El dadaísmo

Dadá nació en 1916 en un cabaret de Zúrich, en plena guerra, como un rechazo del arte y de la razón que habían llevado a Europa a la matanza.

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El dadaísmo, o simplemente Dadá, fue un movimiento de artistas y poetas que nació en Zúrich en 1916, en plena Primera Guerra Mundial, y que se dedicó a atacar el arte, la lógica, el buen gusto y todos los valores de una civilización que estaba matando a millones de hombres en las trincheras. No tuvo un estilo: hubo collages, poemas sin palabras, esculturas de objetos encontrados, fotomontajes, veladas de ruido y revistas imposibles. Lo que unía a los dadaístas era una actitud de burla y negación, y la idea de que después de 1914 el arte serio era una forma de complicidad.

Zúrich era en 1916 una isla neutral rodeada de guerra, llena de exiliados, desertores y pacifistas de toda Europa. El 5 de febrero, el poeta y director teatral alemán Hugo Ball y la cantante y poeta Emmy Hennings abrieron en la trastienda de una cervecería de la Spiegelgasse el Cabaret Voltaire. A las veladas acudieron enseguida el rumano Tristan Tzara, el también rumano Marcel Janco, el alsaciano Hans Arp y el alemán Richard Huelsenbeck. En la misma calle, unos números más allá, vivía un exiliado ruso llamado Lenin.

Fotografía en blanco y negro de un hombre dentro de un rígido traje de cartón con forma de columna, una capa angulosa sobre los hombros y un sombrero alto de chamán
Fig. 1 Hugo Ball en el Cabaret Voltaire con su traje cubista de cartón, el 23 de junio de 1916. Esa noche recitó por primera vez sus poemas sin palabras, versos sin palabras como él los llamó, entre ellos «Karawane».Autoría desconocida · 1916 · Dominio público · Wikimedia Commons

El nombre se eligió en abril de 1916, y cada fundador contó una versión distinta de cómo. La más repetida dice que abrieron al azar un diccionario francés-alemán con un abrecartas y cayeron en dada, que en francés es el caballito de juguete de los niños. En rumano da da significa «sí, sí»; en alemán evoca el balbuceo de un bebé. Justamente porque no significaba nada preciso, servía. Ball escribió en su diario que para ellos el arte no era un fin, sino una oportunidad para la crítica auténtica de su tiempo.

El momento más famoso de aquellas veladas fue la noche del 23 de junio de 1916. Hugo Ball salió al escenario metido en un traje de cartón que le impedía caminar, tuvo que ser llevado en brazos hasta el atril y recitó poemas hechos solo de sonidos: «gadji beri bimba glandridi laula lonni cadori». Contó después que, a mitad de la lectura, su voz tomó sin querer la cadencia del canto litúrgico. La poesía fonética renunciaba al lenguaje porque el lenguaje, según Ball, había quedado corrompido por el periodismo y la propaganda de guerra.

Fotografía de una cabeza de madera torneada en forma de huevo, pintada con un rostro geométrico y montada sobre un soporte con pie redondo
Fig. 2 Cabeza dadá, de Sophie Taeuber-Arp, 1920. Taeuber enseñaba diseño textil en la Escuela de Artes Aplicadas de Zúrich y bailaba en las veladas enmascarada, para que la escuela no la reconociera. Sus cabezas torneadas son a la vez retratos y objetos de artesanía.Sophie Taeuber-Arp · 1920 · CC0 (dominio público) · Wikimedia Commons

Dadá no fue solo destrucción. Hans Arp hacía collages dejando caer papeles recortados y pegándolos donde caían, una forma de dejar que el azar compusiera la obra. Sophie Taeuber-Arp tejía y bordaba composiciones geométricas, construía marionetas y torneaba cabezas de madera, y hoy se la considera una de las primeras artistas abstractas de Europa. Tzara, el gran organizador, escribió en 1918 el manifiesto más citado del movimiento, que empieza por declarar que escribe un manifiesto aunque está en contra de los manifiestos, igual que está en contra de los principios.

