Un estudio de caso es una investigación que examina en profundidad un único caso, o un número pequeño de casos, en su contexto real: una persona, una familia, una escuela, una empresa, una comunidad, una política pública o un acontecimiento. En lugar de medir unas pocas variables en muchos individuos, como hace una encuesta, mide muchas cosas en pocos, con varias fuentes de información, para entender cómo y por qué ocurre algo. Es una de las estrategias de investigación más antiguas y más usadas en medicina, psicología, educación, sociología, ciencia política y empresa, y también una de las más malinterpretadas.
El caso como forma de conocimiento viene de la medicina y del derecho, donde se aprende desde siempre a partir de historias clínicas y de sentencias. En las ciencias sociales su fundador suele considerarse Frédéric Le Play, un ingeniero de minas francés que recorrió Europa a mediados del siglo XIX conviviendo con familias obreras. En Les Ouvriers européens (1855) publicó treinta y seis monografías de familias, cada una construida alrededor de un presupuesto doméstico detallado, ingreso a ingreso y gasto a gasto, completado con la descripción de su vivienda, su trabajo, su religión y sus relaciones. Le Play pensaba que la familia era la unidad básica de la sociedad y que estudiar bien unas pocas permitía entender el conjunto.

En la medicina del siglo XIX, algunos casos individuales cambiaron el conocimiento del cerebro. En 1848, Phineas Gage, capataz de una obra de ferrocarril en Vermont, sobrevivió a una explosión que le atravesó el cráneo con una barra de hierro de más de un metro. Su médico, John Harlow, publicó en 1868 un seguimiento en el que contaba que el hombre responsable y apreciado de antes se había vuelto irreverente, caprichoso e incapaz de mantener un plan: sus amigos decían que ya no era Gage. El caso se convirtió en la prueba más citada de que el lóbulo frontal tiene que ver con la personalidad y el autocontrol. Un siglo después, el paciente H. M., Henry Molaison, al que en 1953 extirparon parte de los lóbulos temporales para tratar su epilepsia y que desde entonces no pudo formar recuerdos nuevos, demostró, estudiado durante décadas por la neuropsicóloga Brenda Milner, que la memoria no es una sola función y que el hipocampo es necesario para fijar recuerdos nuevos.

Sigmund Freud construyó el psicoanálisis sobre historias clínicas publicadas como estudios de caso, desde el de Dora (1905) al del pequeño Hans o el del hombre de las ratas (1909). Sus casos muestran a la vez la fuerza y el peligro del método: permitían seguir con un detalle inalcanzable por otros medios la vida mental de un paciente, pero también interpretar cada detalle de modo que confirmara la teoría, un defecto que los críticos del psicoanálisis no han dejado de señalar. En sociología, la Escuela de Chicago hizo del caso su herramienta principal en los años veinte y treinta, con estudios de barrios, bandas y grupos de inmigrantes.

La referencia metodológica moderna es Robert K. Yin, cuyo manual Case Study Research (1984) ha tenido numerosas ediciones. Yin define el estudio de caso como una investigación empírica que estudia un fenómeno contemporáneo en profundidad y dentro de su contexto real, sobre todo cuando los límites entre el fenómeno y el contexto no son evidentes. Recomienda usarlo cuando la pregunta es de tipo cómo o por qué, cuando el investigador no controla los acontecimientos y cuando el fenómeno es actual. Y distingue los diseños según dos criterios: de caso único o de casos múltiples, y holísticos, con una sola unidad de análisis, o incrustados, con varias unidades dentro del caso, como los departamentos de una empresa.
Robert Stake propuso en 1995 otra clasificación muy usada en educación, según el interés que guía el estudio. El estudio de caso intrínseco se hace porque el caso interesa por sí mismo: una escuela concreta que hay que evaluar o un acontecimiento singular. El instrumental usa el caso para entender otra cosa, algo más general: se estudia una escuela porque ilumina cómo se aplica una reforma. Y el colectivo estudia varios casos instrumentales para comparar. A estas se suele añadir la distinción entre estudios descriptivos, exploratorios y explicativos, según lo que se busca. En los estudios de organizaciones, Kathleen Eisenhardt mostró en 1989 cómo construir teoría comparando entre cuatro y diez casos elegidos a propósito, tratando cada uno como un experimento que replica o contradice a los anteriores.
Un buen estudio de caso se reconoce por su diseño. Empieza con una pregunta clara y con la delimitación del caso, que no siempre es evidente: si se estudia la implantación de un programa en un hospital, hay que decidir si el caso es el hospital, el servicio o el programa, y durante qué periodo. Justifica por qué se ha elegido ese caso y no otro: por ser típico, extremo, crítico o revelador. Recoge datos de fuentes variadas, como entrevistas, observación participante, documentos, registros y datos cuantitativos, y los compara mediante triangulación. Mantiene una base de datos ordenada y una cadena de evidencia que permita a otro seguir el camino desde los datos hasta las conclusiones. Y analiza buscando patrones, construyendo explicaciones y contrastándolas con explicaciones alternativas.
Un ejemplo clásico de este último punto procede de la ciencia política. En Essence of Decision (1971), Graham Allison analizó un único acontecimiento, la crisis de los misiles de Cuba de octubre de 1962, desde tres modelos distintos: el del actor racional, que ve al Estado como un individuo que calcula costes y beneficios; el del proceso organizacional, que explica las decisiones por las rutinas de las burocracias; y el de la política gubernamental, que las explica por la negociación entre dirigentes con intereses propios. Cada modelo iluminaba aspectos que los otros no veían, como por qué los soviéticos no camuflaron las bases hasta que fueron descubiertas. El libro se convirtió en un clásico no solo por lo que decía de la crisis, sino por mostrar cómo un solo caso puede servir para poner a prueba teorías rivales.

