Acción social

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Acción social es, en la definición de Max Weber que abre Economía y sociedad (1922), aquella conducta a la que su autor asocia un sentido subjetivo y que, por ese sentido, está referida a la conducta de otros y se orienta por ella. Los tres elementos importan por separado. Es conducta, no mero suceso: chocar con alguien en el metro no lo es, apartarse para no chocar sí. Tiene un sentido para quien la realiza, aunque sea confuso o poco consciente. Y está referida a otros, presentes o ausentes, conocidos o anónimos: quien paga un impuesto se orienta hacia una administración que no ve, y quien reza a solas se orienta hacia una comunidad de creyentes que tampoco.

La definición es la respuesta alemana al problema francés. Donde Durkheim había fundado la sociología declarando que su objeto son los hechos sociales, cosas exteriores que se imponen al individuo y que hay que explicar por otras cosas exteriores, Weber la funda declarando que su objeto es la acción con sentido y que su tarea es doble: comprender ese sentido y explicar después el curso y los efectos de la acción. La palabra que usa para lo primero, Verstehen, no significa simpatizar ni adivinar estados de ánimo. Significa reconstruir el sentido que hace inteligible una conducta, y Weber distingue dos vías: la comprensión directa, que capta sin esfuerzo lo que hace un leñador que parte leña, y la comprensión explicativa, que sitúa el mismo acto en un contexto de motivos —trabaja a jornal, se calienta la casa, descarga la rabia— y elige entre ellos el que las pruebas sostienen.

Max Weber, de pie y con barba, dando una conferencia ante un público sentado en el castillo de Lauenstein
Fig. 1 Weber interviniendo en los encuentros de Lauenstein, 1917. Aquel mismo curso pronunció «La ciencia como vocación», la conferencia donde separó de una vez lo que una ciencia social puede establecer de lo que solo puede decidir quien la escucha.Alfred Bischoff · 1917 · Dominio público · Wikimedia Commons

De la definición sale la tipología más conocida de la sociología, y conviene leerla como lo que es: cuatro tipos ideales, no cuatro cajones donde repartir conductas reales. Un tipo ideal es una construcción deliberadamente exagerada, un patrón puro que no existe en ninguna parte y que sirve para medir cuánto se aparta de él lo que sí existe. Los cuatro son la acción racional con arreglo a fines, que calcula medios, fines y consecuencias y elige en consecuencia —el ingeniero, el comerciante, el general—; la acción racional con arreglo a valores, que persigue lo que se considera debido sin descontar el coste —el capitán que se hunde con el barco—; la acción afectiva, gobernada por el estado emocional del momento; y la acción tradicional, la que se hace porque siempre se ha hecho así y que está en el límite de lo que merece llamarse acción, porque a menudo no hay sentido que reconstruir sino costumbre que reproducir. Weber advierte que la conducta real casi nunca es de un solo tipo, y que su valor está en la mezcla: la mayor parte de la historia consiste en explicar por qué en un sitio y en un momento determinados una acción se vuelve más racional con arreglo a fines que antes.

Esa advertencia es el hilo que une la definición con el resto de su obra. Si la acción tiene sentido, entonces las grandes transformaciones históricas pueden describirse como desplazamientos en el tipo de sentido dominante, y a ese desplazamiento Weber lo llama racionalización: el paso de un mundo gobernado por la costumbre y lo sagrado a otro gobernado por el cálculo, la regla y el procedimiento. La ética protestante es el estudio de un caso de ese proceso, y la burocracia su forma organizativa acabada. Ninguna de las dos investigaciones se entiende sin la definición de partida: son intentos de explicar hechos macroscópicos reconstruyendo el sentido que la acción tenía para quienes la ejecutaban.

