siglo, ¿cuántos otros siguen esperando a su Lorant?
La carte de visite – El francotirador de Devil’s Den – Los borrados de Stalin – William Mumler y la fotografía de espíritus – Aura y reproductibilidad técnica
Fuentes
- Stefan LorantLincoln: A Picture Story of His LifeHarper & Brothers, Nueva York (edición revisada)1957
- Harold Holzer, Gabor S. Boritt y Mark E. Neely Jr.The Lincoln Image: Abraham Lincoln and the Popular PrintCharles Scribner's Sons, Nueva York1984
- Hany FaridPhoto ForensicsMIT Press, Cambridge (Massachusetts)2016enlace
- Library of CongressAbraham Lincoln (grabado compuesto sobre la plancha de A. H. Ritchie, 1852)Prints and Photographs Division, Popular Graphic Arts1865enlace
- Library of CongressGeneral Grant at City PointPrints and Photographs Division1902enlace