La justificación de la investigación es el apartado en el que se explica por qué merece la pena hacer un estudio: qué aporta, a quién beneficia y qué se perdería si no se hiciera. Si el planteamiento del problema describe qué no se sabe, la justificación defiende que ese desconocimiento importa. Aparece en todos los proyectos de tesis, en las solicitudes de financiación y en muchos artículos científicos, y suele ser el apartado que un comité lee con más atención para decidir si aprueba un trabajo.
La pregunta que responde no es si el tema le interesa al autor, que se da por supuesto, sino si le debería interesar a alguien más. Por eso una justificación no se sostiene con frases como este tema es muy importante en la actualidad, sino con argumentos verificables: cifras que muestren la magnitud de un problema, un vacío documentado en la literatura, una decisión pública que depende de datos que no existen o un instrumento que hace falta y nadie ha validado. El debate es antiguo: en 1945 el informe Science, the Endless Frontier, de Vannevar Bush, tuvo que justificar ante el presidente de los Estados Unidos por qué el Estado debía pagar investigación cuyo fruto no se podía prever.

En los manuales en español se ha generalizado una lista de criterios que Hernández Sampieri y sus coautores desarrollan a partir de Russell Ackoff. La conveniencia pregunta para qué sirve el estudio. La relevancia social, quiénes se beneficiarán y de qué modo. Las implicaciones prácticas, si ayudará a resolver un problema real. El valor teórico, si llenará un vacío de conocimiento o pondrá a prueba una teoría. La utilidad metodológica, si aportará un instrumento nuevo o una forma de medir una variable. Muchas universidades piden organizar el apartado en justificación teórica, práctica, metodológica y social. No hace falta cumplir todos los criterios, y es preferible desarrollar bien dos o tres que mencionar los cinco con una frase cada uno.
Un ejemplo completo muestra cómo se redacta cada criterio. Para un estudio sobre el agotamiento laboral de los docentes de primaria de una región, la justificación teórica podría decir: el estudio pone a prueba el modelo de agotamiento de Maslach en docentes de escuelas rurales, una población en la que los estudios nacionales revisados no lo han aplicado, y permitirá comprobar si sus tres dimensiones se mantienen en ese contexto. La práctica: la dirección regional de educación prepara un programa de bienestar docente para 2026; los resultados indicarán qué dimensión del agotamiento es más frecuente y en qué tipo de escuelas, lo que permitirá orientar el programa hacia quienes más lo necesitan. La metodológica: el estudio adapta y valida el cuestionario para docentes rurales, y deja un instrumento que otras investigaciones de la región podrán usar. La social: el agotamiento docente se asocia con el absentismo y la rotación del profesorado, que afectan de forma directa a la continuidad de la enseñanza de miles de niños en zonas donde cubrir una plaza vacante lleva meses. Cada frase dice qué aporta el estudio y a quién, y ninguna necesita adjetivos.
La diferencia entre una justificación débil y una fuerte está casi siempre en la concreción. Este trabajo es importante porque la deserción escolar es un problema grave se convierte en la tasa de deserción en secundaria del distrito fue del 11 % en 2024, el doble del promedio nacional, y la unidad de gestión educativa no dispone de información sobre sus causas. Los resultados servirán a la empresa se convierte en la empresa renueva su política de incentivos en enero, y los resultados le permitirán saber si el reconocimiento no económico se asocia con la intención de permanencia de su personal. El tema no ha sido estudiado se convierte en la búsqueda en Scopus, SciELO y el repositorio nacional de tesis no encontró estudios sobre esta relación en docentes rurales. Cada afirmación lleva una cifra, una decisión o una búsqueda que la respalda.
Hay dos argumentos más que refuerzan cualquier justificación. El primero lo formuló el politólogo Donald Stokes en 1997 al hablar del cuadrante de Pasteur: las investigaciones más valiosas suelen ser las que buscan comprender un fenómeno y, a la vez, están inspiradas por un uso, de modo que la justificación puede combinar el valor teórico con el práctico. El segundo es la eficiencia: en 2009 Iain Chalmers y Paul Glasziou estimaron en The Lancet que alrededor del 85 % de la inversión en investigación biomédica se desperdiciaba en estudios que repetían preguntas ya contestadas, en diseños incapaces de responder a la pregunta o en resultados que nunca se publicaban. Justificar un estudio también es demostrar que no repite sin motivo lo que otros ya hicieron.
La viabilidad, es decir, si se dispone del tiempo, el acceso a la población y los recursos para llevar a cabo el estudio, se incluye a veces en este apartado y otras en uno propio. Conviene concretarla igual: la dirección del hospital ha autorizado el acceso a las historias clínicas, el investigador trabaja en el servicio y la recogida de datos cabe en los tres meses previstos.
Los defectos más comunes son las generalidades que valdrían para cualquier trabajo (el tema es actual, contribuirá al desarrollo del país), las repeticiones del planteamiento del problema sin añadir por qué importa, las promesas que exceden lo que el estudio puede dar, como asegurar que resolverá la violencia escolar, y las justificaciones que apelan solo al interés personal del autor. Una buena justificación cabe en una o dos páginas y termina con una idea clara: si el estudio se hace, alguien sabrá algo o podrá hacer algo que hoy no puede.
Planteamiento del problema – Objetivos de investigación – Estado del arte – Antecedentes de la investigación – Investigación aplicada – Investigación básica
Fuentes
- Vannevar BushScience, the Endless Frontier: A Report to the PresidentUnited States Government Printing Office, Washington1945
- Russell L. AckoffThe Design of Social ResearchUniversity of Chicago Press, Chicago1953
- Donald E. StokesPasteur's Quadrant: Basic Science and Technological InnovationBrookings Institution Press, Washington1997
- Iain Chalmers y Paul GlasziouAvoidable Waste in the Production and Reporting of Research EvidenceThe Lancet 374 (9683), 86-892009enlace
- Roberto Hernández Sampieri, Carlos Fernández Collado y Pilar Baptista LucioMetodología de la investigaciónMcGraw-Hill, México, 6.ª edición2014