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La teoría fundamentada

La teoría fundamentada es un método de investigación cualitativa que construye teoría a partir de los datos, en lugar de partir de una teoría y comprobarla con ellos. El investigador recoge entrevistas, observaciones o documentos, los analiza mientras los recoge, compara cada fragmento con los anteriores, agrupa lo que se parece en conceptos y categorías, y sigue buscando datos hasta que las categorías están completas y relacionadas entre sí. El resultado es una explicación de un proceso social que está fundamentada en lo que dicen y hacen las personas estudiadas. Su nombre original en inglés es grounded theory, y en español también se la llama teoría fundamentada en los datos o teoría enraizada.

El método nació de una investigación sobre la muerte en los hospitales. A comienzos de los años sesenta, la mayoría de los médicos estadounidenses no decía a sus pacientes que tenían una enfermedad terminal; en una encuesta publicada en 1961 por el psiquiatra Donald Oken, nueve de cada diez preferían no comunicar un diagnóstico de cáncer. Los sociólogos Barney Glaser y Anselm Strauss observaron durante varios años lo que ocurría alrededor de los moribundos en seis hospitales de la bahía de San Francisco, y en Awareness of Dying (1965) describieron cuatro contextos de conciencia: el cerrado, en el que el paciente no sabe que va a morir y el personal lo oculta; el de sospecha, en el que el paciente sospecha e intenta averiguarlo; el de fingimiento mutuo, en el que todos lo saben y todos actúan como si no lo supieran; y el abierto. Cada contexto explicaba cómo se comportaban enfermeras, médicos, familiares y pacientes. No era una teoría que hubieran llevado al hospital, sino una que habían sacado de él.

Fotografía en blanco y negro de una enfermera con uniforme y cofia blancos sentada junto a una cuna de hospital, con un niño pequeño en brazos que bebe de un biberón
Fig. 1 Una enfermera en la planta de pediatría del hospital naval de Great Lakes (Illinois), en 1964. En hospitales de aquellos años, Glaser y Strauss observaron cómo el personal gestionaba lo que el paciente sabía y no sabía sobre su propia muerte.Armada de los Estados Unidos · 1964 · Dominio público · Wikimedia Commons

Dos años después convirtieron su manera de trabajar en un método. The Discovery of Grounded Theory (1967) era también un manifiesto contra la sociología de su tiempo. En los departamentos dominaban dos cosas: las grandes teorías abstractas, como el funcionalismo de Talcott Parsons, y la investigación cuantitativa que se limitaba a verificar hipótesis deducidas de ellas. A los investigadores jóvenes les quedaba el papel de proletarios que comprobaban las teorías de unos pocos capitalistas teóricos. Glaser y Strauss proponían lo contrario: generar teoría desde abajo, y defendían que la investigación cualitativa podía producir teoría rigurosa y no solo descripciones o estudios exploratorios. La pareja combinaba dos tradiciones: Glaser venía de la Universidad de Columbia, donde se había formado con Paul Lazarsfeld y Robert K. Merton en el análisis sistemático de datos; Strauss venía de la Escuela de Chicago y del interaccionismo simbólico de Herbert Blumer, con su atención a cómo las personas interpretan las situaciones.

El corazón del método es el método de comparación constante. Cada incidente de los datos se compara con los demás incidentes, cada concepto con los nuevos incidentes, y cada categoría con las otras. La comparación obliga a precisar: si dos enfermeras evitan entrar en la habitación de un moribundo, ¿lo hacen por la misma razón?, ¿en qué se diferencia eso de lo que hace un médico que cambia de tema? El análisis empieza desde la primera entrevista, no cuando se han recogido todos los datos, y guía la recogida de los siguientes.

Esa es la segunda idea clave, el muestreo teórico. En la teoría fundamentada no se decide de antemano cuántas personas entrevistar ni cuáles, como en un muestreo convencional; se eligen los siguientes casos según lo que la teoría en construcción necesita. Si el análisis sugiere que la familia influye en el contexto de conciencia, el investigador buscará pacientes con familias muy presentes y otros sin familia, para ver cómo cambia la categoría. La recogida se detiene cuando se alcanza la saturación teórica: cuando los datos nuevos ya no añaden propiedades a las categorías ni obligan a modificarlas.

Página manuscrita con las palabras I think en la esquina superior y el dibujo a tinta de un árbol ramificado con ramas marcadas con letras
Fig. 2 El primer árbol evolutivo de Charles Darwin, en su cuaderno B de 1837. Darwin decía haber trabajado reuniendo hechos sin ninguna teoría previa; la teoría fundamentada heredó la misma aspiración, y el mismo debate sobre si es posible.Charles Darwin · 1837 · Dominio público · Wikimedia Commons

El trabajo concreto consiste en codificar, es decir, poner nombre a lo que ocurre en cada fragmento de los datos. Supongamos una entrevista a una enfermera que dice: «Cuando la familia pregunta, les digo que eso lo tiene que hablar el médico, y salgo en cuanto puedo». Un primer código podría ser derivar la pregunta, otro salir de la habitación. Comparando con otras entrevistas aparecen códigos parecidos, como cambiar de tema o mantenerse ocupada, y el investigador los agrupa en una categoría más abstracta, por ejemplo estrategias de evitación, a la que va añadiendo propiedades: cuándo se usa, quién la usa, qué consecuencias tiene. Mientras tanto escribe memorandos, notas analíticas en las que desarrolla ideas, relaciones y dudas, y que acaban siendo el borrador de la teoría. El proceso culmina en una categoría central que integra las demás y explica la mayor parte de lo que ocurre en los datos.

