El cubismo es la corriente que, entre 1907 y 1914, desmontó la manera de representar el espacio que la pintura europea había usado desde el Renacimiento. En lugar de mostrar un objeto desde un único punto de vista, como a través de una ventana, lo descompuso en planos y lo mostró desde varios ángulos a la vez sobre la superficie plana del lienzo. Lo inventaron dos pintores en París, Pablo Picasso y Georges Braque, trabajando casi en pareja, y lo difundió un grupo más amplio que le puso teoría, nombre y exposiciones. Sin él no se entienden ni la abstracción ni el collage ni buena parte del diseño del siglo XX.
La perspectiva lineal, formulada en Florencia en el siglo XV, había dado a la pintura un sistema coherente: un punto de fuga, un espectador inmóvil y un espacio que se hundía detrás del cuadro. El impresionismo había disuelto las formas en luz, pero respetaba ese espacio. Fue Paul Cézanne, en sus últimos años, quien empezó a inclinar mesas y superponer puntos de vista para que el cuadro se sostuviera como construcción. Su retrospectiva en el Salón de Otoño de 1907, un año después de su muerte, impresionó a toda una generación de pintores jóvenes.

Ese mismo año Picasso pintó Las señoritas de Aviñón, un cuadro de cinco desnudos femeninos con rostros inspirados en la escultura ibérica y en las máscaras africanas, que ni sus amigos entendieron. Braque lo vio en el estudio y empezó a trabajar en la misma dirección. En el verano de 1908 pintó en L’Estaque, cerca de Marsella, unos paisajes de casas y árboles reducidos a volúmenes simples. El jurado del Salón de Otoño los rechazó, y según la anécdota, Henri Matisse, que formaba parte de él, comentó que estaban hechos de pequeños cubos. El crítico Louis Vauxcelles, el mismo que había bautizado a los fauvistas, repitió la palabra en la prensa.
Durante los seis años siguientes, Picasso y Braque trabajaron tan juntos que a veces cuesta distinguir sus cuadros. Braque comparó la relación con la de dos alpinistas atados por la misma cuerda. En la primera etapa, que se llama cubismo analítico y va de 1909 a 1912, el objeto se fragmenta en facetas cada vez más pequeñas, la paleta se reduce a ocres y grises para que el color no distraiga, y la figura casi desaparece en una red de planos. Para que el espectador no se perdiera del todo, dejaban pistas legibles: una letra, un bigote, el clavo de una pared.

Picasso y Braque no exponían en los salones; vendían a través del marchante Daniel-Henry Kahnweiler, que tenía un contrato con ellos. El cubismo llegó al público por otra vía. En el Salón de los Independientes de 1911, Albert Gleizes, Jean Metzinger, Fernand Léger, Robert Delaunay y Henri Le Fauconnier se agruparon en la sala 41 y provocaron un escándalo. Al año siguiente Gleizes y Metzinger publicaron Du «Cubisme», que explicaba el método con referencias a la geometría no euclidiana y a la filosofía de Henri Bergson, y en octubre expusieron con otros pintores en la Section d’Or, la mayor muestra cubista antes de la guerra. El historiador David Cottington distingue así entre un cubismo de galería y un cubismo de salón.
En 1912 llegó el cambio que abre la segunda etapa, el cubismo sintético. Picasso pegó un trozo de hule estampado con un motivo de rejilla en Naturaleza muerta con silla de rejilla, el primer collage, y en septiembre Braque recortó papel pintado con imitación de madera y lo pegó en un dibujo, el primer papier collé. Ya no se trataba de descomponer un objeto existente, sino de construir la imagen con piezas planas: papel de periódico, partituras, etiquetas. El color volvió, las formas se hicieron más grandes y legibles, y el cuadro se convirtió en un objeto que contenía fragmentos reales del mundo.

El pintor que llevó el cubismo sintético a su forma más clara fue el madrileño Juan Gris, cuyo nombre real era José Victoriano González-Pérez. Llegó a París en 1906, vivió en el mismo edificio que Picasso en Montmartre y trabajaba como dibujante de revistas satíricas antes de dedicarse a la pintura. Frente a la intuición de Picasso, Gris era metódico: primero trazaba una armadura geométrica y luego colocaba en ella los objetos. Murió en 1927, con cuarenta años, y su obra sigue siendo la que mejor explica el método.

Fernand Léger siguió otro camino dentro del mismo movimiento. Hijo de ganaderos normandos, se interesó por las máquinas y los objetos fabricados, y en 1913 pintó una serie de Contrastes de formas hechos de cilindros y conos de colores puros que parecían piezas de motor. Después de la guerra, en la que sirvió en el frente, su pintura se llenó de obreros, ciudades y engranajes. Robert Delaunay, a su vez, llevó el color de vuelta al centro del cuadro con lo que el poeta Guillaume Apollinaire llamó orfismo.
La guerra de 1914 rompió el grupo. Braque y Léger fueron movilizados, Kahnweiler, que era alemán, tuvo que huir y su almacén de cuadros fue confiscado por el Estado francés y subastado. Picasso pasó a un estilo neoclásico. Pero el cubismo ya había hecho su trabajo. Había roto el espacio renacentista, había demostrado que un cuadro podía ser una construcción autónoma y no una ventana, y había metido en el lienzo materiales ajenos a la pintura. El futurismo, el constructivismo ruso y el neoplasticismo salieron de esa ruptura.
Perspectiva – El posimpresionismo – El futurismo – El constructivismo ruso – Composición abstracta – Composición plástica
Fuentes
- Albert Gleizes y Jean MetzingerDu «Cubisme»Eugène Figuière, París1912
- Guillaume ApollinaireLes Peintres cubistes. Méditations esthétiquesEugène Figuière, París1913
- Daniel-Henry KahnweilerDer Weg zum KubismusDelphin-Verlag, Múnich1920
- John GoldingCubism: A History and an Analysis, 1907-1914Faber & Faber, Londres1959
- Christopher GreenJuan GrisWhitechapel Art Gallery y Yale University Press1992
- David CottingtonCubism in the Shadow of War: The Avant-Garde and Politics in Paris, 1905-1914Yale University Press, New Haven1998