Un tómbolo (tónbolo es incorrecto) es una acumulación de sedimentos, generalmente arena, en forma de lengua o barra, que une una isla a tierra firme, o dos islas entre sí.
El tómbolo se forma por el transporte litoral: las corrientes costeras arrastran arena y, al encontrar un obstáculo como una isla, pierden velocidad y capacidad de arrastre, de modo que los sedimentos se depositan en su estela. Con el tiempo, los sucesivos aportes acaban soldando la isla a la costa. La lengua puede crecer desde tierra firme hacia la isla o al contrario, y en ocasiones se desarrolla un doble tómbolo, con dos brazos que abrazan una plataforma interior. Al ser una forma de acumulación, el tómbolo suele convivir con playas en sus extremos y con lagunas o marismas en la zona protegida que deja tras de sí.
Entre los ejemplos conocidos figuran el tómbolo de St Ninian’s Isle, en Escocia, con más de quinientos metros de arena continua; Monte Argentario, que une a la costa toscana el núcleo donde se asienta Orbetello y su laguna; la península de Giens, en Francia; o el caso de Cádiz, construida sobre el tómbolo que antaño unía la isla al continente. La formación es típica de costas de mareas con abundante sedimento y deriva litoral intensa. Conviene no confundir el tómbolo con el istmo, que es una franja de tierra que une dos continentes o grandes masas terrestres y no tiene origen sedimentario marino, ni con la flecha litoral, que es una barra unida a la costa solo por uno de sus extremos.