El método Montessori es un sistema de educación infantil creado por la médica italiana Maria Montessori a principios del siglo XX. Se basa en que los niños aprenden mejor cuando eligen su propia actividad dentro de un ambiente preparado para ellos, con materiales diseñados para que descubran solos sus errores, en grupos de edades mezcladas y con un adulto que observa y guía más de lo que explica. Hoy lo aplican miles de escuelas en todo el mundo, sobre todo en la etapa de tres a seis años, y es uno de los modelos pedagógicos más conocidos y también más malentendidos.
Maria Montessori nació en 1870 en Chiaravalle, cerca de Ancona, y fue una de las primeras mujeres que se licenciaron en Medicina en Italia, en 1896. Trabajó en la clínica psiquiátrica de la Universidad de Roma con niños considerados entonces deficientes, internados en condiciones pésimas. Leyendo a dos médicos franceses del siglo XIX, Jean Itard, que había intentado educar al niño salvaje de Aveyron, y Édouard Séguin, que había diseñado ejercicios sensoriales para niños con discapacidad intelectual, llegó a una conclusión: el problema de esos niños era más pedagógico que médico. Con materiales inspirados en Séguin consiguió que algunos aprobaran los exámenes de las escuelas ordinarias.
La pregunta obvia era qué pasaría si se aplicaba lo mismo a niños sin discapacidad. La ocasión llegó en 1907, cuando una sociedad inmobiliaria que había rehabilitado unos bloques de viviendas en el barrio obrero de San Lorenzo, en Roma, le encargó ocuparse de los niños pequeños que se quedaban solos mientras sus padres trabajaban. El 6 de enero abrió allí la primera Casa dei Bambini, la Casa de los Niños, con unos cincuenta niños de entre tres y seis años. Lo que observó en los meses siguientes, niños que repetían una misma tarea decenas de veces con una concentración intensa, que preferían los materiales a los juguetes y que se calmaban cuando podían trabajar a su ritmo, se convirtió en la base de su método.

En 1909 publicó El método de la pedagogía científica aplicado a la educación infantil en las Casas de los Niños, que en pocos años se tradujo a una veintena de idiomas. Sus principios pueden resumirse en unos pocos. El ambiente preparado: un aula ordenada, con muebles a la medida de los niños, estanterías bajas y cada material en su sitio, para que el niño pueda elegir y recoger sin ayuda. La libertad dentro de unos límites: el niño decide qué hace y durante cuánto tiempo, siempre que respete a los demás y el material. Los grupos de edades mezcladas, normalmente en tramos de tres años, en los que los pequeños aprenden mirando a los mayores y los mayores consolidan lo que saben enseñándolo. Y un adulto que observa, al que Montessori llamaba directora o guía, que presenta cada material de forma individual y luego se retira.
Los materiales son la parte más reconocible del método. Cada uno aísla una sola cualidad, como el tamaño, el color, el peso o el sonido, y lleva incorporado el control del error. En los cilindros con botón, por ejemplo, cada pieza solo encaja en su hueco; si el niño se equivoca, al final le sobra un cilindro y lo ve él mismo, sin que el adulto tenga que corregirle. Hay materiales sensoriales, como la torre rosa de diez cubos de tamaño decreciente; de vida práctica, como verter agua, abotonar o barrer; de lenguaje, como las letras de lija que el niño recorre con el dedo mientras pronuncia su sonido; y de matemáticas, como las perlas doradas que hacen tangible el sistema decimal. Muchos niños montessorianos empiezan a escribir antes que a leer, porque trazar las letras con la mano precede a descifrarlas.

Detrás de la práctica había una teoría del desarrollo. Montessori hablaba de periodos sensibles, etapas en las que el niño está especialmente dispuesto a adquirir una capacidad, como el orden, el lenguaje o el movimiento, y de la mente absorbente, la manera en que el niño pequeño asimila su entorno sin esfuerzo aparente. Muchas de sus intuiciones se adelantaron a lo que la psicología estudiaría después bajo otros nombres, como la motivación intrínseca, las funciones ejecutivas o el aprendizaje a través del cuerpo. Otras, como su desconfianza hacia el juego de fantasía y los cuentos para niños pequeños, son hoy muy discutidas.
El éxito fue rápido y la caída también. En 1913 Montessori viajó a Estados Unidos y llenó el Carnegie Hall, pero al año siguiente el pedagogo William Heard Kilpatrick, discípulo de John Dewey, publicó una crítica demoledora que la presentaba como una versión anticuada de ideas ya conocidas, y el método casi desapareció del país hasta que se recuperó en los años sesenta. En Italia, Mussolini apoyó primero sus escuelas y las cerró después, cuando Montessori se negó a ponerlas al servicio del régimen; ella se marchó en 1934. Vivió varios años en Barcelona, pasó la Segunda Guerra Mundial en la India y murió en 1952 en los Países Bajos. En 1929 había fundado la Asociación Montessori Internacional para proteger su método.
¿Funciona? La investigación es más escasa de lo que su fama sugiere, porque es difícil comparar: las familias que eligen una escuela Montessori no son iguales a las demás, y el nombre no está protegido, de modo que bajo la misma etiqueta hay escuelas muy fieles y otras que apenas se parecen. Los estudios más sólidos aprovechan los sorteos de plazas en escuelas públicas con más solicitudes que sitios. En 2006, Angeline Lillard y Nicole Else-Quest compararon en Milwaukee a niños que habían ganado y perdido ese sorteo y encontraron ventajas en lectura, matemáticas, funciones ejecutivas y habilidades sociales a los cinco años. Un estudio longitudinal de 2017 halló que las diferencias crecían a lo largo de tres cursos de educación infantil y que se reducía la distancia entre niños de familias ricas y pobres. Son resultados prometedores, pero con muestras pequeñas y siempre en escuelas de alta fidelidad al método.
Más allá de sus escuelas, la huella de Montessori está en cualquier aula infantil con mesas y sillas pequeñas, estanterías al alcance de los niños y materiales para manipular. La idea de que un niño de tres años puede concentrarse, elegir y cuidar de su entorno si se le da un espacio pensado para él, y de que el adulto educa sobre todo preparando ese espacio, es hoy casi un lugar común de la educación infantil.
Ambiente de aprendizaje – Aprendizaje activo – Modelo pedagógico – Friedrich Fröbel y el jardín de infancia – Pestalozzi – Innovación educativa
Fuentes
- Maria MontessoriIl metodo della pedagogia scientifica applicato all'educazione infantile nelle Case dei BambiniCasa Editrice S. Lapi, Città di Castello1909
- William Heard KilpatrickThe Montessori System ExaminedHoughton Mifflin, Boston1914
- Rita KramerMaria Montessori: A BiographyG. P. Putnam's Sons, Nueva York1976
- Angeline S. LillardMontessori: The Science Behind the GeniusOxford University Press, Nueva York2005
- Angeline Lillard y Nicole Else-QuestEvaluating Montessori EducationScience 313 (5795)2006enlace
- Angeline S. Lillard, Megan J. Heise, Eve M. Richey y otrosMontessori Preschool Elevates and Equalizes Child Outcomes: A Longitudinal StudyFrontiers in Psychology 82017enlace