Putsch de Munich (1923)

El Putsch de Munich o Putsch de la Cervecería fue un intento de golpe de estado desarrollado en la ciudad alemana de Munich en noviembre de 1923 dirigido por Adolf Hitler y sus colaboradores más cercanos del Partido Nazi. La intentona golpista fracasó, Adolf Hitler fue encarcelado, aunque liberado unos meses después, y el Partido Nazi fue prohibido. Sin embargo, con el retorno del Partido Nazi, su ascensión y llegada al poder, dicho acontecimiento se consideró como un hito fundacional del nazismo. 

Contexto

El Partido Nazi fue creado en 1920 y desde sus orígenes mostró un carácter ultranacionalista, antisemita y anticomunista. Adolf Hitler fue desde sus orígenes su impulsor y líder principal. En sus comienzos el Partido Nazi contaba con pocos apoyos, pero poco a poco fue engrosando militantes a sus filas, incluyendo una rama paramilitar llamada SA o Secciones de Asalto. En 1922 la Marcha sobre Roma dirigida por Benito Mussolini y gracias a la cual llegó al poder en Italia inspiró a Hitler la idea de replicar dicho golpe de estado en Alemania. El contexto sociopolítico le era propicio. Alemania, bajo el régimen de la República de Weimar, hacía frente a una grave crisis económica, con una hiperinflación galopante. Además, unos meses antes, en enero de 1923, tropas francesas y belgas habían ocupado la región del Ruhr ante el impago de las reparaciones de guerra impuestas a Alemania en el Tratado de Versalles tras la Primera Guerra Mundial.  En ese contexto, el nacionalismo alemán estaba claramente al alza y el ambiente político era de agitación, con demostraciones de fuerza por parte del Partido Nazi y las SA, por lo que se estableció el estado de emergencia en Baviera, región de la Munich es capital, con un triunvirato de naturaleza político militar al mando de la región, conservador y nacionalista, pero no especialmente afín a Hitler.

El golpe

Hitler mantuvó contactos repetidos con las mandos del triunvirato conservadores con el objetivo final de organizar un golpe de estado, pero sin éxito. Temiendo la reacción de las SA, decidió organizar el golpe eligiendo el 8 de noviembre como fecha, planificando como sus paramilitares de las SA debían tomar el control de la región para luego tomar el poder en Berlín, con el apoyo del general conservador Ludendorff. La fecha se decidió porque los líderes del triunvirato iban a dar en esa fecha un  mitin conjunto en una cervecería de Munich, de modo que se podría reducirlos a los tres al mismo tiempo. Con sus SA o Secciones de Asalto como apoyo, Hitler irrumpió violentamente en la cervecería repleta de público, pronunció un breve y exaltado discurso y retuvo a la fuerza a los tres mandos del triunvirato. Mientras, en Munich y el resto de Baviera las fuerzas nazis, armadas de forma ilegal, intentaban tomar el control de infraestructuras y sedes gubernamentales, con éxito desigual. Al día siguiente, 9 de noviembre, estaba claro que el golpe no estaba teniendo el éxito esperado, ya que las fuerzas policiales y el ejército no se habían unido al llamamiento de alzamiento de Hitler. Ludendorff obtuvo, sin embargo, la adhesión verbal de los mandos retenidos del triunvirato al golpe, por lo que fueron liberados. Una vez liberados,  en cambio, los mandos del triunvirato dieron un paso atrás y dieron órdenes de no secundar el golpe.  Como último recurso para los golpistas, Hitler y Ludendorff encabezaron una marcha hacia el centro de la ciudad con sus fuerzas paramilitares y seguidores, pero se encontraron con un cordón policial. En el choque se produjo un tiroteo con muertos y heridos entre los líderes nazis. A continuación, se desarrolló otra marcha hacia la sede del Ministerio de Defensa, que terminó con un nuevo tiroteo con la policía en el que Hitler resultó herido. El golpe estaba ya desbaratado. Hitler se escondió pero finalmente fue detenido a los pocos días. El Partido Nazi fue prohibido. En el juicio por el golpe, Hitler fue condenado a cinco años de cárcel, pero finalmente cumplió la pena solo hasta diciembre de 1924. A partir de ahí, Hitler cambiaría su estrategia para llegar al poder, aceptando el marco de la legalidad. Cuando el Partido Nazi volvió a a ser legalizado, su estrategia fue convertirlo en un partido de masas que consiguiera llegar al poder desde la urnas, como efectivamente ocurrió en 1933, instaurando el Tercer Reich.



Como citar: Sarasola, Josemari (2024) en ikusmira.org
"Putsch de Munich (1923)" (en línea)   Enlace al artículo
Última actualización: 29/03/2025

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