La crítica más repetida es que de un solo caso no se puede generalizar. El urbanista danés Bent Flyvbjerg la discutió en 2006 en un artículo muy citado sobre los cinco malentendidos del estudio de caso. La respuesta tiene dos partes. La primera es que el estudio de caso no busca la generalización estadística, la que extrapola de una muestra a una población, sino la generalización analítica, la que contrasta y refina una teoría: un caso bien elegido puede confirmar, matizar o refutar una proposición general. La segunda es que un solo caso basta para refutar una afirmación universal, como un solo cisne negro refuta que todos los cisnes sean blancos. Por eso tienen especial valor los casos críticos, aquellos en los que, si una teoría no se cumple, no se cumplirá en ninguno: si una reforma educativa fracasa incluso en la escuela con más recursos y mejor profesorado, es difícil que funcione en las demás.
Flyvbjerg respondía también a la acusación de que el estudio de caso favorece la confirmación de las ideas previas del investigador. Su experiencia, y la de otros investigadores de campo, era la contraria: el contacto prolongado con un caso real suele desmontar las hipótesis iniciales, porque la realidad se resiste a encajar en ellas. El riesgo existe, como mostraba el ejemplo de Freud, pero se combate con los mismos procedimientos que en cualquier investigación: explicitar las hipótesis de partida, buscar activamente evidencia en contra y exponer los datos para que otros puedan revisarlos.
El estudio de caso tiene además una vida propia en la enseñanza. La Escuela de Negocios de Harvard adoptó en la década de 1920 el método del caso, en el que los alumnos discuten situaciones reales de empresas para aprender a decidir, y hoy se usa en derecho, medicina, trabajo social y formación del profesorado. No es lo mismo que el estudio de caso como investigación, aunque comparten la convicción de fondo: que un caso concreto, contado con suficiente detalle, enseña cosas que ninguna definición general puede enseñar.
Observación participante – Triangulación metodológica – Teoría fundamentada – Investigación cualitativa – Generalización – El problema de la inducción
Fuentes
- Frédéric Le PlayLes Ouvriers européensImprimerie impériale, París1855
- John M. HarlowRecovery from the Passage of an Iron Bar through the HeadPublications of the Massachusetts Medical Society 2, 327-3471868
- Sigmund FreudBruchstück einer Hysterie-AnalyseMonatsschrift für Psychiatrie und Neurologie 181905
- William B. Scoville y Brenda MilnerLoss of Recent Memory after Bilateral Hippocampal LesionsJournal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry 20 (1), 11-211957enlace
- Graham T. AllisonEssence of Decision: Explaining the Cuban Missile CrisisLittle, Brown, Boston1971
- Robert K. YinCase Study Research: Design and MethodsSage, Beverly Hills1984
- Kathleen M. EisenhardtBuilding Theories from Case Study ResearchAcademy of Management Review 14 (4), 532-5501989enlace
- Robert E. StakeThe Art of Case Study ResearchSage, Thousand Oaks1995
- Bent FlyvbjergFive Misunderstandings About Case-Study ResearchQualitative Inquiry 12 (2), 219-2452006enlace