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Las cifras de la Inquisición española

Las cifras de la Inquisición española han sido durante dos siglos un campo de batalla antes que un dato. El tribunal funcionó desde 1480 hasta su abolición definitiva en 1834, y la pregunta de cuántas personas mató se ha respondido con números que van de unos pocos miles a más de treinta mil, según quién contara y para qué. Hoy existe una respuesta razonable, con márgenes de error conocidos, y se debe a un trabajo de archivo muy concreto realizado en los años setenta. Pero la respuesta tiene dos lecturas, y las dos son incómodas para quien llegue buscando una sola.

La cifra alta la fijó Juan Antonio Llorente, que conocía el tribunal por dentro: había sido secretario de la Inquisición de Corte entre 1789 y 1791. Afrancesado, recibió de José Bonaparte acceso a los archivos tras la supresión napoleónica de 1808 y, exiliado en París, publicó en 1817 y 1818 su Histoire critique de l’Inquisition d’Espagne. Allí da 31.912 relajados en persona, es decir, entregados al brazo secular para ser quemados; 17.659 quemados en efigie y 291.450 penitenciados, entre 1481 y 1808. El libro circuló por toda Europa y sus números se convirtieron en los de referencia durante un siglo.

Retrato de cuerpo entero de un clérigo con manto negro y banda roja con una condecoración, sobre fondo oscuro
Fig. 1 Juan Antonio Llorente retratado por Goya, entre 1809 y 1813, con la banda de la Orden Real de España que le concedió José Bonaparte. Tuvo en sus manos más papeles inquisitoriales que ningún historiador de su tiempo, y aun así sus cifras resultaron ser un cálculo, no un recuento.Francisco de Goya · 1809 · Dominio público · Wikimedia Commons

El problema de Llorente no era la falta de documentos sino el método. Donde tenía datos parciales de un tribunal para unos años, los extrapolaba a todos los tribunales y todos los años, y en especial proyectó sobre tres siglos las tasas de la represión de los primeros tiempos, que fueron con mucho las más altas. Henry Charles Lea, el gran historiador estadounidense del tribunal, nada sospechoso de simpatía hacia él, criticó esas cifras en 1906 como arbitrarias, y se negó a proponer otras porque los archivos que conocía no lo permitían. Durante décadas no hubo alternativa: solo la cifra de Llorente y, en respuesta, la apologética que empezó con La leyenda negra de Julián Juderías en 1914 y que tendía a negar sin contar.

Tabla gótica con un santo dominico en un estrado bajo dosel, rodeado de jueces, y abajo dos condenados desnudos atados a postes sobre leña, mientras otros esperan con capirotes
Fig. 2 Auto de fe presidido por santo Domingo de Guzmán, de Pedro Berruguete, hacia 1493-1499, pintado para el convento de Santo Tomás de Ávila. La escena es anacrónica —santo Domingo murió en 1221, dos siglos y medio antes de que existiera el tribunal español—, pero lo que pinta es lo que Berruguete tenía delante: la década más dura de la Inquisición.Pedro Berruguete · 1493 · Dominio público · Wikimedia Commons

La salida vino de una fuente que nadie había explotado en serie. Desde mediados del siglo XVI, cada uno de los tribunales de distrito enviaba a la Suprema, el consejo central de Madrid, una relación anual de las causas despachadas, con el nombre del reo, el delito y la sentencia. Esas relaciones de causas se conservan en buena parte en el Archivo Histórico Nacional. En 1972 el historiador danés Gustav Henningsen y el español Jaime Contreras empezaron a vaciarlas de forma sistemática, y en 1986 publicaron el resultado: para el periodo 1540-1700 y los veintiún tribunales, 44.674 causas registradas, con 1.604 sentencias de muerte, de las que 826 se ejecutaron en persona y 778 en efigie. Menos del dos por ciento de los procesados acabó en la hoguera.

Gran pintura de la Plaza Mayor de Madrid convertida en un teatro con gradas llenas de público, un estrado central con los reos y el palco real a la izquierda
Fig. 3 Auto de fe en la plaza Mayor de Madrid, de Francisco Rizi, 1683, sobre el auto general del 30 de junio de 1680 celebrado ante Carlos II. Duró todo el día y salieron más de cien reos; los condenados a muerte no se quemaban allí, sino después, extramuros. El auto era un espectáculo de penitencia, y casi todos los que desfilaban volvían a casa.Francisco Rizi · 1683 · Dominio público · Wikimedia Commons

Esa cifra hay que leerla con sus límites, que los propios autores señalaron. Las series tienen huecos de años enteros; Henningsen calculó que, rellenándolos con medias, el total de causas del periodo rondaría las 87.000. Y, sobre todo, el periodo que cubren deja fuera lo peor. Las primeras décadas, de 1480 a 1530, fueron las de la persecución masiva de judeoconversos acusados de judaizar, y de ellas se han perdido casi todos los procesos. Las estimaciones para esos cincuenta años se basan en crónicas y relaciones de autos, y divergen mucho: Henry Kamen habla de unas dos mil ejecuciones; William Monter, de unas mil quinientas antes de 1530; Jean-Pierre Dedieu, a partir de Toledo, ha sostenido cifras más altas y calcula que cuatro quintas partes de todas las ejecuciones cayeron antes de 1510.