Primera página impresa de «Wissenschaft als Beruf», de Max Weber
Fig. 2 Primera página de «La ciencia como vocación» (1919). El texto que sostiene que la ciencia puede decirle a alguien qué consecuencias tendrá su elección, pero nunca si debe elegirla, es la contrapartida metodológica de una sociología construida sobre el sentido que los actores dan a lo que hacen.Max Weber · 1919 · Dominio público · Wikimedia Commons

Queda por explicar cómo una ciencia construida sobre el sentido puede pretender objetividad, y Weber le dedicó en 1904 un ensayo que sigue siendo la referencia. Su respuesta distingue dos operaciones. La elección del objeto no es ni puede ser neutral: investigamos lo que nos parece significativo, y eso depende de valores, de la época y de la biografía de quien pregunta; a esa dependencia inevitable la llama relación de valor. Pero una vez elegido el objeto, la investigación debe someterse a las reglas del oficio y llegar a resultados que cualquiera pueda comprobar, incluido quien no comparta esos valores; y el investigador no debe usar la cátedra para recomendar fines, porque ninguna ciencia puede establecer qué merece la pena querer. La distinción es sutil y se malinterpreta con facilidad en las dos direcciones: no dice que la ciencia social sea aséptica, dice que la parcialidad está en la pregunta y no debe estar en la respuesta. La conferencia de 1917 la lleva hasta el final con una imagen dura: el mundo desencantado ha perdido la instancia capaz de decidir entre dioses en pugna, y el precio de la claridad científica es que deja a cada cual solo ante su elección.

Las objeciones apuntan casi todas al mismo punto: si el sentido es privado, ¿cómo se comprueba? Theodore Abel lo planteó sin rodeos en 1948: la operación llamada Verstehen produce hipótesis plausibles, no verificaciones, y una interpretación convincente puede ser perfectamente falsa. Weber lo había concedido de antemano al exigir que la interpretación fuera adecuada en el plano del sentido y a la vez causalmente adecuada, es decir, que además de resultar comprensible se sostuviera en regularidades observables; el problema es que el segundo requisito devuelve buena parte del trabajo al terreno estadístico del que la comprensión quería salir. Alfred Schütz atacó por otro lado, y con más profundidad: mostró que Weber usa «sentido» en varios registros distintos sin distinguirlos, y que hace falta una fenomenología de la experiencia cotidiana antes de poder hablar de motivos, distinción de la que salieron después la sociología del conocimiento cotidiano y la etnometodología.

La tercera objeción es la más incómoda para el esquema, y llegó desde la sociología de la práctica. Si la mayoría de lo que hacemos no se decide sino que se ejecuta —posturas, gustos, maneras de hablar incorporadas desde la infancia—, entonces una teoría que arranca del sentido subjetivo empieza por el lugar equivocado; es el argumento con el que Pierre Bourdieu construyó el habitus precisamente contra la alternativa entre Durkheim y Weber. Y sin embargo la definición sigue viva, y no por respeto al clásico: buena parte de la sociología, de la economía y del análisis de políticas públicas presupone hoy que las personas tienen razones, que esas razones son reconstruibles y que explicar un resultado colectivo significa mostrar cómo se agregan. Ese presupuesto es este artículo, y su prueba es que casi nadie lo enuncia.

Hecho social – La ética protestante y el espíritu del capitalismo – Burocracia – Habitus (Pierre Bourdieu) – Actor social – Orden social

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Fuentes

  1. Max WeberWirtschaft und Gesellschaft. Grundriss der verstehenden SoziologieJ. C. B. Mohr (Paul Siebeck)1922
  2. Max WeberÜber einige Kategorien der verstehenden SoziologieLogos, IV1913
  3. Max WeberDie «Objektivität» sozialwissenschaftlicher und sozialpolitischer ErkenntnisArchiv für Sozialwissenschaft und Sozialpolitik, 191904
  4. Alfred SchützDer sinnhafte Aufbau der sozialen WeltJulius Springer1932
  5. Theodore AbelThe Operation Called VerstehenAmerican Journal of Sociology, 54(3)1948
  6. Talcott ParsonsThe Structure of Social ActionMcGraw-Hill1937
  7. Jürgen HabermasTheorie des kommunikativen HandelnsSuhrkamp1981
Sarasola, Josemari (2023). "Acción social". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/accion-social/

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