El paradigma sociocrítico o socio-crítico, también llamado paradigma crítico, teórico-crítico o enfoque crítico social, es una forma de entender la investigación en ciencias sociales según la cual investigar no consiste solo en describir o comprender la realidad, sino en transformarla. Su punto de partida es que la sociedad está atravesada por desigualdades de poder, de clase, de género o de origen, y que el conocimiento debe servir para que las personas afectadas las reconozcan y se liberen de ellas. Por eso se dice que es un paradigma emancipador: su objetivo final es el cambio social.
Es uno de los paradigmas críticos y nace en oposición al paradigma positivista, que aspira a una ciencia social neutral y objetiva, calcada de las ciencias naturales. Comparte con el paradigma interpretativo la idea de que hay que partir de la experiencia y el punto de vista de los actores sociales, pero va más allá: no le basta con comprender cómo viven y piensan las personas, quiere cambiar las condiciones que las oprimen, y reconoce abiertamente su carácter ideológico. Supera así la investigación entendida como actividad puramente teórica y la convierte en una práctica transformadora.

Sus raíces están en la teoría crítica de la Escuela de Fráncfort. En 1937 Max Horkheimer publicó el ensayo Teoría tradicional y teoría crítica, donde distinguía entre una ciencia que se limita a ordenar los hechos y otra que se pregunta por qué la sociedad es como es y cómo podría ser más justa. Con Theodor Adorno, Herbert Marcuse y, más tarde, Jürgen Habermas, esa idea se convirtió en una escuela de pensamiento. Habermas le dio la forma que se usa hoy en metodología: en Conocimiento e interés (1968) sostuvo que todo conocimiento responde a un interés. Las ciencias empírico-analíticas responden a un interés técnico, controlar y predecir; las ciencias histórico-hermenéuticas, a un interés práctico, comprender y entenderse; y las ciencias críticas, a un interés emancipatorio, liberarse de las formas de dominación. Esa clasificación es el origen de la división en tres paradigmas que aparece en casi todos los manuales.
En América Latina el paradigma tomó un camino propio con el pedagogo brasileño Paulo Freire, cuya Pedagogía del oprimido, escrita en el exilio en 1968, propone una educación en la que alumnos y educadores aprenden juntos a leer críticamente su realidad, y con el sociólogo colombiano Orlando Fals Borda, impulsor de la investigación-acción participativa en los años setenta. En el mundo educativo anglosajón, Wilfred Carr y Stephen Kemmis lo aplicaron a la escuela en Becoming Critical (1986), traducido como Teoría crítica de la enseñanza, que convirtió al docente en investigador de su propia práctica.
Sus características principales se resumen en pocas ideas. Entiende la realidad como una construcción histórica, marcada por relaciones de poder, y no como algo dado. Une teoría y práctica en lo que llama praxis: se conoce actuando y se actúa reflexionando. Rechaza la neutralidad del investigador, que se reconoce implicado y con valores. Da a los participantes un papel activo, no como objetos de estudio sino como coinvestigadores que deciden qué se investiga y para qué. Y busca la autorreflexión, que las personas tomen conciencia de su situación y de las causas que la producen.
La comparación con los otros dos paradigmas clásicos ayuda a situarlo:
| Positivista | Interpretativo | Sociocrítico | |
|---|---|---|---|
| Finalidad | Explicar, predecir y controlar | Comprender e interpretar | Transformar y emancipar |
| Realidad | Única, objetiva y medible | Múltiple, construida por las personas | Construida y marcada por el poder |
| Investigador | Neutral y externo | Implicado, pero observador | Comprometido y participante |
| Métodos | Cuantitativos, experimentos, encuestas | Cualitativos, entrevistas, observación | Investigación-acción, métodos participativos |
| Interés (Habermas) | Técnico | Práctico | Emancipatorio |
En la práctica, el método más característico es la investigación-acción, que sigue un ciclo de planificar, actuar, observar y reflexionar, y vuelve a empezar. Un ejemplo típico en educación: el profesorado de un instituto detecta que las alumnas abandonan las asignaturas de tecnología, organiza con ellas grupos de discusión para entender por qué, diseña cambios en las clases, los aplica durante un curso y evalúa con las propias alumnas si han funcionado. Otro, en salud comunitaria: los vecinos de un barrio con altos niveles de contaminación investigan junto a un equipo universitario el problema, recogen datos, los presentan al ayuntamiento y logran medidas concretas. En ambos casos el resultado no es solo un informe, sino un cambio en la situación estudiada.
Al paradigma sociocrítico se le reprocha que confunde la investigación con el activismo, que su compromiso ideológico puede sesgar las conclusiones y que sus resultados, muy ligados a un contexto concreto, son difíciles de generalizar. Sus defensores responden que ninguna investigación es neutral y que es más honesto declarar los propios valores que esconderlos. Hoy es muy utilizado en educación, trabajo social, salud comunitaria, estudios de género y desarrollo local, a menudo combinado con métodos cualitativos y, cada vez más, también cuantitativos.
Paradigmas críticos – Paradigma positivista – Interpretativismo (paradigma interpretativo, paradigma interpretativista) – Paradigma dialéctico – Paradigma decolonial (giro decolonial, decolonialidad, decolonialismo, estudios – Paradigma emergente – Paradigma construccionista (construccionismo social) – Paradigma fenomenológico – Paradigma de la complejidad – Investigación cualitativa (enfoque cualitativo de investigación) – Cambio social
Fuentes
- Max HorkheimerTraditionelle und kritische TheorieZeitschrift für Sozialforschung 6 (2), pp. 245-2941937
- Jürgen HabermasConocimiento e interésTaurus, Madrid (ed. original: Erkenntnis und Interesse, Suhrkamp, 1968)1982
- Paulo FreirePedagogía del oprimidoSiglo XXI, México1970
- Wilfred Carr y Stephen KemmisTeoría crítica de la enseñanza: la investigación-acción en la formación del profesoradoMartínez Roca, Barcelona (ed. original: Becoming Critical, Falmer Press, 1986)1988