
Una montaña es una forma del relieve que consiste en una elevación del terreno sobre el espacio circundante con laderas más o menos escarpadas que culminan en una cumbre. Generalmente, las montañas se muestran agrupadas formando sierras, cordilleras y macizos, como unidades de relieve producto de una orogenia.
La formación de una montaña exige que las fuerzas internas de la Tierra vencan a la erosión durante un periodo geológico prolongado. Donde dos placas litosféricas convergen, los sedimentos y las rocas se plegan y engrosan la corteza, como en los Alpes o el Himalaya; en otros casos, bloques cortados por fallas se basculan y levantan, como en las montañas del Sistema Ibérico; y en las zonas de vulcanismo activo, el magma acumulado construye edificios volcánicos, como el Teide. Una vez levantada, la orogenia queda expuesta a la erosión, que redondea cresterios y valles y que, en el límite, reduce las cordilleras antiguas a zócalos casi aplanados.
Según su origen se distinguen montañas plegadas, falladas, volcánicas y de intrusión; según su altitud se habla de baja montaña, montaña media y alta montaña, dominada ya por la nieve y el hielo, con glaciares y casquetes glaciares como los que persisten en los Pirineos. La cota máxima de cada montaña es su cumbre o culmen, como los 1.346 metros de Txindoki, la montaña de la imagen, emblema del País Vasco.
Los ejemplos ilustran la escala del fenómeno. El Everest, en el Himalaya, alcanza 8.849 metros y es la máxima cota de la Tierra; el Aconcagua, con 6.960 metros, es el techo de América; y el Teide, con 3.715 metros, es la montaña más alta de España desde su base oceánica. Los Andes, con más de 7.000 kilómetros de longitud, forman la cordillera más extensa del planeta, mientras que los Alpes y los Pirineos estructuran el sur de Europa.
La montaña organiza el paisaje y la vida que se desarrolla en ella. La altitud impone un clima más frío y húmedo, con vegetación escalonada que cambia de bosque a matorral alpino y que determina los pisos de vegetación y el límite del bosque. Condiciona las cuencas fluviales, pues sus cresterios actúan como divisores de aguas, y sostiene ecosistemas y la agricultura de montaña, ganadera y de huerta escalonada, en terrenos que la planicie no ofrecería.
Sierra (geografía, relieve) – Cordillera – Macizo montañoso – Altitud