Johann Heinrich Pestalozzi (Zúrich, 1746 - Brugg, 1827) fue un pedagogo suizo que dedicó su vida a educar a niños pobres y huérfanos, y cuyas escuelas se convirtieron en el modelo de la enseñanza primaria del siglo XIX. Defendió que la educación debía partir de la experiencia directa de las cosas y no de las palabras, que tenía que atender por igual a la inteligencia, a los sentimientos y a la habilidad práctica, y que era el mejor remedio contra la miseria. Casi todos sus proyectos fracasaron económicamente, pero su influencia llegó a toda Europa y América.
Pestalozzi estudió teología y derecho en Zúrich, y en su juventud leyó con entusiasmo el Emilio de Rousseau, hasta el punto de intentar educar a su único hijo, Hans Jakob, siguiendo sus preceptos. Quiso ser agricultor modelo y compró una finca, el Neuhof, cerca de Birr, en el cantón de Argovia. Cuando la granja fracasó, la convirtió en 1774 en un asilo para niños mendigos, a los que enseñaba a leer y a hilar mientras trabajaban. Llegó a tener cerca de cuarenta, pero el negocio del hilado no cubría los gastos y en 1780 tuvo que cerrar, arruinado.
Durante casi veinte años se dedicó a escribir. Su novela Leonardo y Gertrudis, de 1781, contaba cómo una madre campesina, sencilla y piadosa, reformaba con su ejemplo y su manera de criar a los hijos a toda una aldea corrompida por la bebida y los abusos. Fue un éxito de ventas y dio a Pestalozzi fama en toda Europa, pero él la había escrito como una propuesta de reforma social y le dolió que se leyera como una simple historia sentimental.

La ocasión de volver a la práctica llegó con la guerra. En septiembre de 1798 las tropas francesas arrasaron el pueblo de Stans, en el cantón de Nidwalden, y el nuevo gobierno de la República Helvética le encargó hacerse cargo de los huérfanos en un antiguo convento. Durante cinco meses vivió con unos ochenta niños, muchos enfermos, hambrientos y desconfiados, sin ayudantes ni material. En una carta que escribió después contó que no tenía más método que su propio afecto: comía con ellos, dormía con ellos y trataba de ganarse su confianza antes de enseñarles nada. En junio de 1799 el ejército francés requisó el edificio como hospital y la experiencia terminó.
De allí pasó a Burgdorf, donde abrió un instituto y escribió en 1801 Cómo enseña Gertrudis a sus hijos, la exposición más sistemática de su método. Su principio básico es la intuición (Anschauung): el conocimiento empieza por la percepción directa de las cosas, y la enseñanza debe ir de lo concreto a lo abstracto, de lo próximo a lo lejano y de lo simple a lo complejo. Pestalozzi pensaba que toda percepción se podía descomponer en tres elementos, el número, la forma y el nombre, y construyó ejercicios para cada uno: contar objetos reales, dibujar líneas y figuras, nombrar las cosas antes de leer sobre ellas. Los niños aprendían geografía recorriendo el valle y modelando su relieve con arcilla, antes de ver un mapa.
La otra gran idea de Pestalozzi es que la educación tiene que ser completa. La resumió en una fórmula que se hizo famosa, la educación de la cabeza, el corazón y la mano: la inteligencia, la moral y la habilidad práctica deben desarrollarse juntas y en equilibrio. Para él la base de todo era la educación moral, que nacía del afecto entre la madre y el hijo y se extendía después a la familia, la comunidad y Dios. La escuela debía parecerse a un hogar, y el maestro, a un padre. Rechazaba los castigos físicos habituales en la época, aunque no siempre fue coherente con ello.
En 1805 se instaló en Yverdon, en el castillo de la ciudad, donde dirigió durante veinte años su instituto más célebre. Llegó a tener un centenar y medio de alumnos de toda Europa y se convirtió en un lugar de peregrinación para educadores, filósofos y gobernantes. Por sus institutos pasaron el filósofo Johann Friedrich Herbart, que visitó Burgdorf, Friedrich Fröbel, que después inventaría el jardín de infancia, y enviados de varios gobiernos que querían copiar el sistema. Pero las peleas entre sus colaboradores y la mala gestión económica llevaron el instituto a la quiebra en 1825. Pestalozzi volvió al Neuhof y murió dos años después.

Su método se extendió pronto a España. En 1806, bajo la protección de Manuel Godoy, se fundó en Madrid el Real Instituto Militar Pestalozziano, que formaba a hijos de militares con los principios de Yverdon y en el que se ensayó la enseñanza intuitiva. La guerra contra Napoleón lo cerró en 1808, pero dejó una semilla que recogieron los reformadores liberales del siglo XIX. En Prusia, tras la derrota de 1806, el gobierno envió a jóvenes maestros a formarse con Pestalozzi para reconstruir la escuela primaria, y de allí su influencia pasó a Estados Unidos a través de reformadores como Horace Mann.
Mucho de lo que Pestalozzi defendió se ha convertido en sentido común pedagógico: enseñar con objetos, empezar por lo que el niño conoce, atender a sus emociones, formar al maestro. Su nombre sigue asociado a la infancia desamparada, y las aldeas infantiles Pestalozzi, fundadas en Suiza en 1946 para acoger a huérfanos de la guerra, recuperaron el espíritu de Stans.
Aprendizaje activo – Didáctica – Educación universal – El Emilio de Rousseau – Friedrich Fröbel y el jardín de infancia – El sistema Lancaster
Fuentes
- Johann Heinrich PestalozziLienhard und Gertrud. Ein Buch für das VolkGeorge Jakob Decker, Berlín y Leipzig1781
- Johann Heinrich PestalozziBrief an einen Freund über seinen Aufenthalt in StansManuscrito, publicado en 18071799
- Johann Heinrich PestalozziWie Gertrud ihre Kinder lehrtHeinrich Gessner, Berna y Zúrich1801
- Kate SilberPestalozzi: The Man and His WorkRoutledge & Kegan Paul, Londres1960
- Michel SoëtardJohann Heinrich Pestalozzi (1746-1827)Perspectivas. Revista trimestral de educación comparada 24 (1-2), UNESCO1994
- Daniel TröhlerPestalozzi and the Educationalization of the WorldPalgrave Macmillan, Nueva York2013enlace