
El claroscuro es una técnica pictórica que a través del contraste especialmente marcado entre zonas de luz, penumbra y oscuros pretende representar un ambiente en la obra, atraer la atención del espectador hacia las zonas de luz o crear un efecto de perspectiva.
La palabra es la traducción directa del italiano chiaroscuro, y su problema de partida es muy antiguo: una superficie plana tiene que parecer un cuerpo. Una línea de contorno dice dónde acaba una figura, pero no si es redonda o plana. Lo dice la luz, que cae sobre la parte del objeto que mira hacia ella y deja en sombra la que se aparta. Graduando ese paso de la luz a la sombra, el pintor hace que un brazo parezca cilíndrico o que una cara tenga pómulos. Los tratados del Renacimiento lo llamaban dar relieve, y lo consideraban el fundamento de la pintura, por encima incluso del color.
Leonardo da Vinci fue quien lo pensó con más detalle. En los apuntes que después se reunieron como Tratado de la pintura distinguió la luz directa, la luz reflejada que rebota de los objetos vecinos y aclara las sombras, y la sombra proyectada que un cuerpo arroja sobre otro. Observó que las sombras nunca son del todo negras y que sus bordes se difuminan con la distancia. De esas observaciones salió el sfumato, la transición tan gradual entre luz y sombra que no deja ver ningún límite, y que es una forma suave del claroscuro.
La forma extrema llegó un siglo después con Caravaggio y sus seguidores. En sus cuadros la escena está casi a oscuras y un haz de luz lateral, como el de una ventana alta, recorta unas pocas figuras sobre un fondo negro. Esa variante, en la que la sombra ocupa la mayor parte del lienzo, se llama tenebrismo, y tuvo en España a algunos de sus mejores practicantes, como Ribera y el primer Zurbarán. Georges de La Tour, en Lorena, la llevó a su versión más íntima: escenas iluminadas por una sola vela, que a menudo aparece dentro del cuadro.

Rembrandt usó el claroscuro como una forma de dirigir la mirada. En La ronda de noche, un retrato de grupo encargado por una compañía de la milicia de Ámsterdam, no todos los retratados reciben la misma luz. La luz cae sobre el capitán, su teniente vestido de amarillo y una niña que lleva un pollo colgado de la cintura, emblema de la compañía, y deja el resto en una penumbra de la que emergen caras y armas. El cuadro se oscureció tanto con el tiempo que en el siglo XVIII se le puso el título por el que se conoce, aunque representa una escena de día.
El término tiene también un sentido técnico en el grabado. La xilografía en claroscuro es una estampa impresa con varias planchas de madera, una para las líneas y otras para dos o tres tonos del mismo color, de modo que el resultado imita un dibujo sobre papel teñido con luces en blanco. Se desarrolló en Alemania, con Lucas Cranach y Hans Burgkmair, y en Italia, donde Ugo da Carpi obtuvo en 1516 del Senado de Venecia un privilegio para explotar el procedimiento, que presentó como invención suya.

El claroscuro sobrevivió a la pintura que lo inventó. La fotografía de retrato de estudio, con su luz principal lateral y su luz de relleno, aplica exactamente los principios de Leonardo, y el cine lo convirtió en atmósfera. El expresionismo alemán de los años veinte y el cine negro estadounidense de los cuarenta construyeron sus escenas con sombras duras y caras medio iluminadas, porque la sombra permite sugerir lo que no se enseña. Es la misma función que tenía en Caravaggio: la luz dice qué importa, y la oscuridad deja lo demás a la imaginación.
Sfumato – Tenebrismo – Perspectiva – Puntillismo
Fuentes
- Leonardo da VinciTrattato della pitturaGiacomo Langlois, París1651
- Michael BaxandallShadows and EnlightenmentYale University Press, New Haven1995
- Ernst GombrichShadows: The Depiction of Cast Shadows in Western ArtNational Gallery, Londres1995
- Caroline KarpinskiItalian Chiaroscuro WoodcutsThe Illustrated Bartsch, vol. 48, Abaris Books, Nueva York1983