La pirámide de Maslow

Cinco pisos de necesidades, de la comida a la realización personal. Maslow nunca dibujó la pirámide y lo que sí escribió es más interesante que el gráfico.

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La pirámide de Maslow es el gráfico más reproducido de la psicología: un triángulo dividido en cinco franjas, con las necesidades fisiológicas en la base, la seguridad encima, después el afecto y la pertenencia, luego la estima y, en la cúspide, la autorrealización. La idea que transmite es que una persona solo se ocupa de un piso cuando tiene cubierto el de abajo. Nadie puede aspirar a realizarse si no tiene qué comer. La figura aparece en manuales de empresa, de marketing, de enfermería y de educación, y se ha convertido en una de esas ideas que todo el mundo conoce sin haber leído nunca a su autor. Conviene leerlo, porque Abraham Maslow nunca dibujó una pirámide y lo que escribió en 1943 es bastante menos rígido que el triángulo.

El artículo original, Una teoría de la motivación humana, salió en Psychological Review y propone una jerarquía de cinco grupos de necesidades, en efecto, pero la expone con una cautela que el gráfico borró. Maslow advierte que la mayoría de las personas tienen todas sus necesidades parcialmente satisfechas y parcialmente insatisfechas a la vez; sugiere, a modo de ejemplo y sin ningún dato, que un ciudadano medio podría tener cubiertas el 85 % de las fisiológicas, el 70 % de las de seguridad y el 10 % de las de autorrealización. Dice también que el orden no es fijo: hay gente para la que la estima importa más que el amor, y hay personas creativas en las que el impulso de crear se impone al hambre. Una necesidad no tiene que estar satisfecha al cien por cien para que la siguiente aparezca; emerge de forma gradual, y las cinco conviven. Lo que el artículo describe es una tendencia, no una escalera.

Retrato fotográfico de Abraham Maslow
Fig. 1 Abraham Maslow, fotografiado por William Carter. Publicó la jerarquía en 1943; la pirámide la dibujaron otros, en manuales de dirección de empresas, a finales de los años cincuenta.William Carter · 1971 · Dominio público · Wikimedia Commons

La historia de quién dibujó el triángulo la reconstruyeron en 2019 tres profesores de gestión, Todd Bridgman, Stephen Cummings y John Ballard. Rastrearon las ediciones y encontraron que la pirámide aparece por primera vez en un manual de dirección de empresas de 1960, de Keith Davis, como una escalera, y en una serie de artículos de Charles McDermid, un consultor que en 1960 ofrecía la jerarquía como herramienta para motivar a los empleados al menor coste posible. Maslow, que era un psicólogo humanista interesado en la salud mental y en las personas que él consideraba plenamente desarrolladas, vio cómo su teoría se convertía en un gráfico para gestores, y no le gustó del todo. En los años sesenta amplió la cúspide con una sexta necesidad, la autotrascendencia, el impulso de servir a algo más allá de uno mismo, que casi ningún manual recoge porque no encaja en la figura.

La pirámide se discute desde hace medio siglo y las pruebas no la favorecen. En 1976, Mahmoud Wahba y Lawrence Bridwell revisaron todos los estudios disponibles y concluyeron que había poca evidencia de que existieran cinco niveles distintos, y menos aún de que se activaran en orden. Los cuestionarios solían encontrar dos grupos, el de las necesidades de carencia y el de las de crecimiento, no cinco. En 2011, Louis Tay y Ed Diener analizaron una encuesta de Gallup en 123 países y encontraron algo más matizado: las necesidades que Maslow describió existen y son universales, y satisfacer cada una se asocia con un mayor bienestar, pero el orden importa poco. Una persona puede obtener satisfacción del respeto o de las relaciones aunque pase hambre, y de hecho lo hace. Las necesidades funcionan en paralelo, como vitaminas que se necesitan todas, y no como pisos de un edificio.

La idea de fondo, que las personas tienen motivos ordenados por urgencia, ya estaba en la psicología antes de Maslow y sobrevive sin la pirámide. Lo que el triángulo añade es la imagen de un ascenso individual, de una vida que progresa hacia arriba, y esa imagen tiene su origen más en la cultura de empresa de los años cincuenta que en la teoría. Maslow, además, construyó su noción de autorrealización estudiando a un puñado de personas que admiraba, Einstein, Eleanor Roosevelt, Jane Addams, y lo reconocía como un método poco científico. También pasó un verano de 1938 entre los siksika, en Alberta, y varios investigadores indígenas sostienen que la jerarquía bebe de esa experiencia y que en su versión original el individuo no estaba en la cúspide, sino la comunidad.

Nada de esto ha quitado a la pirámide un ápice de su éxito, porque funciona como lo que es, una herramienta pedagógica: enseña en un vistazo que la gente no se preocupa por el sentido de la vida con el estómago vacío. Ese es su valor y también su límite. Si se usa para explicar por qué un empleado no está motivado o por qué un pueblo entero no se rebela, está diciendo algo que Maslow no dijo y que los datos no confirman. Las personas que han hecho las mayores obras de arte o los mayores sacrificios no esperaron a tener la base cubierta.

Necesidades humanas – Insatisfacción de necesidades – El síndrome del impostor – El síndrome de burnout

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Fuentes

  1. Abraham H. MaslowA Theory of Human MotivationPsychological Review 50 (4), 370-3961943enlace
  2. Mahmoud A. Wahba y Lawrence G. BridwellMaslow Reconsidered: A Review of Research on the Need Hierarchy TheoryOrganizational Behavior and Human Performance 15 (2), 212-2401976enlace
  3. Todd Bridgman, Stephen Cummings y John BallardWho Built Maslow's Pyramid? A History of the Creation of Management Studies' Most Famous Symbol and Its Implications for Management EducationAcademy of Management Learning & Education 18 (1), 81-982019enlace
  4. Louis Tay y Ed DienerNeeds and Subjective Well-Being Around the WorldJournal of Personality and Social Psychology 101 (2), 354-3652011enlace
Sarasola, Josemari (2024). "La pirámide de Maslow". Ikusmira. Recuperado de https://ikusmira.org/p/piramide-de-maslow/

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