La Virgen de Guadalupe: la historia de las apariciones y sus fuentes

Qué cuenta la tradición de 1531, cuándo se escribió por primera vez, qué pasó en la polémica de 1556 y por qué los historiadores siguen discutiendo.

6 min
Editar

La Virgen de Guadalupe es la advocación mariana más venerada de América y uno de los grandes símbolos de México. Su basílica, al pie del cerro del Tepeyac, en el norte de la Ciudad de México, es uno de los santuarios católicos más visitados del mundo, y cada 12 de diciembre recibe a millones de peregrinos. La devoción se apoya en un relato de apariciones fechado en 1531, diez años después de la caída de Tenochtitlan. Lo que se sabe sobre cómo y cuándo se formó ese relato es una de las discusiones más largas y apasionadas de la historia religiosa de México.

La tradición cuenta que el sábado 9 de diciembre de 1531 un indígena llamado Juan Diego, que iba de camino a misa, oyó cantos en lo alto del Tepeyac y vio a una joven que le habló en náhuatl. Le dijo que era la madre del verdadero Dios y le pidió que fuera a ver al obispo de México, el franciscano Juan de Zumárraga, para que le construyera un templo en aquel lugar. El obispo no le creyó y le pidió una señal. El día 12, la Virgen mandó a Juan Diego subir al cerro, donde en pleno invierno encontró rosas de Castilla, que recogió en su tilma, una capa de fibra de maguey. Al desplegarla ante el obispo, las flores cayeron y en la tela apareció pintada la imagen que hoy se venera.

Imagen de una mujer de pie con las manos juntas, manto verde azulado con estrellas y túnica rosada, rodeada de rayos dorados y de pie sobre una luna sostenida por un ángel
Fig. 1 La imagen de la tilma que se conserva en la basílica de Guadalupe. Mide algo menos de metro y medio de alto; la Virgen aparece de pie sobre una luna, rodeada de rayos y sostenida por un ángel.Anónimo · Dominio público · Wikimedia Commons

El problema histórico es que ese relato detallado no aparece por escrito hasta más de un siglo después. En 1648 el sacerdote criollo Miguel Sánchez publicó en México un libro en castellano, Imagen de la Virgen María, con la primera narración completa de las apariciones. Al año siguiente, en 1649, el vicario del santuario, Luis Laso de la Vega, publicó en náhuatl el Huei tlamahuiçoltica, que incluye el texto que hoy se conoce como Nican mopohua, por sus primeras palabras, «aquí se cuenta». Es el relato más conocido y el que recoge el diálogo en náhuatl entre la Virgen y Juan Diego, de gran belleza literaria. A finales del siglo XVII el erudito Carlos de Sigüenza y Góngora atribuyó el Nican mopohua a Antonio Valeriano, un noble indígena educado por los franciscanos que murió en 1605, lo que lo haría anterior a los libros de 1648 y 1649. La atribución no se ha podido probar ni refutar del todo y es uno de los centros de la polémica.

Portada de un libro antiguo con el título en letras capitales en náhuatl y un grabado de la Virgen de Guadalupe en la mitad inferior
Fig. 2 Portada del Huei tlamahuiçoltica de Luis Laso de la Vega, impreso en México en 1649, que contiene el Nican mopohua, el relato en náhuatl de las apariciones.Luis Laso de la Vega · 1649 · Dominio público · Wikimedia Commons

El segundo problema es el silencio de los primeros años. Juan de Zumárraga murió en 1548 y en sus escritos conservados, que son numerosos, no menciona ninguna aparición ni ninguna imagen milagrosa. Tampoco la mencionan las cartas y crónicas de los primeros franciscanos. Para los historiadores críticos, como el sacerdote estadounidense Stafford Poole o el mexicano Edmundo O’Gorman, ese silencio es muy difícil de explicar si los hechos hubieran ocurrido como se cuentan. Para los defensores de la historicidad, la tradición se transmitió de forma oral, sobre todo entre los indígenas, y documentos como las declaraciones de testigos ancianos recogidas en las Informaciones de 1666 muestran que era antigua.

Lo que sí está bien documentado es que a mediados del siglo XVI ya existía en el Tepeyac una ermita con una imagen de la Virgen que atraía a muchos fieles. En 1556 estalló un escándalo. El arzobispo de México, el dominico Alonso de Montúfar, promovía con entusiasmo esa devoción. El 8 de septiembre, el provincial de los franciscanos, fray Francisco de Bustamante, predicó un sermón en el que la atacó con dureza: dijo que el culto era un peligro para los indios recién convertidos, que podían creer que la imagen misma hacía milagros, y que la había pintado «ayer» un indio. El arzobispo abrió una investigación, cuyas actas se conservan, y en ellas un testigo llega a nombrar al pintor como Marcos. Algunos historiadores lo han identificado con Marcos Cipac de Aquino, un pintor indígena conocido de la época. En toda la polémica nadie menciona a Juan Diego ni una aparición.

