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Los objetivos de investigación

Los objetivos de investigación son los enunciados que expresan qué se propone lograr un estudio. Se redactan con un verbo en infinitivo, como determinar, describir, comparar o analizar, y responden a la pregunta de para qué se hace la investigación. Casi todas las tesis distinguen un objetivo general, que recoge el propósito global del trabajo, y varios objetivos específicos, que lo descomponen en pasos concretos cuya suma permite alcanzarlo. Son la pregunta de investigación escrita como meta: si la pregunta es qué relación existe entre dos variables, el objetivo general será determinar esa relación.

Un objetivo bien escrito dice qué se va a hacer, sobre qué variables, en quién, dónde y cuándo. La fórmula que usan muchos asesores es: verbo en infinitivo + variable o variables + población + lugar + tiempo. Aplicada, da objetivos como este: determinar la relación entre el tiempo de sueño y el rendimiento académico en estudiantes de primer curso de Enfermería de una universidad pública de Bogotá durante el primer semestre de 2025.

Los verbos se eligen según el nivel del estudio, y para eso se usa sobre todo la taxonomía que un comité dirigido por Benjamin Bloom publicó en 1956 y que Lorin Anderson y David Krathwohl revisaron en 2001, con seis niveles: recordar, comprender, aplicar, analizar, evaluar y crear. En investigación, los objetivos descriptivos usan identificar, describir, caracterizar o cuantificar; los relacionales, comparar, relacionar o establecer la asociación; los explicativos, determinar el efecto, explicar o evaluar el impacto, y los propositivos, diseñar, proponer o elaborar. El verbo del objetivo general debe corresponder al alcance de la investigación: un estudio que solo aplica una encuesta en un momento puede describir y relacionar, pero no determinar causas.

Tres ejemplos completos muestran cómo se descompone un objetivo general según el tipo de estudio. En un estudio descriptivo sobre hábitos de lectura, el general sería describir los hábitos de lectura de los estudiantes de secundaria de una provincia en 2025, y los específicos, identificar la frecuencia y el tiempo semanal de lectura por placer, caracterizar los soportes y géneros preferidos y comparar los hábitos según el sexo y el curso. En un estudio correlacional sobre clima laboral, el general sería determinar la relación entre el clima organizacional y el desempeño laboral del personal administrativo de una municipalidad, y los específicos, medir el nivel de clima organizacional, evaluar el desempeño laboral a partir de la evaluación anual de la institución y establecer la relación entre cada dimensión del clima (comunicación, liderazgo, condiciones físicas) y el desempeño. En un estudio propositivo sobre una pequeña empresa, el general sería proponer un plan de marketing digital para incrementar las ventas de una panadería artesanal de Quito, y los específicos, diagnosticar la situación actual de sus ventas y de su presencia en redes, identificar las preferencias de sus clientes mediante una encuesta y diseñar las acciones del plan con su presupuesto y sus indicadores.

Un ejemplo célebre fuera de la academia muestra lo que significa un objetivo bien formulado. En 1961 el presidente estadounidense John F. Kennedy pidió al Congreso llevar a un hombre a la Luna y traerlo de vuelta sano y salvo antes de que terminara la década. Tenía un resultado concreto, un criterio inequívoco para saber si se había cumplido y un plazo; los programas Gemini y Apolo fueron sus objetivos específicos.

Fotografía en blanco y negro de John F. Kennedy hablando en un atril con el sello presidencial ante un estadio lleno
Fig. 1 John F. Kennedy en la Universidad Rice, en Houston, el 12 de septiembre de 1962, donde defendió el objetivo de llegar a la Luna en esa década. Un objetivo con resultado, criterio y plazo.NASA · 1962 · Dominio público · Wikimedia Commons

En gestión se popularizó en 1981 el acrónimo SMART, que George Doran propuso en Management Review: los objetivos deben ser específicos, medibles, asignables a un responsable, realistas y con un tiempo definido. En una tesis, la prueba equivalente es preguntarse, ante cada objetivo, qué dato o qué tabla del capítulo de resultados demostrará que se ha cumplido. Si no hay respuesta, el objetivo está mal escrito.

Los errores más comunes se entienden mejor con correcciones concretas. Aplicar una encuesta a los docentes es una actividad, no un objetivo; lo que se busca con ella es identificar el nivel de agotamiento laboral de los docentes. Conocer la realidad de los adultos mayores usa un verbo que no se puede comprobar; mejor: describir el grado de dependencia funcional de los adultos mayores de un centro de día según el índice de Barthel. Concienciar a los estudiantes sobre el reciclaje es un objetivo de intervención, no de investigación; si hay un taller, el objetivo es evaluar el efecto del taller en los conocimientos y las conductas de reciclaje. Determinar la influencia de las redes sociales en el rendimiento promete una causa que un diseño transversal no puede demostrar; en ese caso lo correcto es establecer la relación. Y un objetivo específico como proponer estrategias de mejora no cabe si el general solo pretende describir.

La relación entre los objetivos y el resto del trabajo tiene que ser estricta. Cada objetivo específico debe corresponder a una pregunta específica y, si las hay, a una hipótesis; debe tener detrás variables definidas, un instrumento y un análisis, y delante un apartado de resultados y una conclusión. La matriz de consistencia dispone todos esos elementos en columnas precisamente para comprobarlo. Tres a cinco objetivos específicos suelen bastar en un trabajo de grado o de máster, y en el capítulo de conclusiones cada uno debe tener su respuesta, en el mismo orden y con los mismos términos.

Pregunta de investigación – Planteamiento del problema – Justificación de la investigación – Matriz de consistencia – Formulación de hipótesis – Proyecto de investigación

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Fuentes

  1. Benjamin S. Bloom (ed.), Max D. Engelhart, Edward J. Furst, Walker H. Hill y David R. KrathwohlTaxonomy of Educational Objectives: The Classification of Educational Goals. Handbook I: Cognitive DomainDavid McKay, Nueva York1956
  2. George T. DoranThere's a S.M.A.R.T. Way to Write Management's Goals and ObjectivesManagement Review 70 (11), 35-361981
  3. David R. KrathwohlA Revision of Bloom's Taxonomy: An OverviewTheory Into Practice 41 (4), 212-2182002enlace
  4. Roberto Hernández Sampieri, Carlos Fernández Collado y Pilar Baptista LucioMetodología de la investigaciónMcGraw-Hill, México, 6.ª edición2014
Sarasola, Josemari (2025). "Los objetivos de investigación". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/objetivos-de-investigacion/

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