La entrevista semiestructurada es una técnica de recogida de datos en la que el investigador conversa con una persona a partir de un guion de temas y preguntas preparado de antemano, pero con libertad para cambiar el orden, reformular las preguntas, pedir aclaraciones y seguir los asuntos que surgen. Combina la comparabilidad de la entrevista estructurada, en la que todos responden a las mismas preguntas en el mismo orden, como en un cuestionario leído en voz alta, con la profundidad de la entrevista abierta o en profundidad, que sigue el hilo del entrevistado. Es la técnica más usada en la investigación cualitativa en educación, salud, trabajo social, psicología y gestión.
La técnica nació de un imprevisto. Entre 1928 y 1930 los investigadores de la fábrica Hawthorne de la Western Electric, cerca de Chicago, entrevistaron a más de veinte mil trabajadores. Al principio hacían preguntas directas sobre temas fijados, y los trabajadores respondían con monosílabos o se desviaban; cuando los entrevistadores empezaron a dejarles hablar y a reconducir con suavidad, las entrevistas pasaron de media hora a hora y media y se volvieron mucho más reveladoras. En 1946 Robert K. Merton y Patricia Kendall dieron forma académica a esa combinación de guía previa y libertad de respuesta en un artículo titulado «La entrevista focalizada».

El guion es la pieza central. Hanna Kallio y sus colegas propusieron en 2016 cinco fases para elaborarlo: comprobar que la técnica es la adecuada para la pregunta, revisar lo que ya se sabe, redactar una guía preliminar, probarla en entrevistas piloto y fijar la versión final. Un buen guion tiene entre seis y doce preguntas principales, derivadas de los objetivos y agrupadas por temas, y bajo cada una algunas preguntas de sondeo para profundizar.
Un ejemplo completo, para un estudio sobre la experiencia de los docentes de secundaria con la evaluación en línea, podría ordenarse así. Se abre con una pregunta fácil que sitúa a la persona: ¿cuánto tiempo lleva enseñando y en qué materias? Siguen las preguntas centrales: cuénteme cómo evaluaba a sus estudiantes antes de pasar a la enseñanza en línea; ¿qué cambió en su forma de evaluar cuando empezó a hacerlo en línea?, con sondeos como ¿puede darme un ejemplo concreto? o ¿qué hizo en ese momento?; ¿hubo alguna situación que le hiciera dudar de que la evaluación fuera justa?; ¿cómo reaccionaron los estudiantes y las familias?; ¿qué apoyo recibió de la institución y qué echó de menos? Se cierra con una pregunta abierta, ¿hay algo que no le haya preguntado y que considere importante?, que a menudo produce la información más valiosa. Todas son abiertas, neutras y piden experiencias concretas más que opiniones generales.
Las preguntas mal formuladas se reconocen con facilidad. ¿Le gustó la evaluación en línea? se responde con un sí o un no; mejor: ¿qué aspectos de la evaluación en línea le funcionaron y cuáles no? ¿No cree que la evaluación en línea facilita la copia? sugiere la respuesta; mejor: ¿qué ocurrió con la honestidad académica en sus evaluaciones en línea? ¿Qué opina de la evaluación formativa, sumativa y auténtica en entornos virtuales? usa jerga y mezcla tres temas. Y ¿por qué no usó la plataforma de la institución? suena a reproche; mejor: ¿qué herramientas usó para evaluar y cómo las eligió?
Durante la entrevista el trabajo consiste sobre todo en escuchar. Steinar Kvale comparaba al entrevistador con un viajero que conversa con los habitantes de un territorio, más que con un minero que extrae datos ya existentes. En la práctica eso significa grabar con permiso, tomar notas breves, tolerar los silencios sin rellenarlos, pedir ejemplos, devolver con otras palabras lo que la persona ha dicho para comprobar que se ha entendido (entonces, si la entiendo bien, lo que más le preocupaba era…) y no discutir ni corregir al entrevistado. Antes de empezar hay que explicar el propósito, garantizar la confidencialidad y obtener el consentimiento informado, y conviene dejar escritas, justo al terminar, unas notas sobre el tono de la conversación y lo que no quedará en la grabación.
¿Cuántas entrevistas hacen falta? En la investigación cualitativa se busca saturación, el punto en el que nuevas entrevistas ya no aportan temas nuevos. Greg Guest, Arwen Bunce y Laura Johnson analizaron en 2006 sesenta entrevistas y comprobaron que la mayoría de los temas aparecían en las doce primeras. El dato se cita mucho, pero vale para poblaciones homogéneas y preguntas acotadas. Una forma práctica de documentarlo en la tesis es llevar un registro de los códigos nuevos que aparece en cada entrevista y mostrar que en las dos o tres últimas no surgió ninguno.
Las entrevistas se transcriben y se analizan, normalmente con el análisis temático que Virginia Braun y Victoria Clarke describieron en 2006 en seis fases: familiarizarse con los datos, generar códigos, buscar temas, revisarlos, definirlos y redactar el informe. Un fragmento muestra el proceso. Una docente dice: al principio ponía las mismas pruebas que en clase, pero me di cuenta de que en casa tenían el libro abierto, así que empecé a pedir que me explicaran en un audio cómo habían llegado al resultado. A ese fragmento se le asignan códigos como trasladar la prueba presencial, sospecha de copia y cambio a evaluar el proceso. Al revisar las demás entrevistas, códigos parecidos de otros docentes se agrupan en un tema, por ejemplo de evaluar el resultado a evaluar el razonamiento, que se define, se ilustra con dos o tres citas breves y se interpreta. Programas como ATLAS.ti, NVivo, MAXQDA o el gratuito QualCoder ayudan a organizar el trabajo, pero no lo hacen. Otras opciones son la teoría fundamentada o la triangulación con grupos focales u observación.
Los errores más comunes son convertir la entrevista en un interrogatorio que recorre el guion sin escuchar, entrevistar a conocidos que dicen lo que el investigador quiere oír y presentar en los resultados una colección de citas largas sin interpretarlas. Una entrevista semiestructurada bien hecha no produce opiniones sueltas, sino una comprensión de cómo las personas viven y explican una situación.
Entrevista en profundidad – Grupo focal – Observación participante – Teoría fundamentada – Investigación cualitativa – Técnicas de recolección de datos
Fuentes
- Fritz J. Roethlisberger y William J. DicksonManagement and the WorkerHarvard University Press, Cambridge1939
- Robert K. Merton y Patricia L. KendallThe Focused InterviewAmerican Journal of Sociology 51 (6), 541-5571946enlace
- Steinar KvaleInterViews: An Introduction to Qualitative Research InterviewingSage, Thousand Oaks1996
- Greg Guest, Arwen Bunce y Laura JohnsonHow Many Interviews Are Enough? An Experiment with Data Saturation and VariabilityField Methods 18 (1), 59-822006enlace
- Virginia Braun y Victoria ClarkeUsing Thematic Analysis in PsychologyQualitative Research in Psychology 3 (2), 77-1012006enlace
- Hanna Kallio, Anna-Maija Pietilä, Martin Johnson y Mari KangasniemiSystematic Methodological Review: Developing a Framework for a Qualitative Semi-Structured Interview GuideJournal of Advanced Nursing 72 (12), 2954-29652016enlace