La desconfianza franciscana tenía otra raíz. Fray Bernardino de Sahagún, el gran estudioso de la cultura náhuatl, escribió hacia 1576 que en el Tepeyac había antes de la conquista un templo dedicado a una diosa llamada Tonantzin, «nuestra madre», y que los indígenas seguían acudiendo desde muy lejos a lo que llamaban con ese mismo nombre. Le parecía una invención sospechosa, porque ocultaba la continuidad de un culto antiguo. Esta idea de un sincretismo entre la Virgen y una diosa mexica ha tenido mucho éxito, aunque varios especialistas advierten que Tonantzin era un título aplicable a varias diosas y que las pruebas de un santuario prehispánico en el cerro son escasas.

El nombre, por su parte, tiene un origen claro. Guadalupe es una advocación española, la de la Virgen del monasterio de Guadalupe, en Extremadura, muy venerada por los conquistadores, muchos de ellos extremeños. La etimología náhuatl que a veces se propone, a partir de palabras como coatlaxopeuh, «la que aplasta a la serpiente», no tiene base filológica.

Con el tiempo, la imagen se convirtió en algo más que un objeto de devoción. Los criollos del siglo XVII la vieron como la prueba de que Dios había elegido a México; el historiador francés Jacques Lafaye estudió cómo se convirtió en un emblema de la conciencia nacional. En 1810, el cura Miguel Hidalgo tomó un estandarte de la Virgen de Guadalupe como bandera al comienzo de la guerra de independencia, y un siglo después los zapatistas la llevaban en sus sombreros. En 1921 un hombre colocó una bomba en un ramo de flores junto a la imagen; la explosión dobló un crucifijo de metal y la tilma quedó intacta, lo que muchos fieles consideran un milagro más.

La figura de Juan Diego es la más discutida. En 1996 el abad de la basílica, Guillermo Schulenburg, declaró en una entrevista que dudaba de su existencia histórica, lo que provocó un enorme revuelo y acabó con su renuncia. Juan Pablo II beatificó a Juan Diego en 1990 y lo canonizó en 2002, con el nombre de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, tras un proceso en el que la Iglesia examinó la documentación y concluyó que había pruebas suficientes. Los historiadores críticos no han cambiado de opinión.

Separar la fe de la historia ayuda a entender el caso. La Iglesia católica no obliga a creer en ninguna aparición privada, ni en esta, y la devoción no depende del resultado de la discusión académica. La historia, por su parte, puede seguir el rastro de los documentos: una imagen venerada desde mediados del siglo XVI, un conflicto entre franciscanos y el arzobispo, y un relato que cobró su forma completa en 1648 y 1649, en el momento en que la sociedad criolla buscaba un símbolo propio. Que ese símbolo se haya convertido en el de todo un país es, en sí mismo, uno de los fenómenos religiosos más importantes de la historia moderna.

Sincretismo – Inculturación – Lourdes: cómo se certifica un milagro – Fátima y el milagro del sol – Teotihuacan – Los plomos del Sacromonte

§

Fuentes

  1. Miguel SánchezImagen de la Virgen María Madre de Dios de Guadalupe, milagrosamente aparecida en la ciudad de MéxicoImprenta de la viuda de Bernardo Calderón, México1648
  2. Luis Laso de la VegaHuei tlamahuiçoltica omonexiti in ilhuicac tlatoca çihuapilli Santa MariaImprenta de Juan Ruiz, México1649
  3. Lisa Sousa, Stafford Poole y James Lockhart (eds.)The Story of Guadalupe: Luis Laso de la Vega's Huei tlamahuiçoltica of 1649Stanford University Press y UCLA Latin American Center, Stanford1998
  4. Stafford PooleOur Lady of Guadalupe: The Origins and Sources of a Mexican National Symbol, 1531-1797University of Arizona Press, Tucson1995
  5. David A. BradingMexican Phoenix. Our Lady of Guadalupe: Image and Tradition across Five CenturiesCambridge University Press, Cambridge2001
  6. Edmundo O'GormanDestierro de sombras: luz en el origen de la imagen y culto de Nuestra Señora de Guadalupe del TepeyacUNAM, México1986
  7. Jacques LafayeQuetzalcóatl y Guadalupe: la formación de la conciencia nacional en MéxicoFondo de Cultura Económica, México1977
  8. Bernardino de SahagúnHistoria general de las cosas de Nueva España, libro XI, apéndiceCódice Florentino1577
Sarasola, Josemari (2025). "La Virgen de Guadalupe: la historia de las apariciones y sus fuentes". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/la-virgen-de-guadalupe/

Una errata, un dato desfasado, un párrafo que falta: edítalo y la redacción revisa tu propuesta.

Sugerir una mejora →
Religión La Virgen de Guadalupe: la historia de las apariciones y sus fuentes