Con esos elementos, las estimaciones actuales para toda la historia del tribunal se mueven entre unas tres mil ejecuciones, en las cuentas de Kamen y Monter, y un máximo del orden de diez mil en las de Dedieu o Joseph Pérez. Todas quedan muy por debajo de Llorente, y todas coinciden en la forma de la curva: un comienzo feroz, una larga meseta de actividad intensa y castigos casi siempre no capitales, y una decadencia en el siglo XVIII. Comparada con la caza de brujas centroeuropea o con las guerras de religión francesas, la Inquisición española mató a menos gente. Comparada con otros tribunales de su época, tampoco torturaba más; a menudo, menos.

Hilera de lienzos amarillentos con aspas rojas y textos manuscritos, uno de ellos con una cabeza de dragón
Fig. 4 Sambenitos de la iglesia de San Martín de Coruña del Conde (Burgos), hacia 1550, expuestos en 2024 en el Museu Nacional d’Art de Catalunya. Cada lienzo lleva el nombre del condenado y su delito, y se colgaba en su parroquia para siempre. Se conservan muy pocos: muchos pueblos los quitaron a escondidas cuando se pudo.Autoría desconocida (iglesia de San Martín, Coruña del Conde) · 1550 · Dominio público · Wikimedia Commons

Aquí está la segunda lectura, la que la corrección de las cifras suele esconder. Que la mayoría de los procesados no muriera no quiere decir que la mayoría saliera indemne. La confiscación de bienes arruinaba a familias enteras; la infamia pasaba a los descendientes, que quedaban inhabilitados para cargos y oficios; el sambenito colgado en la iglesia con el nombre del reo mantenía viva la marca durante generaciones; la delación anónima y el secreto del proceso hacían que cualquiera pudiera ser acusado sin saber por quién. La Inquisición no gobernaba por el número de muertos sino por el miedo difuso que producía, y eso no lo mide ninguna estadística de sentencias.

Pintura oscura de una sala abovedada con clérigos y jueces sentados y, en primer plano, varios acusados con capirotes altos y sambenitos, cabizbajos
Fig. 5 Escena de Inquisición, de Goya, 1808-1812 (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando). Goya la pinta cuando el tribunal ya había sido suprimido por primera vez: no es un documento sino una memoria, la de la humillación pública, que es precisamente lo que las cifras de ejecuciones no recogen.Francisco de Goya · 1808 · Dominio público · Wikimedia Commons

Cuando en 1998 el Vaticano convocó un simposio internacional sobre la Inquisición y, en su presentación de las actas en 2004, se citó que en España solo el 1,8 % de los procesados fueron ejecutados, parte de la prensa lo leyó como un intento de minimizar. El dato era correcto y procedía de Henningsen y Contreras. La reacción mostraba, sin embargo, que la pregunta nunca había sido solo cuántos murieron. El caso de las cifras de la Inquisición sirve como lección de método en las dos direcciones: los números inflados de Llorente demuestran que tener acceso a los archivos no basta si se extrapola sin control, y los números corregidos demuestran que un recuento honrado de las condenas a muerte no agota lo que un tribunal hizo con una sociedad.

Salazar Frías y las brujas de ZugarramurdiLos plomos del SacromonteLibertad religiosaNacionalcatolicismoFuentes históricas secundariasPueblo cristiano

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Fuentes

  1. José del OlmoRelación histórica del auto general de fe que se celebró en Madrid este año de 1680Roque Rico de Miranda, Madrid1680
  2. Juan Antonio LlorenteHistoire critique de l'Inquisition d'Espagne, 4 vols.Treuttel et Würtz, París, 1817-18181817
  3. Henry Charles LeaA History of the Inquisition of Spain, 4 vols.Macmillan, Nueva York, 1906-19071906
  4. Julián JuderíasLa leyenda negra y la verdad históricaTipografía de la Revista de Archivos, Madrid1914
  5. Gustav Henningsen y Jaime ContrerasForty-four Thousand Cases of the Spanish Inquisition (1540-1700): Analysis of a Historical Data BankEn G. Henningsen y J. Tedeschi (eds.), The Inquisition in Early Modern Europe: Studies on Sources and Methods, Northern Illinois University Press, pp. 100-1291986
  6. Jean-Pierre DedieuL'administration de la foi. L'Inquisition de Tolède (XVIe-XVIIIe siècle)Casa de Velázquez, Madrid1989
  7. William MonterFrontiers of Heresy: The Spanish Inquisition from the Basque Lands to SicilyCambridge University Press1990enlace
  8. Henry KamenThe Spanish Inquisition: A Historical RevisionYale University Press, New Haven (4.ª ed. 2014)1997
  9. Ricardo García Cárcel y Doris Moreno MartínezInquisición. Historia críticaTemas de Hoy, Madrid2000
  10. Agostino Borromeo (ed.)L'Inquisizione. Atti del Simposio internazionale, Città del Vaticano, 29-31 ottobre 1998Biblioteca Apostolica Vaticana2003
  11. Doris Moreno MartínezLa invención de la InquisiciónMarcial Pons, Madrid2004
  12. Andrea Del ColL'Inquisizione in Italia dal XII al XXI secoloMondadori, Milán2006
  13. Joseph PérezBreve historia de la Inquisición en EspañaCrítica, Barcelona2009
  14. Francisco BethencourtThe Inquisition: A Global History, 1478-1834Cambridge University Press2009
  15. EreticopediaInquisizione spagnola: numero di vittimeDizionario di eretici, dissidenti e inquisitori nel mondo mediterraneoenlace
Sarasola, Eneko (2026). "Las cifras de la Inquisición española". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/las-cifras-de-la-inquisicion-espanola/

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