El Barroco

El arte que nació en Roma hacia 1600 para conmover al espectador: luz dramática, movimiento y teatro, de Caravaggio y Bernini a Velázquez y Rembrandt.

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El Barroco es el estilo artístico que dominó Europa y sus colonias desde finales del siglo XVI hasta mediados del XVIII. Nació en Roma hacia 1600 y se extendió a la pintura, la escultura, la arquitectura, la música y la literatura. Si el arte del Renacimiento buscaba el equilibrio, la proporción y la calma, el barroco buscó lo contrario: el movimiento, el contraste y la emoción, con obras pensadas para sacudir al espectador antes que para ser contempladas con distancia.

La palabra fue al principio un insulto. Probablemente viene del portugués barroco, una perla de forma irregular, y los críticos neoclásicos del siglo XVIII la usaron para burlarse de un arte que les parecía recargado, extravagante y sin reglas. Solo a finales del XIX el historiador suizo Heinrich Wölfflin la convirtió en una categoría neutral. En Renacimiento y Barroco, de 1888, y sobre todo en sus Conceptos fundamentales, de 1915, describió el paso de un estilo a otro con cinco pares de opuestos: lo lineal frente a lo pictórico, el plano frente a la profundidad, la forma cerrada frente a la abierta, la multiplicidad frente a la unidad y la claridad absoluta frente a la relativa.

El contexto explica buena parte del estilo. El concilio de Trento, clausurado en 1563, había pedido un arte religioso claro, emotivo y capaz de mover a la devoción, como respuesta a la Reforma protestante que siguió a las 95 tesis de Lutero. La Iglesia católica fue el gran cliente del barroco, junto con las monarquías absolutas, que encontraron en el palacio, la plaza y la ceremonia el escenario perfecto para exhibir su poder. Versalles es tan barroco como San Pedro.

Escena en penumbra en la que un haz de luz cae desde la derecha sobre un grupo de hombres sentados a una mesa mientras Cristo señala a uno de ellos
Fig. 1 La vocación de san Mateo, pintada por Caravaggio hacia 1599-1600 para la capilla Contarelli de San Luigi dei Francesi, en Roma. La luz que entra en diagonal sigue el gesto de Cristo y señala al elegido.Caravaggio · 1599 · Dominio público · Wikimedia Commons

En pintura, el punto de partida fue Caravaggio. Sus lienzos para iglesias romanas sustituyeron las figuras idealizadas por modelos tomados de la calle, con pies sucios y ropa de su tiempo, y las bañaron en una luz violenta que surge de la oscuridad. Ese tenebrismo, una versión extrema del claroscuro, se extendió en pocos años por Italia, España y los Países Bajos. A partir de ahí el barroco se ramificó: la grandiosidad sensual de Rubens en Flandes, la introspección de Rembrandt y la quietud doméstica de Vermeer en Holanda, y en España la generación de Ribera, Zurbarán, Murillo y Velázquez, cuyas Meninas son quizá el cuadro más analizado del periodo.

La escultura barroca encontró su genio en Gian Lorenzo Bernini. Su Éxtasis de santa Teresa, en la iglesia romana de Santa Maria della Vittoria, combina mármol, bronce dorado y una luz natural oculta que cae sobre la santa, y presenta la escena como si ocurriera en un teatro, con miembros de la familia del cliente asomados a palcos laterales. En España, la imaginería policromada en madera de Gregorio Fernández o Juan Martínez Montañés llevó el mismo afán de verosimilitud a las procesiones de Semana Santa, donde todavía salen a la calle.

La arquitectura barroca rompió con la línea recta. Francesco Borromini curvó y onduló las fachadas de San Carlo alle Quattro Fontane, y Bernini abrió ante San Pedro una plaza en forma de brazos que acogen a los fieles. Los edificios se pensaron como parte de un conjunto urbano, con perspectivas, fuentes y escalinatas, y el interior se volvió un espectáculo total en el que pintura, escultura y arquitectura se funden, con techos pintados en los que el cielo parece abrirse sobre el visitante. En la península ibérica y en América esa tendencia desembocó en el churrigueresco, de una ornamentación desbordante.

El barroco fue el primer estilo verdaderamente global. Los misioneros y los virreinatos lo llevaron a México, Perú, Brasil, Goa y Filipinas, donde se mezcló con tradiciones locales y produjo obras sin equivalente europeo. En música, el término se aplica al periodo que va de Monteverdi a Bach y Händel, con el nacimiento de la ópera y del concierto. A mediados del siglo XVIII el estilo derivó hacia el rococó, más ligero y decorativo, y fue sustituido después por el neoclasicismo, que volvió a reclamar la sobriedad antigua y que fue el que inventó el desprecio por la palabra.

Manierismo – Bóveda – Columna salomónica – El arte gótico

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Fuentes

  1. Heinrich WölfflinRenaissance and BaroqueCornell University Press, Ithaca (original alemán de 1888)1966enlace
  2. Heinrich WölfflinPrinciples of Art HistoryG. Bell and Sons, Londres (original alemán de 1915)1932enlace
  3. Rudolf WittkowerArt and Architecture in Italy, 1600 to 1750Penguin Books, Harmondsworth1958enlace
Sarasola, Josemari (2025). "El Barroco". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/el-barroco/

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