Portada de revista con un dibujo mecánico de círculos y líneas como un mecanismo, textos manuscritos dispuestos en vertical y el título 391 en grandes números abajo
Fig. 3 Portada del número 13 de la revista 391, de Francis Picabia, 1920. Picabia la fundó en Barcelona en 1917 y la publicó después en Nueva York, Zúrich y París. Sus dibujos de máquinas inútiles parodian los diagramas técnicos.Francis Picabia · 1920 · Dominio público · Wikimedia Commons

Cuando la guerra terminó, Dadá se dispersó y cambió de carácter en cada ciudad. En Berlín, Huelsenbeck, Raoul Hausmann, Hannah Höch, George Grosz y John Heartfield lo hicieron político, en una Alemania derrotada y al borde de la revolución, e inventaron el fotomontaje con recortes de prensa; en 1920 organizaron la Primera Feria Internacional Dadá. En Colonia lo animaron Max Ernst y Johannes Baargeld. En Nueva York, independiente de Zúrich, Marcel Duchamp, Francis Picabia y Man Ray habían hecho desde 1915 algo muy parecido. En 1917 Duchamp presentó a una exposición un urinario firmado «R. Mutt», el más célebre de sus ready-mades.

Collage de papeles recortados, billetes, etiquetas y trozos de cartón superpuestos en tonos ocres, azules y negros, con el número 50 en la parte superior
Fig. 4 Merz 50. Composición, de Kurt Schwitters, 1922. Schwitters hacía sus collages con billetes de tranvía, envoltorios y papeles recogidos en la calle. La palabra Merz salió de un recorte del anuncio de un banco, Commerzbank.Kurt Schwitters · 1922 · Dominio público · Wikimedia Commons

En Hannover, Kurt Schwitters trabajaba solo, porque Huelsenbeck lo consideraba demasiado burgués para entrar en el Dadá berlinés. Inventó su propio movimiento, Merz, y durante años construyó collages con basura de la ciudad: billetes, etiquetas, cartones, tapas. En su casa levantó una construcción que fue invadiendo varias habitaciones, la Merzbau, destruida por un bombardeo en 1943. Frente al nihilismo de otros dadaístas, Schwitters demostró que con los desechos de una sociedad en ruinas se podía hacer una obra de gran delicadeza.

En París, adonde llegó Tzara en 1920, Dadá tuvo sus últimos escándalos y se deshizo en peleas internas entre 1922 y 1923. André Breton, que había participado en él, fundó en 1924 el surrealismo, que tomó de Dadá el azar, el absurdo y la provocación, pero les dio una teoría y un programa. Dadá había querido ser antiarte y acabó en los museos, como sabía de antemano que pasaría. Su herencia está en casi todo lo que vino después: el collage, la performance, la poesía sonora, el arte conceptual y la sospecha de que decidir qué es una obra de arte es también una cuestión de poder.

Ready-made – El futurismo – El expresionismo – Obra de arte – Aura y reproductibilidad técnica – Composición abstracta

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Fuentes

  1. Hugo BallDie Flucht aus der ZeitDuncker & Humblot, Múnich y Leipzig1927
  2. Tristan TzaraManifeste Dada 1918Dada 3, Zúrich1918
  3. Richard Huelsenbeck (ed.)Dada AlmanachErich Reiss, Berlín1920
  4. Hans RichterDada: Kunst und AntikunstDuMont Schauberg, Colonia1964
  5. Robert Motherwell (ed.)The Dada Painters and Poets: An AnthologyWittenborn, Schultz, Nueva York1951
  6. Leah Dickerman (dir.)Dada: Zurich, Berlin, Hannover, Cologne, New York, ParisNational Gallery of Art, Washington2005
Sarasola, Josemari (2024). "El dadaísmo". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/el-dadaismo/

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