El krausismo fue un movimiento filosófico, jurídico y pedagógico que se extendió desde mediados del siglo XIX por España e Hispanoamérica a partir de la obra del filósofo alemán Karl Christian Friedrich Krause (1781-1832). La paradoja está servida: Krause fue en Alemania un autor minoritario, eclipsado por Hegel y casi ilegible incluso para sus contemporáneos, mientras que en España su sistema se convirtió durante medio siglo en el programa intelectual del liberalismo reformista. Pocas veces una filosofía tan oscura ha tenido efectos tan concretos: una institución educativa, una generación de juristas, buena parte del regeneracionismo y una manera entera de entender la modernización del país.
El sistema de Krause es un idealismo armónico. Su tesis central es el panenteísmo, doctrina que afirma que el mundo está en Dios sin identificarse con él: Dios no es el universo (eso sería panteísmo) ni está fuera de él (eso sería teísmo), sino que lo contiene como la totalidad contiene a la parte. De esa premisa metafísica Krause deducía una ética y una política: el ser humano realiza su esencia integrándose en unidades cada vez más amplias —familia, municipio, nación, humanidad— y la historia es el proceso de esa integración, orientado a una Alianza de la Humanidad que haría superfluos los conflictos entre estados. La ley, entendida como coordinación de las esferas de la libertad, y la educación, entendida como desarrollo armónico de todas las facultades, eran los dos instrumentos de esa transformación: de ahí que el krausismo fuera siempre, a la vez, una teoría del derecho y un programa de escuela.

El krausismo entró en España por una puerta estrecha y una sola persona: Julián Sanz del Río (1814-1869), catedrático de filosofía en Madrid, que viajó a Alemania en 1843 para estudiar a Hegel y volvió convertido a Krause. El encaje fue inmediato porque resolvía el dilema del liberalismo español de la época: ofrecía una espiritualidad compatible con la ciencia y hostil al dogmatismo de la Iglesia sin ser materialista ni anticlerical en el sentido estridente, y una reforma social pacífica y legalista que no asustaba a las clases medias. Sanz del Río tradujo el Ideal de la Humanidad para la vida (1860) y reunió a su alrededor a un grupo de discípulos —Giner de los Ríos, los Salmerón, los Castelar— que convirtieron la doctrina en red de influencia dentro de la universidad, la prensa y el derecho.

La realización más durable del krausismo no fue filosófica sino educativa: la Institución Libre de Enseñanza, fundada en 1876 por Francisco Giner de los Ríos y un grupo de catedráticos que habían renunciado a sus cátedras antes que someterse al dogma oficial. La Institución tradujo el krausismo a práctica escolar: educación laica, coeducación, enseñanza activa, contacto directo con la naturaleza y la fábrica, y la convicción de que educar es formar personas enteras y no expedientes. De su alrededor salieron la Junta para Ampliación de Estudios (1907), la Residencia de Estudiantes (1910) y en buena medida la cultura científica y literaria del primer tercio del siglo XX español. En Hispanoamérica el krausismo tuvo trayectoria propia, visible en la reforma educativa argentina de Sarmiento y en el positivismo espiritualizado de buena parte del profesorado normalista.

El balance historiográfico es doble. Como filosofía, el krausismo está muerto: el sistema de Krause no tiene hoy lectores fuera de los historiadores, y ya sus contemporáneos se quejaban de una jerga que rozaba lo impenetrable. Como actitud cultural, en cambio, dejó en España una herencia duradera: la idea de que la educación es la primera política, la sospecha frente a todo dogmatismo, y la convicción —que el siglo XX se encargaría de poner a prueba trágicamente— de que las sociedades se reforman por la escuela y por el derecho más que por la ruptura.
Institución Libre de Enseñanza – Regeneracionismo – Escuela laica (educación laica) – Educación universal
Fuentes
- Karl Christian Friedrich KrauseDas Urbild der MenschheitArnold1811
- Julián Sanz del RíoIdeal de la Humanidad para la vida (traducción e introducción de la obra de Krause)Imprenta Nacional1860
- Juan López-MorillasEl krausismo españolFondo de Cultura Económica1956
- Elías DíazLa filosofía social del krausismo españolCúspide1973