El evangelio de Judas es un texto cristiano antiguo, escrito en copto, en el que Jesús revela a Judas Iscariote unos conocimientos secretos que no comparte con el resto de los apóstoles. Se conocía de oídas desde el siglo II, porque un obispo lo había condenado, pero no se tenía ni una línea hasta que apareció en un códice de papiro del siglo IV encontrado en Egipto. Su publicación en 2006, con gran despliegue mediático, presentó a un Judas rehabilitado, el discípulo favorito que entregó a Jesús porque él se lo pidió. Pocos años después, varios especialistas sostuvieron que esa lectura era, en buena medida, un error de traducción.
La primera noticia del texto viene de Ireneo, obispo de Lyon, que hacia el año 180 escribió un largo tratado contra las herejías de su tiempo. Allí menciona a un grupo que veneraba a personajes malditos de la Biblia, como Caín, y que tenía un evangelio de Judas en el que este, conociendo la verdad mejor que los demás, había consumado «el misterio de la traición». Ireneo lo cita para refutarlo. Durante casi dieciocho siglos eso fue todo lo que se supo.
El manuscrito que lo contiene tiene una historia novelesca. Apareció hacia finales de los años setenta en una cueva funeraria de Egipto Medio, en la región de Al Minya, y entró en el mercado ilegal de antigüedades. Pasó por las manos de varios marchantes que pidieron cifras astronómicas sin encontrar comprador. En 1983 se ofreció a un grupo de especialistas en Ginebra, que no pudieron pagarlo. Su propietario lo depositó entonces en la caja de seguridad de un banco en Hicksville, cerca de Nueva York, donde pasó dieciséis años. El calor y la humedad lo destrozaron. En 2000 lo compró una marchante suiza, Frieda Tchacos Nussberger, que le dio nombre: el códice Tchacos. Tras otras peripecias, incluido un intento fallido de venta en el que alguien llegó a congelarlo, pasó a una fundación suiza que, con la Sociedad National Geographic, financió su restauración. Los restauradores tuvieron que recomponer casi mil fragmentos de papiro.

El códice contiene cuatro textos, y el evangelio de Judas ocupa unas trece páginas. La datación por radiocarbono lo sitúa entre finales del siglo III y comienzos del IV, aunque el original griego del que se tradujo al copto es más antiguo, probablemente de mediados del siglo II, el mismo que conoció Ireneo. No es, por tanto, un testimonio sobre el Judas histórico, que vivió más de un siglo antes. Es un documento sobre lo que pensaba de Judas un grupo de cristianos de esa época.
Ese grupo pertenecía al gnosticismo, un conjunto de corrientes cristianas de los siglos II y III que creían que la salvación llegaba a través de un conocimiento secreto, la gnosis. En concreto, el texto encaja con la corriente llamada setiana. Su cosmología es compleja: por encima de todo hay un Dios inefable, rodeado de seres luminosos, y el mundo material lo ha creado un dios inferior, a menudo torpe o malvado. En el evangelio de Judas, Jesús se ríe de los discípulos cuando dan gracias por el pan, porque en realidad están adorando a ese dios menor sin saberlo. Solo Judas es capaz de reconocer de dónde viene Jesús, y por eso este lo aparta para revelarle los misterios del reino.
La presentación de abril de 2006, organizada por National Geographic con un documental, un libro y una traducción, destacó una lectura sorprendente. Judas sería el más sabio de los discípulos, y Jesús le pide que lo entregue a las autoridades para liberarse de su cuerpo mortal: «tú los superarás a todos, porque sacrificarás al hombre que me reviste». Judas sería, así, un héroe incomprendido que cumplió una misión difícil. La noticia dio la vuelta al mundo, en buena parte porque contradecía la imagen tradicional del traidor.
Muy pronto, sin embargo, algunos especialistas en lenguas coptas revisaron la traducción y pusieron objeciones. La más conocida fue April DeConick, de la Universidad Rice, que en 2007 publicó un libro y un artículo en The New York Times. Según ella, había varios errores importantes. En un pasaje clave, Jesús llama a Judas «decimotercer daimon», y los traductores lo habían vertido como «espíritu» cuando en los textos setianos esa palabra significa «demonio». En otro, se traducía que Judas sería «apartado para» la generación santa, cuando la lectura más probable era «apartado de» ella. Y una negación que faltaba en la primera edición cambiaba el sentido de otro pasaje. Con esas correcciones, el Judas del evangelio es un personaje trágico, que conoce la verdad pero está ligado al dios inferior y destinado a no salvarse. Su sacrificio de Jesús sería un acto al servicio de ese dios, y no una muestra de complicidad con el Salvador. Otros especialistas defendieron lecturas intermedias, y el debate sigue abierto.
La polémica tuvo además una dimensión ética y metodológica. El códice salió de Egipto de forma ilegal y pasó años en manos de comerciantes, y su estudio inicial se hizo bajo contratos de confidencialidad que impidieron que otros expertos lo examinaran hasta que la versión oficial estuvo en las librerías. Muchos lo vieron como un mal precedente: el interés comercial de una exclusiva primó sobre la discusión abierta que necesita un hallazgo así. Hoy el códice ha vuelto a Egipto y se conserva en el Museo Copto de El Cairo.
¿Qué queda, pasado el ruido? Un texto valiosísimo para conocer la variedad del cristianismo primitivo, cuando todavía no estaba decidido qué libros eran aceptables y qué grupos quedaban fuera, igual que lo son los manuscritos del mar Muerto para el judaísmo de la época de Jesús. No revela nada nuevo sobre lo que pasó en Jerusalén en el siglo I. Sí muestra que ya en el siglo II algunos cristianos se hacían la misma pregunta que se ha hecho mucha gente después: si la traición de Judas era necesaria para la salvación, ¿qué papel tuvo él de verdad?
Los manuscritos del mar Muerto – Jesucristo – El concilio de Nicea – Los papiros del libro de Abraham – La donación de Constantino y Lorenzo Valla
Fuentes
- Rodolphe Kasser, Marvin Meyer y Gregor Wurst (eds.)The Gospel of Judas from Codex TchacosNational Geographic Society, Washington2006
- Herbert KrosneyThe Lost Gospel: The Quest for the Gospel of Judas IscariotNational Geographic Society, Washington2006
- April D. DeConickThe Thirteenth Apostle: What the Gospel of Judas Really SaysContinuum, Londres y Nueva York2007
- April D. DeConickGospel TruthThe New York Times, 1 de diciembre2007
- Ireneo de LyonContra las herejías (libro I, 31, 1)Hacia 180 d. C.180