Con los años los dos autores se separaron, y el método se dividió en escuelas. Strauss escribió con la enfermera y socióloga Juliet Corbin Basics of Qualitative Research (1990), un manual que ordenaba el análisis en tres fases muy citadas: codificación abierta, en la que se fragmentan los datos y se crean los primeros conceptos; codificación axial, en la que se relacionan las categorías alrededor de un eje, con un paradigma de codificación que pregunta por las condiciones, el contexto, las estrategias de acción y las consecuencias; y codificación selectiva, en la que se elige la categoría central y se integra la teoría. Glaser respondió en 1992 con un libro muy duro, Emergence vs. Forcing, en el que acusaba a sus antiguos colegas de traicionar el método: los procedimientos fijos, decía, fuerzan los datos a entrar en un esquema previo, cuando la teoría debe emerger de ellos. En 2006 la socióloga Kathy Charmaz, alumna de ambos, propuso una tercera versión, la teoría fundamentada constructivista, que abandona la idea de que la teoría está escondida en los datos esperando a ser descubierta: el investigador la construye en su interacción con los participantes, y debe reconocer cómo su posición influye en lo que ve.

El debate entre emergencia y construcción toca la crítica más profunda al método. Nadie llega a los datos con la mente en blanco: el investigador tiene formación, lecturas y supuestos, y sin algún concepto previo ni siquiera sabría qué mirar. El metodólogo alemán Udo Kelle lo resumió en 2005 como una contradicción interna de la versión original, que pide a la vez ignorar la teoría previa y tener sensibilidad teórica. Charles Darwin, que decía haber trabajado «según los verdaderos principios baconianos» y reunido hechos «sin ninguna teoría», es un buen recordatorio: sus cuadernos muestran que las hipótesis guiaban su búsqueda desde muy pronto. La mayoría de los investigadores actuales acepta por eso una posición intermedia: se revisa la literatura, pero se mantiene abierta la posibilidad de que los datos contradigan lo esperado.

Otras críticas son más prácticas. El método exige mucho tiempo, porque analizar y recoger datos a la vez obliga a trabajar durante meses; se usa a menudo solo de nombre, en estudios que codifican entrevistas pero no hacen muestreo teórico ni llegan a una teoría; y la saturación se declara con frecuencia sin justificar. Bien aplicado, en cambio, es una de las herramientas más potentes para estudiar procesos poco conocidos, y su influencia se nota en enfermería, educación, trabajo social, estudios de organizaciones y sistemas de información. Programas como ATLAS.ti o NVivo, que ayudan a codificar y relacionar fragmentos de texto, nacieron en buena medida para facilitar este tipo de análisis, aunque no sustituyen lo esencial: comparar, preguntar y volver a comparar hasta que los datos dejan de sorprender.

Investigación cualitativaCategorizaciónEstudio de casoObservación participanteEntrevista en profundidadAbducción científica

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Fuentes

  1. Charles DarwinAutobiography, en The Life and Letters of Charles Darwin, vol. 1John Murray, Londres1887
  2. Donald OkenWhat to Tell Cancer Patients: A Study of Medical AttitudesJAMA 175 (13), 1120-11281961enlace
  3. Barney G. Glaser y Anselm L. StraussAwareness of DyingAldine, Chicago1965
  4. Barney G. Glaser y Anselm L. StraussThe Discovery of Grounded Theory: Strategies for Qualitative ResearchAldine, Chicago1967
  5. Barney G. GlaserTheoretical SensitivitySociology Press, Mill Valley1978
  6. Anselm Strauss y Juliet CorbinBasics of Qualitative Research: Grounded Theory Procedures and TechniquesSage, Newbury Park1990
  7. Barney G. GlaserBasics of Grounded Theory Analysis: Emergence vs. ForcingSociology Press, Mill Valley1992
  8. Udo Kelle«Emergence» vs. «Forcing» of Empirical Data? A Crucial Problem of «Grounded Theory» ReconsideredForum Qualitative Sozialforschung 6 (2), art. 272005enlace
  9. Kathy CharmazConstructing Grounded Theory: A Practical Guide through Qualitative AnalysisSage, Londres2006
  10. Antony Bryant y Kathy Charmaz (eds.)The SAGE Handbook of Grounded TheorySage, Londres2007
Sarasola, Josemari (2024). "La teoría fundamentada". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/teoria-fundamentada/

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