Los antecedentes de la investigación son los estudios previos que han abordado el mismo problema o uno muy cercano, y el apartado de una tesis o un proyecto en el que se presentan. Responden a la pregunta de qué han investigado otros sobre el tema, cómo lo hicieron y qué encontraron. En muchas universidades latinoamericanas forman el primer apartado del marco teórico y se dividen en antecedentes internacionales, nacionales y, a veces, locales; en otras tradiciones se integran en el estado del arte o en la revisión de la literatura, con los que comparten función.
Su utilidad es triple. Demuestran que el problema no es una ocurrencia del autor. Muestran qué métodos, instrumentos y muestras se han usado, lo que ahorra trabajo y ayuda a elegir el diseño propio. Y permiten, al final, comparar los resultados obtenidos con los de otros, que es la materia del capítulo de discusión: una tesis sin antecedentes no tiene con quién discutir. Las herramientas para encontrarlos tienen historia propia, desde el Index Medicus que John Shaw Billings empezó a publicar en 1879 hasta los índices de citas que Eugene Garfield propuso en 1955, origen de la Web of Science y de la función «citado por» de Google Académico.

Para encontrar antecedentes se combinan dos estrategias. La primera es la búsqueda bibliográfica en bases de datos como Scopus, Web of Science, PubMed, ERIC, PsycINFO, SciELO, Redalyc, Dialnet, La Referencia o los repositorios de tesis. Para una tesis sobre el sueño y el rendimiento de los universitarios, una cadena de búsqueda razonable sería ("calidad del sueño" OR "sleep quality" OR "horas de sueño") AND ("rendimiento académico" OR "academic performance") AND (universitarios OR "university students"), con filtro de los últimos diez años. Las comillas buscan la frase exacta, OR suma sinónimos y AND exige que aparezcan todos los conceptos. La segunda estrategia es la bola de nieve: revisar las referencias de los artículos más pertinentes, hacia atrás, y buscar quién los ha citado después, hacia delante. Claes Wohlin formalizó el procedimiento en 2014, y Trisha Greenhalgh y Richard Peacock comprobaron en 2005 que, en una revisión sobre un tema complejo, menos de un tercio de las fuentes útiles procedía de la búsqueda planificada en bases de datos y revistas, mientras que la mitad se había encontrado siguiendo referencias.
No todo lo encontrado es un antecedente. Conviene seleccionar estudios empíricos, con datos propios, publicados en revistas arbitradas o defendidos como tesis, en general de los últimos cinco a diez años salvo los clásicos, y que estudien las mismas variables o una población parecida. Los manuales, las páginas divulgativas y los artículos de opinión sirven para el marco teórico, pero no son antecedentes. En un trabajo de grado suelen pedirse entre cinco y diez, y en una tesis doctoral bastantes más, pero ningún tribunal valora la cantidad por sí misma.
Cada antecedente se presenta con los mismos datos: autor y año, título, lugar, objetivo, diseño, población y muestra, instrumento, resultado principal y relación con el propio estudio. Un ejemplo inventado, solo para mostrar la estructura, sería así: Pérez y Gómez (2022), en su artículo sobre la calidad del sueño y el rendimiento en estudiantes de Medicina de una universidad de Cali, se propusieron determinar la relación entre ambas variables mediante un diseño correlacional transversal con 214 estudiantes de primero a tercer año. Aplicaron el índice de calidad del sueño de Pittsburgh y usaron el promedio ponderado del semestre como medida del rendimiento. Encontraron que el 68 % de los estudiantes tenía mala calidad de sueño y una correlación negativa y moderada entre la puntuación del índice y el promedio. Este antecedente aporta al presente estudio el instrumento y la forma de medir el rendimiento, pero se limita a Medicina, una carrera con horarios atípicos; la presente investigación estudia carreras de horario diurno regular. La última frase es la que convierte un resumen en un antecedente.
El error más extendido es presentar los antecedentes como una lista de resúmenes independientes, uno detrás de otro, sin compararlos. Chris Hart insistía en Doing a Literature Review (1998) en que revisar la literatura no es informar de lo que otros dijeron, sino evaluarlo y ponerlo en relación. Por eso el apartado debe terminar con un párrafo de síntesis como este, también de ejemplo: los siete estudios revisados coinciden en que la mala calidad del sueño es frecuente entre los universitarios, con proporciones de entre el 50 % y el 70 %, y cinco de ellos encuentran una relación negativa con el rendimiento; los dos que no la encuentran usaron el número de horas declarado en lugar de un instrumento validado. Todos son transversales y cinco se hicieron en carreras de ciencias de la salud, por lo que se desconoce si la relación se mantiene en otras carreras. Ese vacío es el que la investigación viene a ocupar, y por eso la síntesis es la mejor justificación posible del trabajo.
Hay hábitos que ahorran mucho trabajo. Registrar cada estudio desde el primer día en un gestor bibliográfico como Zotero o Mendeley, con el PDF adjunto, evita reconstruir las referencias al final. Llevar una tabla con una fila por estudio y columnas para autor, año, país, diseño, muestra, instrumento y resultado permite ver de un vistazo las coincidencias y las diferencias, y la síntesis sale casi sola de esa tabla. Y leer el texto completo, no solo el resumen, evita atribuir a un estudio conclusiones que no sacó.
Otros fallos frecuentes son incluir estudios que no tienen relación con las variables y citar solo los que confirman lo que el autor espera encontrar, un caso de sesgo de confirmación. Los antecedentes bien hechos son la parte de una tesis que más tiempo cuesta y la que más tiempo ahorra después, porque indican por dónde han ido otros antes.
Estado del arte – Marco teórico – Búsqueda bibliográfica – Revisión sistemática – Referencia bibliográfica – Gestores bibliográficos
Fuentes
- John Shaw Billings y Robert FletcherIndex Medicus: A Monthly Classified Record of the Current Medical Literature of the WorldF. Leypoldt, Nueva York1879
- Eugene GarfieldCitation Indexes for ScienceScience 122 (3159), 108-1111955enlace
- Chris HartDoing a Literature Review: Releasing the Social Science Research ImaginationSage, Londres1998
- Trisha Greenhalgh y Richard PeacockEffectiveness and Efficiency of Search Methods in Systematic Reviews of Complex Evidence: Audit of Primary SourcesBMJ 331 (7524), 1064-10652005enlace
- Claes WohlinGuidelines for Snowballing in Systematic Literature Studies and a Replication in Software EngineeringProceedings of the 18th International Conference on Evaluation and Assessment in Software Engineering, 1-102014enlace